EL INMORTAL (David Concepción. La inmortalidad negada a un hombre eterno)

David Concepción
  “EL  INMORTAL”
(David Concepción. La inmortalidad negadaa un hombre eterno)
Original de Paúl Salazar Rivas

"El inmortal"
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A Aura D’Arthenay
A David Concepción

“Yo no quiero ser inmortal con mi obra,
Yo quiero ser inmortal no muriéndome nunca”
Woody Allen
 
“No me importa la gloria, se lo prometo,
si para ir de su brazo se ha de sufrir;
ni el más allá con todo respeto,
mientras me dejen seguir aquí”
Joan Manuel Serrat

Personajes:
(La pieza se desarrolla -en tiempo real- desde el año 1974 hasta el año 2008. Finaliza en una proyección imaginaria que se desarrolla en el año 2013 (*). La cual esperamos que ocurra)
ANTONIO ROMERO: (N. 1935. Fanático de David Concepción. Padre de Luisa. Viudo de Isis. Tiene cáncer. El personaje se desarrolla desde sus 39 hasta los 73 años de edad)
LUISA ROMERO LARA (Niña): (N. 1968. 7 años. Hija de Antonio e Isis)
LUISA ROMERO LARA (Adulta): (N. 1968. Hija de Antonio e Isis. Mamá de Ricardo Ernesto David. El personaje –Adulta- se desarrolla desde sus 17 hasta los 40 años)
Dr. VICENTE: (N. 1933. Dr. de la familia Romero Lara. Muy amigo de Antonio)
RICARDO ERNESTO DAVID: (N. 2000. Hijo de Luisa. Adorador de su abuelo Antonio. Su personaje se desarrolla desde sus 5 hasta los 10 años. Lo puede realizar el mismo niño)
CASOS ESPECIALES: (Personaje comodín. Delegado del cielo que atiende los Casos Especiales. Viste de blanco. La idea es hacerle creer al público –sobre todo al principio de la obra- que es un psiquiatra que estudia a Antonio. Sólo es visto por Antonio y Ricardo Ernesto David -salvo cuando funge de periodista-. Entra y sale de escena con desparpajo a juicio del director. Siempre tendrá la misma edad)
DAVID CONCEPCIÓN: (N. 1948. Venezolano. Emblemático jugador de béisbol. Su personaje se desarrolla desde sus 27 años hasta los 65 años)
PETE ROSE: (Norteamericano. Tiene el récord de hits conectados en la historia de las Grandes Ligas (4.256). Para cuando esto se escribe estaba suspendido de por vida de toda actividad con el béisbol por su relación con las apuestas en la pelota. Siempre de 45 años –aproximadamente-)

Con el Rey David Concepción, el 19 de octubre de 2013, día que vio "El inmortal". Foto Karla Pravia

“Mis números están ahí” (Comentario necesario):
Esto es una obra de teatro. Pero no es una pieza exclusivamente sobre béisbol, el béisbol es una excusa para hablar sobre la vida y la muerte. Ahora, con respeto... creemos necesario exponer y contextualizar lo siguiente. El 6 de abril de 1970 debutó en la ciudad de Cincinnati, quien para la fecha era el venezolano Nº 18 (hay publicaciones que dicen que fue el Nº 17) que jugaba en Las Grandes Ligas. Muchas cosas han pasado desde entonces. Para cuando se termina de escribir esta introducción ya han desfilado más de 271 venezolanos por la Gran Carpa. Los novatos de hoy en día son más seguros y no hay tanto protocolo y distanciamiento entre ellos y las estrellas consagradas con las que se toparan en el clubhouse.  Pero en ese abril de 1970, el flaco y deslumbrado novato caminaba en el clubhouse de Los Rojos de Cincinnati -cuyo piso era de madera- con mucho cuidado, de puntillas, no se atrevía hacer mucho ruido. Sus muy eventuales conversaciones se realizaban gracias a la traducción que hacia el jugador cubano Tany Pérez, pues el joven no dominaba con fluidez el inglés. No podía tocar el bate de Pete Rose sin pedir previamente permiso. Hoy, es amigo de Tany, Rose, Bench, Morgan, Foster, Sparky, etc, y pieza fundamental de esa llamada, Gran Maquinaria Roja. Ese día llovió mucho. Interrumpieron el juego varias veces y en uno de esos recesos le sacaron una foto leyendo una historieta de “Tom y Jerry” en español que se había traído de Venezuela. Esa fue su primera foto de importancia en los periódicos de Cincinnati. El primer pitcher que enfrentó ese día –y por ende en su carrera de Grandes Ligas- fue Joe Sparma, y lo ponchó dos veces. Pero había algo realmente curioso, el novato venezolano tenía en su espalda el Nº 13, algo poco visto para la fecha. Hoy, son muchos los que lo usan, y algunos lo hacen en su honor. El joven escogió el 13 pues su mamá había nacido en 1913. Igualmente tuvo que pedir permiso ya que los norteamericanos son muy supersticiosos con ese número. Se lo permitieron, seguramente, si no lo hubiesen hecho hoy lo conoceríamos con otro número. Pero para colmo su apellido era muy largo, casi no cabía en su espalda de hombre flaco. Hablamos de David Concepción, uno de los mejores jugadores venezolanos que han pasado por las Grandes Ligas. El único criollo que ha jugado 19 años para el mismo equipo en las mayores, y 23 temporadas en una misma novena en el béisbol de Venezuela, y hasta que, Omar Vizquel, logró jugar en el 2008 su vigésima temporada, David Concepción y Andrés Galarraga eran los criollos con más temporadas en la gran carpa con 19 campañas (Ya Vizquel llegó a 23 temporadas consecutivas en 2011). Ésta obra no es una biografía sobre quien se conoce de cariño, respeto y sin ínfulas monárquicas como: El Rey David. Tampoco es una pieza dirigida exclusivamente para los amantes del béisbol. Trata sobre la injusta, no exaltación de Concepción al salón de la fama en Cooperstown, templo de los inmortales del béisbol ¿Qué dejaremos en este mundo al morir? ¿Qué aportaremos? ¿Hay que aportar algo? ¿Qué es la inmortalidad? Pero como de teatro se trata usamos la vida de un fanático de Concepción –Antonio Romero- que ha estado signada por la muerte. Es viudo y sus padres murieron siendo él un niño. Antonio mismo está sentenciado a una muerte prematura por una enfermedad. Sólo que éste, un buen día se declara inmortal hasta ver que su hija quede emocionalmente estable para enfrentar las vicisitudes de la vida. Claro, también desea ver a Concepción exaltado a la inmortalidad, tener un nieto y recordar a su amada esposa. Y así pasa más de 15 años burlando a la muerte y esperando la exaltación a la inmortalidad de su ídolo, la cual nunca ocurre desde 1994 hasta el 2008, fechas en las que Concepción compareció año tras año ante los periodistas de béisbol norteamericanos, sin suerte. David jugó en Grandes Ligas desde 1970 hasta 1988, siempre para Los Rojos de Cincinnati. Para ser exaltado al Salón de la Fama en Cooperstown un jugador tiene que tener 5 años de retirado o fallecido, y a partir de ahí puede ser elegible. Para ser exaltado debes sacar más del 75 % de los votos de los periodistas que conforman la Asociación de Escritores de Béisbol. Pero es más complicado todavía, si en un año, algún elegible saca menos del 5 % de los votos su nombre será borrado de las papeletas. Muchísimas figuras se han quedado en el camino. Sólo se puede estar 15 años como elegible. Este es el caso exacto de David Concepción. Sus números son superiores a los de varios short stop que hoy están en Cooperstown ¿Cómo se explica esto? Muchos dicen que los números de Concepción no son para un Hall de la fama, otros creen que no realizó campañas promocionales para que lo recordaran y así mantenerse vigente, pues Concepción se retiró en 1988. Que no daba muchas entrevistas. En fin. Pensamos que David habló con su guante y bate durante 19 años. Mis números están ahí  ha repetido muchas veces el ex-pelotero. Su destino ahora está en manos de algo que se llama Comité de Veteranos, ellos podrán reunirse dentro de algunos años y enmendar para lo que nosotros es -fuera de fanatismo justificado- un error. Concepción no sólo fue un pelotero genial. Ha sido un  venezolano ejemplar. Siempre jugó en Venezuela. Ya retirado, se quedó e invirtió en su país, sus hijos nacieron y viven aquí, no cambió su nacionalidad y siempre se ha mantenido alejado de los escándalos, ha ayudado al béisbol menor y ha asumido con discreción eso que llaman ser una leyenda. ¿El bajo perfil es un grave pecado en una sociedad de ídolos del momento y egos sensibles?
En la obra se sugieren acotaciones que no pretenden ser imposiciones a la dirección. La pieza debe cambiar de tiempo y espacio con fluidez. La utilización de vídeos nos parece muy importante para la puesta en escena, pensamos que hoy en día es muy factible contar con este apoyo. Pero igualmente el montaje puede realizarse prescindiendo de estos. Muchas personas conocen a David, pero los más jóvenes no lo vieron jugar. Los vídeos pueden ayudar en ese sentido y para respaldar la secuencia que proponemos. En los años 70 y 80 los medios de comunicación no tenían la facilidad o penetración de hoy en día. Pero damos fe que los canales Meridiano TV, Venevisión y Televen (todos de Venezuela)  tienen un importante material audiovisual sobre David. Nos imaginamos que en los Estados Unidos -especialmente en la ciudad de Cincinnati- la cantidad será mayor. Existe una página oficial en Internet sobre David Concepción, además de las páginas oficiales de Los Rojos de Cincinnati y Los Tigres de Aragua. Ahora, en los eventos más recientes como: Homenajes, entrevistas, la exaltación de Concepción al Hall de la fama de Los Rojos de Cincinnati (03 de junio de 2000) y el retiro del Nº 13 que durante 19 años usó David con Los Rojos de Cincinnati (25 de agosto de 2007) son más fácil de documentar, pues son más recientes. La pieza se desarrolla en varios espacios, pero principalmente en la Sala de la casa de Antonio, por lo que se sugiere que ese sea el ambiente principal y central del escenario. A los costados se pueden montar fácilmente los ambientes de apoyo según lo pida el texto: Funeraria, Set de prensa, Oficina de Pete Rose y habitación de hospital, que con los elementos estrictamente necesarios se pueden ambientar. Siempre de una escena hay una secuencia que termina en la Sala de Antonio, lo cual facilita la fluidez de la puesta. Los vídeos ayudarán a contar la historia, en ningún momento deben ser obstáculo para retardar la acción.
Todos los personajes -excepto Concepción y Rose- son ficticios. Los acontecimientos y hazañas aquí citadas son reales, verificadas y documentadas. Muchos de los datos, fechas y frases textuales emitidas por David Concepción y Pete Rose son sacadas de las siguientes entrevistas y artículos -lo demás es puro respeto a David e imaginación-:
§  1983 / El Nacional / Lunes 4 de abril de 1983 / Concepción y la inauguración, del frío al calor (Entrevista a David Concepción por Rodolfo Mauriello)
§  1989 / El Nacional / Lunes 13 de febrero de 1989 / El último turno del Rey David (Entrevista realizada a David Concepción por Humberto Acosta)
§  1989 / El Nacional / Domingo 9 de abril de 1989 / California no le dio la oportunidad (Entrevista realizada a David Concepción por Humberto Acosta)
§  1993 / Diario de Caracas / Sábado 4 de diciembre de 1993 / Proponen a Concepción para el Salón de la fama.
§  1994 / Diario de Caracas / Lunes 10 de enero de 1994 / Concepción: “Mis números hablarán al final”
§  2000 / El Universal / 5 de junio de 2000 / Concepción y Anderson imperecederos (Artículo de Carlos Figueroa Ruiz)
§  2000 / El Nacional / Sábado 5 de agosto de 2000 / Una nota (Pete Rose en Venezuela. Artículo de Humberto Acosta)
§  2007 / Últimas Noticias / Sábado 25 de agosto de 2007 / Rojos retiran hoy el 13 de Concepción
¿Existen los milagros?




“EL INMORTAL”
(La inmortalidad negada a un hombre eterno)
Original de Paúl Salazar Rivas
ESCENA 1:              1974 / Funeraria / “Se lo digo a Dios y a mi esposa muerta: Yo no estoy loco” (Se proyecta breve y preciso vídeo de imágenes o fotos de David Concepción cuando era jugador activo de los Tigres de Aragua, en Venezuela y de Los Rojos de Cincinnati, en Las Grandes Ligas. Estas imágenes se intercalan una y una con fotos de la familia Romero-Lara. Isis y Antonio en su matrimonio / Abrazados en vacaciones / El nacimiento de Luisa / Antonio, Isis y el Dr. Vicente celebrando el primer año de Luisa / Terminamos viendo a Isis en la cama en evidente mal estado de salud. El vídeo termina dejando leer la frase: “El Inmortal. 1974”. Se ilumina el ambiente dejando ver una urna a un costado del escenario. Junto al féretro está Antonio, que mira de un lado a otro asegurándose que nadie lo esté viendo. Termina observando hacia arriba como quien habla con Dios)
ANTONIO:    Se supone. Dicen por ahí. Comentan. Desde chiquitico yo he oído decir -y te aclaro que estoy bautizado, comulgado, confirmado y por la Iglesia casado- que tú todo lo haces por algo. Que no se cae una hoja de un árbol si no es por tu voluntad. Entonces, me pregunto ¿Por qué hiciste esto? ¿Cuál fue el objetivo?  Al menos mándame una señal. Un terremotito. Que salga un tren de la nada y me lleve ahora mismo para ver si puedo entender por qué te llevaste a Isis que era una santa. Al menos dime ¿Por qué le hiciste pasar por estos dos años de agonía? ¿No podías llevártela por la vía rápida del 1, 2, 3 y evitarle tanto sufrimiento? ¿Por qué en extrainnig? ¿Por qué me dejas solo con Luisa, que tanto amaba a su mamá? ¿Con qué objeto? Ah, ya sé. Por joder. Estabas muy ocupado y se te pasó ¿Tú me tienes rabia? ¿Eres Magallanero? ¿Eres Caraquista? ¿Tienes algo contra Los Tigres de Aragua? (Respira profundo buscando calma) Disculpa, Dios. No quise ser grosero. Sé que son muchas preguntas, incluso para ti. Perdón, no es irreverencia, no es tremendismo, no es malcriadez, es, es... Arrechera que tengo (A Isis en la urna) Disculpa, Isis. Es qué no es fácil. Sí, ya sé que debo ser fuerte. Que hoy, 22 de octubre de 1974, fecha donde quedo viudo a mis 39 años y con una hija de seis, un cargo de cajero estrella en el Banco Consolidado que se me hace eterno, y un montón de preguntas sin respuestas, debo recomenzar mi vida. Y ya que estamos hablando los tres a calzón quitado ¿Saben que desde qué Isis enfermó mis suegros están tratando de quitarme la custodia de Luisa? Están como zamuros esperando que Isis muera para lanzarme no sé cuantos abogados y psiquiatras. Bueno, no como “zamuros”, como “garzas”. Tú sabes, Isis, que tus viejos son estirados, y si les digo zamuros se ofenden. No te había dicho nada pues estabas muy malita, y aunque soportabas todo con valor no podía preocuparte con las miserias de tus padres. Y a ti Dios, no te había dicho nada pues tú todo lo sabes ¿Saben qué alegan el par de “garzas”? Que estoy loco. Que sin Isis, no estoy en capacidad emocional de cuidar a una niña ¿No les digo? ¡Yo! ¡Loco! Sé que tengo mis cosas, que mi fanatismo por el béisbol está por encima del “promedio de 300”. Que cuando los Tigres de Aragua ganaron su primer campeonato, en la 71-72 me volví loco de la pea, que decía que le cambiaría el nombre a Luisa quitándole el, Luisa, para ponerle “Concepción” en honor al rey David, pero esas son cosas de borracho, y lo que uno hace borracho, no vale. Está bien, sé que después de la pea seguía insistiendo en cambiarle el nombre a Luisa, pero no lo hice. Sé que me pongo fastidioso molestando a mi suegra cantándole cada vez que puedo el tema “Señora” de Joan Manuel Serrat (Cantando) “Póngase usted un vestido viejo y de reojo en el espejo, haga marcha atrás, vieja señora”. Disculpa, Serrat, lo de “vieja” lo puse yo rompiendo tu poesía, pero si conocieras a mi suegra me entenderías. Sé que tengo tiempo esperando que me asciendan en el Banco y nada ¿Pero loco? Yo tengo un único y contundente alegato para refutar esa acusación: Para que una mujer como Isis Lara se case conmigo es porque -aunque sea muy en el fondo- algo bueno debo tener, es decir: Ella no se casaría con un loco. (Nostálgico) Que distintos éramos, Isis. Eras tan bella y yo: Un mamarracho. Odiabas las telenovelas. Te gustaba la música clásica, leer, el teatro ¿Recuerdas nuestro trato? Una vez al estadio y una vez al teatro. Fuimos los inventores del 1 x 1. Pero siempre manipulaba la cosa y terminábamos yendo más al estadio. También ayudaba que yo me dormía en el teatro y te apenabas cuando me ponía a roncar. Perdóname esa. No te gustaba mucho el béisbol, pero para complacerme comenzaste a interesarte y llegaste a convertirte en toda una experta. Ahora, cuando te vi en el estadio gritando con una cerveza en la mano –Arbitro vendido, eso fue out-, pensé ¿En qué he transformado a esta mujer? Es que a ti hasta las groserías te salían bonitas. El que es feliz hace feliz a los demás y eso fue lo que hiciste tú, hiciste feliz a todo el que te conoció. Fui tan feliz (Transición. Molesto) ¿Tú no habrás sido adoptada? Yo me niego a creer que una mujer como tú haya sido engendrada por esa pareja de garzas ¿Qué garzas? Zamuros, zamuros y mil veces zamuros, y que se ofendan si les da la gana (Imitando al suegro) –Tremenda lavativa se echó mi hija- me dice cada vez que puede el cabrón de mi suegro. –Tremenda lavativa- Pues ustedes saben que él no dice groserías, ni habla coloquialmente, él no dice -Tronco e’ vaina- El debe pensar que si dice una grosería le sale una arruga más a la suegra. Discúlpame, Isis, pero tú sabes que tus viejos son así. Nunca me perdonaron que yo llegara de Ocumare de la Costa –pueblo donde un 17 de junio de 1948 nació, David Concepción - a Caracas, y enamorara a la princesa de la casa. Mi suegro no dice –Voy hacer pupú-. No. Ni siquiera dice –Voy al baño-. No. Es que tampoco dice algo rebuscado como –Voy a defecar- No. El pone su cara de quien no tira “pedos” y sale al baño con su nariz respingada apuntando al cielo. Yo lo fregaba preguntándole  –¿Vas a echar una cagadita, suegro?- Disculpa Isis, es que siempre estuvieron en mi contra. Y ahora es Dios quién se interpone entre nosotros... Y te vas así. -Tronco e’ vaina me echaste Dios- (Tras pausa) Disculpa también, Dios. Oye, estoy fregao. No me puedo quejar de mis suegros, ni de Dios, el muerto tiene muchos dolientes, sin ofender, Isis. ¿Yo loco? Bueno, aquí estoy hablando con Dios y con mi esposa muerta, pero eso no es ser loco, eso es ser un hombre de fe. Ahora, si “Los zamuros” me ven hablando con ustedes no les quedará la más mínima duda. Pero, que se jodan. No me la van a quitar. Por favor Dios, no me quites a mi hija. Te llevaste a Isis y tal vez algún día entenderé porque lo hiciste. Pero no permitas que me la quiten, ni que me pase algo ¿Saben que piensan ponerme un tipo, un doctor, un loquero –no sé- para qué estudie mi conducta? (Casos Especiales entra a escena. Cruza mirada cómplice con Antonio) Te lo advierto Dios, yo no me puedo morir. Desde hoy, 22 octubre de 1974 me declaro Inmortal. Soy Inmortal. Dame vida hasta que mi hija esté lista. Ella es muy inteligente, pero la enfermedad de Isis la amargó mucho. Tranquila, Isis, honraré tanta felicidad cuidando a nuestra hija. Ya nada me queda en esta vida. Mi hija, mis Tigres de Aragua, mis Rojos de Cincinnati, mi David Concepción y tu recuerdo. Tú siempre fuiste mi patria, las estrellas de la bandera en una sola, mi escudo y tu voz en mi mente seguirá siendo mi himno nacional. Eres mi turpial, mi orquídea, mi liqui-liqui, mi joropo. Eres mi país y Luisa será el único habitante de esa patria. No te voy a fallar, sé que tus padres tienen dinero y tengo miedo que salgan con algo raro, tú sabes como es éste país en estos tiempos. Dame fuerzas Isis, tú eres la optimista, la valiente, dame fuerzas que yo pongo la locura necesaria ¿Recuerdas qué siempre decías? -Tu vida y la de Concepción están entrelazadas- y tu teoría era tan simple como encantadora –Claro Toño, David Concepción -cuando era jovencito- fue mensajero en un banco y tú eres cajero en un banco. Ambos son de Ocumare ¿No te das cuenta?- decías. Y yo, ante tu hermoso cuerpo inmortal te digo, que mi muy corta vida de viudo me basta para saber que vivir sin ti será como vivir muriendo (Oscuridad que se mezcla inmediatamente con el próximo vídeo)
ESCENA 2: 1975 / Sala de casa de Antonio / “Cincinnati campeón”
              (Corto vídeo con fotos de David Concepción como jugador activo intercaladas con fotos de Luisa –7 años- y Antonio –40 años-. El vídeo finaliza dejando leer la frase: “1975. Un año después”. Se ilumina el ambiente –de gran importancia en la pieza- que siempre estará al centro del escenario. Luisa –de 7 años- en pijamas y Antonio –de 40 años- con camisa y gorra de Los Rojos de Cincinnati ven la televisión que está de espaldas al público. Hay cierto desorden en el lugar. Bolsas de chucherías, refrescos y botellas de cervezas vacías. Antonio casi siempre hablará sin despegar la mirada del televisor)
ANTONIO:    Los Rojos de Cincinnati, están apunto de ganarle a Los Medias Rojas de Boston, el séptimo de La Serie Mundial de 1975 ¿Estás emocionada, hija?
LUISA:  Uff... No se te escapa una. Estoy aguantando el llanto de la emoción.
ANTONIO: ¿Estás soltando tu dosis diaria de ironía o te pasa algo? ¿Tienes hambre? Ahí tenemos... Papas fritas, pepito y tostones ¿Quieres un refresquito?
LUISA:  Tranquilo. Ya cené mi ración de cotufitas y me tomé media cerveza.
ANTONIO: ¡¿Qué?! ¡¿Cerveza?! (La ve. Ella le saca la lengua burlona) Ah, es tu “extraño humor infantil”. Disculpa Luisa, por no hacer la cena. Tuve que cuadrar la caja hoy yo solo, por eso llegué tarde.
LUISA:   Ya lo dijiste unas 13 veces, tranquilo. Yo me preparé un sándwich.
ANTONIO:    Es que esta Serie Mundial me tiene medio loco. Bueno, no loco como dicen tus abuelos que estoy, yo pienso que soy normalito, además... (Repentinamente eufórico por una jugada que ve en la televisión) ¡OUT! Tremendo out ¿Viste hija? Ese es Joe Morgan, el segunda base, el que se combina con David Concepción para hacer los doble play. Son mortales.
LUISA:   (Lapidaría) Como mamá.
ANTONIO: (Tras pausa) ¿Entonces, hija? ¿Estás triste? ¿Quieres hablar de algo? De... de... Hace un año que tu mamá...
LUISA:  Tranquilo papá. Yo soy grande. Tengo siete años. Sigue viendo a tu (Recitando) “Gran Maquinaria Roja dirigidos por Sparky Anderson”.
ANTONIO: Me sorprendes, pensaba que no te interesaba el béisbol.
LUISA:  Se llama retentiva. Pasas todo el día hablando de eso.
ANTONIO: Te pareces a tu mamá, pero claro: Versión antipática.
LUISA:   (Irónica) Gracias.
ANTONIO: Esa sí que aprendió de béisbol. Creo que llegó a saber más que yo. Es que tu mamá era lo máximo: Inteligente, sensible. Era la justificación de la existencia de la vida.
LUISA:  Papá, la vida es una mierda.
ANTONIO: (Firme, con cautela) ¿Qué pasa hija? ¿Crees qué te voy a dejar hablar así? Si te oyen tus abuelos les saldrá una arruga más y tendrán un infarto (Pensativo) ¿Un infarto? Umm, no sería mala idea (Bromeando) Sólo te permito que hables así delante de tus abuelos, y que Dios haga lo que tenga que hacer (Ambos ríen) Hija. Estamos irremediablemente juntos en esto, la mitad de nosotros murió con Isis, pero especialmente tú que tienes toda una vida por delante debes seguir andando con el pedazo de vida que te queda. Dios nos pone pruebas muy duras que hay que superar. Pero... a riesgo de ser cursi y ridículo: La vida es bella y a colores.
LUISA:  No como ese televisor blanco y negro. Por favor. Tú te vas a morir igual que mamá y ahí terminará ese otro trozo de vida que dices que me queda.
ANTONIO: ¿Y quién te dijo que yo me iba a morir?
LUISA:   Si ella estuviera viva no me tendría viendo el béisbol.
ANTONIO: Por favor, los tres estuviéramos viendo el juego. Y te aclaro que ella tampoco habría hecho la cena. Estuviera pegando gritos de alegría cada vez que Jhonny Bench reviente a alguien en segunda, o cada vez que Pete Rose pegue un hit, o cada vez que David haga una jugada espectacular o de rutina. Y no te permitiría que no la dejes ver el juego que es lo que estás haciendo conmigo. Ella era de Los Rojos de Cincinnati.
LUISA:  Lo era por ti. Igual que ligaba a Los Tigres siendo Magallanera ¿No digo?
ANTONIO: ¿Y para dónde se fue tu “retentiva”? Te he dicho mil veces que ella hacía eso como una prueba de amor. Yo, muchas veces me dormí en una incomoda butaca  acompañando a tu mamá al teatro. Eso es amor.
LUISA:  Amor de telenovela, jajaja. No sé. Creo que ella y yo estaríamos viendo la... la... Telenovela. Jajaja.
ANTONIO: ¿Tu mamá? ¿La telenovela? Jajaja. Esa está buena. Pero como sea, los tres estaríamos juntos. Viendo un culebrón, el juego de pelota, comiquitas, una película, La Feria de La Alegría con, Henry Altuve, lo que sea, pero juntos. Hija, a nosotros dos nadie nos va a separar. Ni zamuros, ni garzas.
LUISA:  ¿Qué quieres decir?
ANTONIO: Nada, yo me entiendo.
LUISA:      Pero ¿Y los abuelos? Ellos pueden...
ANTONIO: Tus abuelos están confundidos. Por alguna razón me culpan de lo ocurrido a tu mamá. Tienen miedo y no saben manejarlo. Creen que te pueden cuidar mejor que yo. Pero no son malos (En voz muy baja. Evitando que Luisa lo vea y escuche) Son una mieeeerda.
LUISA:          ¿Cómo?
ANTONIO:    (Disimulando) No, nada, que el mieeeércoles tienes que ir a visitarlos, yo te llevo y te dejo ahí. Ellos piensan que estoy loco, que no te cuido bien (Ambos ven el desastre de la sala) ¿Crees qué no te cuido bien?
LUISA:          Haces las mejores cotufas del mundo y sirves el refresco en su punto (Se abrazan) Me quiero quedar contigo, pero tengo miedo que te pase algo.
ANTONIO:    Hay que saber enfrentar a la muerte. Yo lo he hecho desde muy pequeño. Mis padres –tus abuelos paternos- murieron siendo yo un niño, y aunque me dolió y lloré, aquí estoy, normalito.
LUISA:          (En broma) ¿Normalito?
ANTONIO:    Bueno, más o menos normal. Todos tenemos derechos humanos. Los negros, los blancos, los pobres, los niños, los pendejos, los viejos y muy especialmente, los locos. Ahora, no puedes olvidarlo. Si los abuelos llegan a ganar tu guarda y custodia, ya sabes el “Plan B”.
LUISA:          (De memoria) Joder, joder, joder y joder hasta que me devuelvan (Chocan las manos) ¿Pero qué va a pasar cuando te mueras?
ANTONIO:    Tú eres una mezcla de Mafalda y La Loca Luz Caraballo ¿Vas a seguir con eso? Yo no me voy a morir. Te lo prometo.
LUISA:          Mamá me prometió lo mismo, y se murió.
ANTONIO:    Hay cosas que no dependen de uno.
LUISA:          ¿Y tu muerte no depende de ti?
ANTONIO:    (Con aires de misterio) Te voy a decir algo que he deseado confesarte desde hace tiempo. Así como el Zorro, el Chapulín Colorado, Batman: Yo tengo un secreto.
LUISA:          (Irónica) ¿Eres estúpido como ellos?
ANTONIO:    Respeta. Además, estoy hablando muy en serio. Yo soy Inmortal.
LUISA:          ¿Cómo es eso?
ANTONIO:    ¿Entonces? ¿Tú no eras muy inteligente y la primera de la clase? ¿No sabes qué es un inmortal? Los inmortales no pueden morir. Como Beethoven, como Chaplin, como Concepción. Ellos son inmortales.
LUISA:          Sin ofender, pero eres cajero de un banco. No eres músico, como Beethoven.
ANTONIO:    Pero bailo sabroso.
LUISA:          Ni actor como Chaplin.
ANTONIO:    Pero enamoré a tu mamá con mis cuentos.
LUISA:          Ni pelotero como, Concepción. Además, que yo sepa, hasta hoy, 22 de octubre de 1975, ni Chaplin, ni Concepción han muerto.
ANTONIO:    Guaooo, que brillante. Ese colegio donde te inscribieron tus abuelos es muy bueno, deberían pagar cuotas extras ¿Sabes algo, “sabihonda”? Me refiero al personaje de Charlot que tanto te gustaba ver con tu mamá. Y David Concepción está haciendo cosas que lo harán eterno. Como Isis. Y no hay que ser famoso para ser inmortal. Un cajero puede ser inmortal.
LUISA:          Tú eres el mejor cajero del mundo. Tu cola siempre es la más larga, todos quieren que los atiendas tú. Mamá decía que tú, y el David ese estaban entrelazados. Pero tienes 40 años, ya no puedes ser pelotero.
ANTONIO:    … Nos unen otras cosas. El papá de David trabajaba llevando verduras de Ocumare de la Costa hasta el mercado de Coche, en Caracas. Y mi papá murió atropellado por un camión de verduras ¿No ves la relación?
LUISA:          ¿Y por qué murió mamá?
ANTONIO:    Hay muchas formas de ser inmortal. Tu mamá está viva en tu recuerdo ¿Verdad? Eso es ser inmortal. Sé que tienes miedo, pero yo no te dejaré. Yo soy un inmortal de los que nunca mueren.
LUISA:          Mentiroso.
ANTONIO:    (Se levanta decidido) ¿Quieres que me lance por la ventana para que veas qué quedo vivo? ¿Qué le de un beso en la boca a tu abuela para que compruebes que ningún veneno puede matarme?
LUISA:          No se te ocurra (Se abrazan. Antonio ve el televisor)
ANTONIO:    (Emocionado por lo que ve) Dios, me muero, me muero.
LUISA:          ¿Qué? No, no, déjate de eso.
ANTONIO:    (Gritando) ¡Ganamos, Luisa! ¿Ves? Somos los campeones de La Serie Mundial de 1975. Y Concepción es doble campeón, pues es campeón en Venezuela con Los Tigres de Aragua en la temporada 75 y campeón en Las Grandes Ligas. Tu mamá estaría feliz.
LUISA:  Increíble. Hombres hechos y derechos celebran palmeándose el trasero.
ANTONIO: Mira, están nombrando a Pete Rose como el más valioso de la serie. Esto es un buen augurio. Ganamos Luisa, ganamos Isis, bravo David (Oscuridad que se mezcla inmediatamente con el próximo vídeo)

ESCENA 3:  1975 –noviembre- / Maiquetía -set de prensa- / “Llegó el rey David”   
(Corto vídeo de fotos de David Concepción y la Serie Mundial de 1975. El vídeo finaliza dejando leer la frase: “1975. Llegó David”. Se ilumina el ambiente -a un costado del escenario-. Casos Especiales hace de periodista)
CASOS E:    Venezuela, aquí está llegando a Maiquetía el rey, David Concepción. Viene de cumplir una exitosa campaña en Grandes Ligas y de quedar campeón en la Serie Mundial de 1975 ¿Cómo estás, David?
DAVID:  Feliz de estar en mi país, y de ver este recibimiento.
CASOS E: La pasada campaña fue tu sexta en La Gran Carpa, y por fin quedan campeones. Cuantas cosas han pasado en estos seis años ¿no?
DAVID:  Muchas, pero ganar esta Serie Mundial ha sido muy especial.
CASOS E: David, creo que para muchos el Nº 13 ya no es pavoso.
DAVID:   Cuando hice el equipo en 1970 me preguntaron que número usaría. Yo quería el 11, por Aparicio, pero ya estaba asignado y me acordé que mi mamá había nacido en 1913. Hablé con el manager, y pedí permiso.
CASOS E: Por la mala suerte y eso ¿no?
DAVID:  Allá son muy supersticiosos con ese número. Sparky me dijo que lo que le importaba era que atrapara las pelotas que batearan por mi zona.
CASOS E: El año pasado ganaste un guante oro. Al parecer nadie te podrá quitar el de este año. Te estás convirtiendo en el deportista más popular del país.
DAVID:  No, no. Por ahí hay otro, que me dio mucha risa como me enteré de él. Yo estaba escuchando por la radio una carrera de motociclismo y el narrador decía –El venezolano va de primero, el venezolano va de primero- Y yo pensaba -¿Cuál venezolano? El que está ganando es el italiano ese, el tal Jhonny Cecotto-. Jajaja. No sabía que era venezolano, ya ves.
CASOS E: Estás teniendo una carrera brillante ¿Crees qué es muy pronto para hablar del Salón de la fama? ¿Sobre la inmortalidad?
DAVID:   Por favor. Muy pronto para pensar en eso. Me falta mucho por hacer. Tengo apenas 27 años. Hay muchas atrapadas por realizar, doble matanzas por hacer, hits por conectar.
CASOS E: ¿Cómo te ves de aquí a 10 años?
DAVID:   No sé. Más viejo. Como de 37. Jajaja. Ojalá esté vivo de aquí a 10 años. Total ¿Qué es la inmortalidad? (Oscuridad que se mezcla inmediatamente con el próximo vídeo)

ESCENA 4:  1985 / Sala de casa de Antonio / “Inmortal sentenciado”
              (Corto vídeo de fotos de David Concepción intercaladas con fotos de Luisa -de 17 años- y Antonio. El vídeo termina dejando leer la frase: “1985. Diez años después”. Se ilumina el ambiente. Antonio se prepara para ver un juego de béisbol en la televisión. Tocan la puerta. Llega el Dr. Vicente)
ANTONIO:    ¿Por qué tardaste tanto, Vicente? Entra, el juego está por comenzar...
VICENTE:    (Grave) Antonio, tenemos que hablar.
ANTONIO:    Pero quita esa cara de tragedia, que tampoco este juego es el séptimo de una final.
VICENTE:    Tal vez para ti sí.
ANTONIO:    ¿Tienes los resultados de los exámenes?
VICENTE:    Sí...
ANTONIO:    Entonces habla que el juego espera. Tú eres mi amigo, mi doctor Chapatín de toda la vida. Fuiste quien atendió a Isis todo el tiempo ¿Qué pasa? ¿Tengo caspa congénita? ¿Fiebre beisbolera? ¿Estás enamorado de mí?
VICENTE:    (Preocupado) Toño, tienes 50 años recién cumplidos y...
ANTONIO:    (Interrumpiéndolo) Por cierto. No viniste a mi fiesta del medio cupón, y eso que eras el único invitado que teníamos Luisa y yo. Mis suegros no me hablan desde que no pudieron quitarme a Luisita (Imitando al suegro) “Tronco de broma te eché suegrito”.
VICENTE: (Sin dramatismo) Antonio, tienes cáncer.
ANTONIO: (Como si nada) ¿Cáncer? No compa. Yo soy Aries, pero tampoco creo en los signos. Destápate una cervecita y vamos a ver el juego.
VICENTE:    ¡Te vas a morir, compadre!
ANTONIO:    Chente. Sé que estás preocupado por mí. Me he dejado hacer los veinte mil exámenes por complacerte a ti y a Luisa. Pero ya, se acabó. Sólo estoy un poco cansado, eso es todo. Yo no voy a morir.
VICENTE:  Todos vamos a morir.
ANTONIO: Yo no ¿Te olvidaste del tiroteo que se armó en el banco el día del asalto? Fui un héroe. El muy idiota a quien enfrenté me vació la pistola a quemarropa ¿Crees qué alguien puede tener tan mala puntería? ¡No! Las balas me rebotaron. No me morí. Soy inmortal.
VICENTE:    El tipo falló ¿Cómo? No sé, pero falló. Te revisé de pies a cabeza y no tenías ni un raspón. No eres un héroe. Eres un loco, con suerte, pero un loco. Como cuando te tiraste del tercer piso pues creías que estaban secuestrando a Luisa.
ANTONIO:    Eran unos amigos que la metían a empujones en un carro echando broma, yo estaba viéndola por la ventana y me asusté. Pero ¿Me maté? ¡No!
VICENTE:    Por Dios, aterrizaste en un toldo de lona que amortiguó la caída y te lanzó increíblemente a un contenedor de basura que en vez de basura estaba lleno de bolsas de algodón y telas que habían dejado unos ladrones para un contrabando. No eres inmortal, eres un suertudo.
ANTONIO:    Soy inmortal.
VICENTE:    Inmortal es Aparicio, que lo exaltaron al Salón de la Fama el año pasado –1984-. Pero cuando la pelona lo venga a buscar, igualito se lo va a llevar.
ANTONIO:    (Insiste) Soy inmortal. Como Beethoven, como Chaplin, como Concepción, y no me vengas a decir que Chaplin está vivo pues el viejito ya se murió.
VICENTE:    ¿Quién te crees Toño?
ANTONIO:    No me mal interpretes. No es cuestión de ego. No me estoy comparando con esos genios, sé que soy un pendejo.
VICENTE:    Un pendejo inmortal.
ANTONIO:    Exacto. No puedo morir hasta que Luisa esté lista. Apenas tiene 17 años.
VICENTE:    Tienes que hablar con ella, es valiente, entenderá.
ANTONIO:    Tú eres el que no entiendes. Ella es dura por fuera y blanda por dentro. Le tiene miedo a la muerte y especialmente a mi muerte.
VICENTE:    No se lo podrás ocultar por mucho tiempo, tu deterioro será evidente. Escucha, tú eres fuerte, con un buen tratamiento y cuidados adecuados puedes durar unos cuatro años, cinco, tal vez más, no sé. Con Isis fue distinto. Ya estamos en 1985, la ciencia ha avanzado, hay buenos tratamientos (Se abre la puerta de la calle. Entra Luisa de 17 años)
LUISA:   Vicente ¿Consultas a domicilio a estas alturas de tu vida?
VICENTE: Hola Luisa ¿Cómo estás?
LUISA:  Molesta contigo, nos embarcaste para los 50 años de esta belleza (Le da un beso a Antonio) Por lo tanto no le vayas a pagar esta consulta papá, el doctor está multado ¿Y qué? ¿Como salieron los exámenes? ¿No me diga que Toño está embarazado?
ANTONIO:  (En pose dramática) Estoy muriendo, hija.
LUISA:     ¿Cómo?
ANTONIO:  Estoy “muriendo” de la risa con tus chistes malos.
LUISA:   Lo que se hereda no se hurta. Pero díganme ¿Cómo está el enfermo?
ANTONIO:  Como un toro, golpeado pero toro al fin, tienes padre para siempre.
LUISA:  Claro. Olvidaba que eres inmortal como Beethoven, Chaplin, Concepción.
VICENTE: (Impotente, reflexivo) Como Aparicio.
LUISA:   Ese es nuevo en la lista.
ANTONIO:    (Viendo a Luisa) ¿No es un encanto, Chente?
VICENTE:    (Preocupado, distraído) ¿Cómo?
ANTONIO:    Luisa ¿No es bella? Como lamento tener que matar uno por uno cada novio que me traiga a esta casa.
LUISA:   Por el momento, eso no ocurrirá. Tal vez en cuatro años. Pero si ocurriera antes de éste tiempo, te tengo un truco infalible para que te deshagas de ellos. Les pides que te canten a la perfección el tema “Señora” de Serrat (Luisa y Antonio cantan –felices- “Señora” de Serrat. Vicente los ve preocupado. Oscuridad que se mezcla  con el próximo vídeo) 

ESCENA 5:  1989 / Oficina de Pete Rose / “20 años no son nada... menos aquí” (Corto vídeo de fotos de Pete Rose y David Concepción con Los Rojos de Cincinnati. El vídeo termina dejando leer la frase: “1989. Cuatro años después”. Se ilumina el ambiente. Pete lanza dos dados en su escritorio. Hace anotaciones de los números que salen. Suena el teléfono)
PETE:    Aló... Sí, soy Pete Rose... (Molesto) Mira, aquí el manager soy yo. El que manda en Los Rojos de Cincinnati soy yo... no me vengas con esa mierda. Tenemos que clasificar esta temporada de 1989 como sea. Ya tenemos dos años llegando de segundo lugar en nuestra división... te apuesto lo que quieras a que así será (Tocan la puerta) ¿Quién es? (Se asoma David Concepción) Pasa David (Al interlocutor) Llegó David, tengo que salir de esto, hablamos (Cuelga) ¿Cómo está el Rey David de Venezuela?
DAVID:   Hola Pete ¿Qué tal? Ahora que me dices así. Antes de venir aquí a Cincinnati pasé por Caracas, la gente de Los Leones te mandan saludos.
PETE:    (Haciendo el cántico) Leeeón, Leeeón, Leeeón.
DAVID:   ¿Todavía te acuerdas?
PETE:     Claro (Haciendo memoria)  Jugué en Venezuela en la temporada...
DAVID:     … 64-65.
PETE:     Aprendí cosas allá. ¿Juegas para los Leones en Venezuela?
DAVID:    Soy de Los Tigres de Aragua. Siempre he jugado para el mismo equipo. Tanto en Venezuela como en Las Grandes Ligas.
PETE:    Un idealista.
DAVID:   Un afortunado (Ve la oficina con nostalgia) La oficina de Sparky.
PETE:    Por favor, David. Es mi oficina. Fui manager-jugador de Los Rojos desde el 84, tú lo sabes. Desde el 86 soy manager exclusivamente.
DAVID:   Disculpa… siempre que entro aquí no puedo dejar de pensar en Sparky... en La Serie Mundial del 75.
PETE:    Pero no se puede vivir del pasado, hay que mirar hacia adelante.
DAVID:   A eso vine. A mirar hacia delante. Ver mi futuro. Tengo 19 años en la organización y creo que puedo seguir ayudando y así poder jugar mi temporada Nº 20 en Grandes Ligas y...
PETE:    Eso no va a pasar, David. No aquí. No te renovaremos el contrato.
DAVID:   (Sereno) Así de simple.
PETE:    No digo que sea simple, entiendo tu importancia en el equipo, pero hay que aprender a retirarse.
DAVID:   ¿Aprender a retirarse? jugaste 24 temporadas. No paraste hasta batir el récord de más hits conectados de Ty Cobb en el 85.
PETE:    Estuviste ahí, lo recuerdo.
DAVID:   Estuve ahí cuando diste tu hit 2000 en 73, cuando diste el 3000 en el 78.
PETE:    ¿Tienes buena memoria o eres un fan? Después me fui de Los Rojos en el 79 y ya no me viste más hasta que volví en el 84.
DAVID:   Nunca me perdonaste que Los Rojos te cambiaran a ti y no a mí.
PETE:    Esto es un juego, pero también es un negocio.
DAVID:   Sólo te obsesionan los récords que tú puedas batir. Yo estoy aquí para ayudar, soy un pelotero franquicia, disciplinado, nunca en estos años diste la oportunidad que realmente merecía.
PETE:    Por favor, David. No te hagas esto. Estás fuera. Lo siento.
DAVID:   No es justo.
PETE:    Nada es justo ¿sabes? Dicen que me quieren investigar por supuestas “apuestas” que hice. A mí, al más grande bateador en la historia del béisbol. Yo seré electo al Hall de la fama en mi primera elección del 91. Pero tú... No sé. Tendrás que rezar un poco y he aprendido que Dios no juega béisbol. Inténtalo en otro equipo, el mundo no se acaba aquí. Quiero agradecerte todos estos años y desearte toda la suerte del mundo.
DAVID:   Gracias Pete. Suerte para ti también. Total ¿Qué es la inmortalidad? (David sale. Pete, reflexivo, vuelve a lanzar los dados. Suena el teléfono)
PETE:    Aló... Ya se fue ¿Sabes? David es... un gran tipo, es... (Pausa. Reacciona por lo escuchado) ¿Qué? ¿Quieren investigarme? ¿Detectives privados? A la mierda con todos. Soy inmortal ¿Soy drogadicto? ¿Violador de menores? ¡No! Soy inmortal. Te apuesto la vida a que seré inmortal (Oscuridad que se mezcla inmediatamente con el próximo vídeo)

ESCENA 6:  1989 /  Sala de la casa de Antonio / “Soy inmortal”
(Corto vídeo de fotos de David Concepción que se intercalan con fotos de Luisa de 21 años junto al Dr. Vicente y un desmejorado Antonio. El vídeo finaliza dejando leer la frase: “1989. Días más tarde”. Se ilumina el ambiente. Luisa –21 años- busca nerviosamente papeles en varias carpetas. No puede evitar desordenar todo)
LUISA:   Yo sé que a papá le pasa algo. Esto no puede ser normal, algo me oculta ¿No entiende que estamos en 1989? Tengo 21 años, y papá todavía me trata como a una niña (Casos Especiales está en la escena. Hay que cuadrar el movimiento de manera que siempre que Luisa busca por un sitio, él -Antonio- está en otro, para que el público contemple la posibilidad que ella no lo ve por casualidad y no que sea un ente invisible para ella. Casos Especiales saca una carpeta que está bien oculta en algún sitio y se la coloca a Luisa para que esta la vea fácilmente)
LUISA:   ¿Y esto de dónde salió? (Ve de una lado a otro. No ve a Casos Especiales. Lee un papel de la carpeta) ¡¿Qué?! ¿Desahuciado? Yo sabía ¿Papá está demente? Con razón su deterioro, con razón esta vida de locura que lleva ¿Cuándo pensaba decirme que está muriendo? (Llegan Antonio y Vicente que se sorprenden al ver a Luisa)
ANTONIO:    Luisita ¿Qué haces aquí en mi casa? (Bromeando) ¿Me estás robando? Vicente, llama a la policía. Te advierto Luisa que irás a la cárcel en vano. No tengo nada que heredarte.
LUISA:          (Irónica) ¿Heredarme? Tú nunca heredarás nada ¿Tú no eres inmortal?
ANTONIO:    Siento ironía y rabia en tu voz. Pero antes que digas nada, te aseguro que sea lo que sea que te pase no es peor que la mortal noticia que te tengo.
LUISA:          ¿No me digas? ¿Qué mala noticia me tienes? ¿Se les destiñó el rojo a Los Rojos de Cincinnati? ¿Los Tigres de Aragua se cambian de ciudad?
VICENTE:    (Prudente) Yo me voy, nos vemos. Hablamos, Luisa.
LUISA:          (A Vicente. Con rabia) Tú no se vas un carrizo, qué la cosa te involucra (A Antonio) ¿Y entonces? ¿Cuál es tú mala nueva? ¿No será que me vas a decir qué te estás muriendo?
ANTONIO:    (Viendo a Vicente) No, eso no es lo que voy a decirte.
LUISA:          No, no te preocupes en confesarlo ahora (Gritando) ¡Ya me enteré de eso leyendo (Muestra papel) esto!
ANTONIO:    (Perplejo. Ve a Casos Especiales) ¿Cómo encontraste esta carpeta? (A Vicente) Dr. Chapatín traidor ¿Y tú juramento hipocrático? Hipócrita.
VICENTE:     (Inocente) ¿De qué hablas, Toño? Yo... Yo no le dije nada.
LUISA:          (A Vicente) Claro que no me lo dijiste, y eso no te lo voy a perdonar (A Antonio) ¿Cómo me ocultas que estás muriendo?
ANTONIO:    ¿Qué saben los doctores? -Sin ofender, Chente-. Soy inmortal.
LUISA:          Aquí dice que estás muriendo ¿Hasta cuando me tratas como a una niña? Vivo sola, tengo trabajo. Solo te pido que no me mientas.
ANTONIO:    Yo soy inmortal ¿Recuerdas cuándo...?
LUISA:          No empieces a recitar la cantidad de accidentes locos que te han pasado. La última vez te rompiste 13 huesos.
ANTONIO:    13. El número de Concepción. Nada es casual ¿No me crees? (Saca una pistola que le da a Vicente) Toma compadre. Dispárame para que ambos terminen de convencerse que nada puede pasarme hasta que Luisa esté lista. Dispárame o me disparo YO.
LUISA:          ¡No papá! ¡No! (Abraza a Antonio, terminan cayendo en el piso. Ella llora)
VICENTE:     (Tras corta pausa) Yo... Yo me voy. Me llevo esto (Muestra la pistola) la voy a envolver y la botaré en el primer barranco que encuentre (Sale)
LUISA:          (Tras pausa) Papá ¿Qué era lo tan “grave” que me ibas a decir?
ANTONIO:    (Saca un recorte de periódico) 13 de febrero de 1989. Humberto Acosta entrevista a David. El Rey, anuncia que Los Rojos no le van a dar contrato para 1989. Parece que acabó la carrera activa de David en Grandes Ligas.
LUISA:          ¿Estás muriendo y eso es lo que te preocupa?
ANTONIO:    Primero: No estoy muriendo. Segundo: Ésta es una noticia muy triste. Concepción, es un venezolano ejemplar. Es el jugador más leal de la pelota venezolana. Siempre jugando para un mismo equipo. No cambió su nacionalidad (Se levanta como hablando con otro interlocutor) No importa David. De aquí a 5 años empezará tu carrera a Cooperstown y podrán elegirte como inmortal (A Casos Especiales) ¿Qué es morir? (Luisa piensa que su papá delira. Que habla con la presencia de Isis) Respóndeme por favor (Casos Especiales se encoge de hombros) ¿Cómo  puedo seguir luchando? A veces creo que no tengo fuerzas.
LUISA:          (Extrañada) ¿Estás bien?
ANTONIO:    ¿Qué es la muerte? La única muerte que existe es el olvido.
LUISA:          ¿Hablas con mamá?
ANTONIO:    (Volviendo de su delirio) No. Soy inmortal, no un mago, todavía no soy tan puro como para hablar con Isis, hablo con Casos Especiales.
LUISA:          ¿Casos Especiales?
ANTONIO:    (Evadiendo) No. Dije quee... Que no me hagas “especial caso”. Hija, tengo que salir y...
LUISA:          ¿Te acompaño?
ANTONIO:    Debo ir solo, es un tonto sueño donde nadie puede entrar ¿Te importa?
LUISA:          No. Yo entiendo ¿Estás bien?
ANTONIO:    Sólo un poco triste, pero bien. La vida es bella, pero a veces triste. Dios hace estas cosas para que no olvidemos que en el fondo no somos nada.
(Antonio toma una pancarta que dice “Bienvenido David”. Oscuridad)


ESCENA 7:  1989 /  Maiquetía –set de prensa- / “Mis números están ahí”
                (En secuencia se ilumina set de prensa. Casos Especiales entra y aborda a David Concepción de 40 años que llega a Venezuela. Antonio entra al cuadro con su pancarta. -Es como un sueño para Antonio-. Así ocurrió el sábado 8 de abril de 1989 cuando David volvió de su infructuoso intento de realizar la campaña Nº 20)
CASOS E:        Venezuela, hoy 8 de abril de 1989. Está llegando David Concepción. Lo está recibiendo una muchedumbre de fanáticos que lo respaldan.
DAVID:     (Emocionado) Los quiero mucho.
CASOS E: ¿Cómo te sientes, David? ¿Frustrado?
DAVID:      No. Triste, tal vez. Ya sabía que Los Rojos no me darían la oportunidad de jugar 20 años con el equipo. Hablé con Preston Gómez y Pompeyo Davalillo que me sugirieron que lo intentara con Los Angelinos de California, lo hice, pero no se pudo. Me daban un turno por juego y eso te crea la presión de batear hits siempre. Son cuarenta años, es complicado.
CASOS E:        ¿Sientes qué Pete Rose no te quiso dar mejores oportunidades? Por cierto, se comenta de su inminente suspensión del béisbol (Pete Rose aparece del otro lado del escenario.  Antonio y Pete cruzan miradas)
DAVID:             Sin comentarios. No deseo hablar de eso. Ya estoy aquí en Venezuela, no me esperaba este recibimiento. No podré quejarme nunca del béisbol, estoy contento con mi carrera. Sólo les digo que lamentablemente la situación de Pete es complicada. Corre el riesgo de ser suspendido y eso le impediría -incluso con sus extraordinarios números- entrar al Hall de la fama, al menos en un futuro inmediato (Pete Rose lanza unos dados al piso. Toma nota de los números que sacó)
CASOS E:    Hace 14 años te pregunté por el salón de La Fama ¿Qué dices ahora?
DAVID:          Mis números están ahí. Ya eso no depende de mí. De mi depende ser un buen ciudadano, ser un buen padre y esposo. Ayudar en lo posible a mi país, del cual no pienso irme. Yo hablé durante 19 años con mi guante y con mi bate. Ahora que hablen los periodistas. De aquí a 5 años se verá. En 1994 veremos ¿Total?
PETE:           ¿Qué es la inmortalidad? (Oscuridad que se mezcla con el próximo vídeo)

ESCENA 8:  1994 / Sala de la casa de Antonio / “El día I” o “Comenzó el calvario” (Corto vídeo de fotos de David Concepción dando entrevistas que se mezclan con fotos un desmejorado Antonio. El vídeo termina dejando leer la frase: “1994. Cinco años después”. Se ilumina el ambiente de la sala de Antonio. Luisa –26 años- ordena unas medicinas. Ve la hora)
LUISA:                      Apúrate, por favor, se te está pasando la hora de la pastilla (Entra un desmejorado Antonio de 59 años. Escucha la radio con unos audífonos. Luisa le da una pastilla y un vaso con agua. Él se introduce la pastilla en la boca con falsa resignación, pero cuando se percata que Luisa no lo está viendo escupe la píldora, bebe el agua)
LUISA:                      Aquí tienes los recipientes para el examen de orina y el examen de heces. Por favor, deposita orina y heces. No jugo de naranja y un trozo de papelón como hiciste la última vez. No sé como Vicente te soporta. (Lo ve. Antonio sigue absorto en lo que escucha atentamente en la radio) Ya sé por qué. Eres un loco encantador ¿Me oyes? Papá, papá (Le quita los audífonos y le habla fuertemente) ¡¡Papá!!
ANTONIO:    (En plan de víctima) ¿Me quieres matar de un susto? Ah, perdón, es verdad que soy inmortal. Pero eso no me salva de quedar sordo.
LUISA:          Digamos que eres un inmortal muy desmejorado y fármaco dependiente.
ANTONIO:    Déjame, que van a dar los resultados de la primera votación al salón de la fama donde participa Concepción. Tal vez hoy, 12 de enero de 1994, David se convierta en otro inmortal (Nostálgico. Acaricia una foto de Isis) Segurito que Isis está haciendo lo suyo por allá.
LUISA:                      No metas a mamá en esto. Quiero que recuerdes que mañana tempranito tenemos que llevar estos exámenes al laboratorio, así que no me vengas con estreñimientos falsos. Aquí tienes. (Le entrega envases)
ANTONIO:    Suegro, “voy a echar una cagadita”. En paz descanses, garza (Se coloca los audífonos. Luisa no lo ve y se envalentona para decir algo)
LUISA:                      (Sin verlo) Papá. Quería decirte que... Que te quiero mucho y que admiro tu lucha por la vida. Estás desahuciado desde hace tiempo y aquí estás... Jodiendo. Que eres el mejor papá del mundo y ojalá que seas inmortal de verdad, por que si tú me faltaras yo... (Se voltea y ve que Antonio tiene el audífono puesto y pelea con él mismo. No la ha escuchado. Se conmueve al ver a su papá viejito y desmejorado)
ANTONIO:    (La ve de pronto. Se quita los audífonos) ¿Decías algo?
LUISA:                      (En pose molesta. Disimulando) Nada... Tú siempre en la luna, me voy... No olvides que paso esta noche, suerte con lo de Concepción (Y sale)
ANTONIO:    Siempre peleando, nunca un cariñito pa’ este viejo (Se coloca  los audífonos. Tras corta pausa. Gritando) ¡No! ¡No! ¡No! ¡Qué riñones! ¿Cómo es posible? Dios ¿Por qué me odias? Es injusto.
LUISA:          (Entrado alarmada) ¿Qué pasó? Tus gritos se oyeron en Maracay.
ANTONIO:    ¡Qué se oigan en Cincinnati, carajo! ¿De qué sirven 5 aguantes de oro? ¿De qué sirve haber sido el short stop del mejor equipo del siglo? Hija, no lo eligieron. No eligieron a Concepción.
LUISA:          Papá tranquilo, te va a dar algo... y... qué  pasó ¿Tiene otro chance?
ANTONIO:    Sí, pues sacó 31 votos, el 6,79 %, puede optar para el año que viene. Eligieron al pitcher, Steve Carlton. Me parece injusto, no lo de Steve Carlton, él fue un gran lanzador, pero, David merece ser elegido: “5 guantes de oro. Campeón Mundial con Los Rojos en 1975 y 1976...” (Luisa se une a Antonio recitando de memoria las proezas de David)
ANTONIO Y LUISA: Más valioso para Los Rojos en 1981. Ganador del regreso del año. Ganador del bate de Plata dos veces -1981-1982- Más valioso del juego de Estrellas de 1982”.
LUISA:          Tenía tiempo que no te veía tan raro ¿Todo está bien?
ANTONIO:    Sí. Disculpa, vete tranquila. Me queda toda la vida para entender.
LUISA:          ¿Entender qué? ¿Lo de David?
ANTONIO:    Lo de tu mamá, lo de David. Soy inmortal...
LUISA:                      Te veo más sensible de lo normal. ¿Quieres hablar conmigo de algo?
ANTONIO:    (Reflexivo) ¿Sabes qué día es hoy?
LUISA:          12 de enero de 1994.
ANTONIO:    Hoy es el día “I”. Según los últimos resultados de los exámenes que me hizo Vicente, hoy debería estar muerto, y David, ser eterno. Estoy viviendo de gratis ¿Le estaré quitando la inmortalidad a David? (Se escucha -en instrumental y arreglo menos rítmico- el tema “Señora” de Serrat. Conmovidos  bailan  como si fuera un suave vals)
LUISA:                      (Conmovida) ¿Qué tiene la gente de Ocumare de la Costa, que es tan especial? Papi bello ¿Qué quieres que haga? ¿Qué puedo hacer por ti -aparte de arriesgar mi trabajo de tanto llegar tarde-?
ANTONIO:    Dame un nieto.
LUISA:          (La música para de golpe. Sorprendida) ¡¿Qué?! Te pasaste.
ANTONIO:    Salvador, es un buen candidato. Sabe poco de béisbol, es de Los Tiburones de La Guaira, pero se ve un buen tipo para darme un nieto.
LUISA:          Difícil. Yo no le hablo.
ANTONIO:    Pero para darme un nieto no tienes que hablarle necesariamente, unos besos, una pasión, una noche loca...
LUISA:                      ¡Papá! No es la conversación que quiero tener contigo. Y déjalo así. Sé que tienes 59 años, que estás enfermo, pero: No te voy a dar un nieto.
ANTONIO:    ¿Por qué?
LUISA:          (Evadiéndolo) ¿Y si se enferma?
ANTONIO:    Lo curamos.
LUISA:          ¿Y si se muere?
ANTONIO:    ¿Por qué se tiene que morir? Y si se muere, lo enterramos.
LUISA:          (Irónica) Fácil ¿Verdad? Como tú eres inmortal.
ANTONIO:    No me queda otra que serlo, no estás lista, pero un nieto podría ayudar.
LUISA:                      Papá, te quiero, te adoro y te amo, pero no te voy a dar un nieto, bájate de esa nube. Primero exaltan a Concepción a Hall de la fama. (Oscuridad que se mezcla inmediatamente con el próximo vídeo)

ESCENA 9:  2000 / Habitación de clínica / “Y nació Ricardo Ernesto -¿David?-”
(Corto vídeo de fotos de David Concepción que se mezclan con fotos de Luisa embarazada. El vídeo finaliza dejando leer la frase: “2000. Seis años después”. Se ilumina este ambiente. Habitación de Luisa. Ella tiene en sus brazos a su bebé recién nacido. Hay un televisor en la habitación)
LUISA:                      Hijo, naciste un 3 de junio de 2000 ¿Te sientes bien? Déjame abrigarte ¿Tú estás bien, bebé? ¿Dónde estará la enfermera? Te siento un poco caliente ¿Tendrás fiebre? ¿Tendrás hambre? ¿Por qué no lloras? ¿Eres mudo, hijo? (Entra un envejecido Dr. Vicente) Vicente que bueno que llegaste, yo creo que el bebé está enfermo. Cúralo, que no le pase nada.
VICENTE:    Luisa, quédate tranquila, ya hablé con tu Dr. Todo está bien con ese niño... y no llames a ninguna enfermera, ya te tienen miedo. Jajaja.
LUISA:          Es tan frágil.
VICENTE:    Ellos sienten todo, y se va a dar cuenta que...
LUISA:          ¿… qué tiene una mamá loca...?
VICENTE:    ¡No! Primeriza a los 32 años. Esa edad tenía Isis cuando te tuvo a ti.
LUISA:                      (Nostálgica) Qué lastima que papá no puede verlo. Tanto que deseaba un nieto y... “Tronco e’ broma me echaste papá”. (El público puede pensar que en estos 6 años Antonio haya muerto)
VICENTE:    (Animándola) Te tengo una sorpresa (Le muestra papel)
LUISA:          ¿Son los exámenes del bebé? ¿Todo bien?
VICENTE:    Es una autorización... casi del cielo (Entra Antonio de 65 años y ayudado por un bastón. Detrás entra Casos Especiales. Nadie repara en él)
ANTONIO:    ¿Dónde está el próximo pelotero estrella de Venezuela?
LUISA:          ¡Papáaaaa! Te dejaron venir. Ya sabía que eres “duro de matar”, pero ahora sé que también eres “duro de encerrar”.
ANTONIO:    Si en ese hospital donde me tienen no me dejaban venir, me escapaba por la ventana, total, son cinco pisos nada mas. Quédate tranquila, estoy bien, en pocos días me largan para la casa (Ve al niño) Que bonito eres carajito. ¿Cómo le vas a poner? David, es un buen nombre, digo.
LUISA:   Papá, por favor. Le voy  a poner... Ricardo Ernesto.
ANTONIO:  Yo solo decía. Concepción le puso a todos sus hijos el “David” de primer nombre. Ahora, Ricardo Ernesto David no suena mal.
VICENTE:  ¿Tres nombres, compadre?
ANTONIO: Se han visto casos. Jajaja. ¿Ya el papá lo vio?
LUISA:    (Revisando al niño) Cambiemos el tema ¿Si?
VICENTE:  No le negarás al niño el compartir con su padre.
LUISA:    Yo crecí desde los 6 años sin mamá. Y aquí estoy: Normalita
ANTONIO Y VICENTE: ¿Normalita?
ANTONIO:    Tú sí tuviste mamá, una que todavía te cuida desde el cielo ¿Qué haces?
LUISA:          Chequeo si tiene fiebre.
ANTONIO:    Se ve que ese niño es un roble. Será jugador de Los Tigres de Aragua.
LUISA:          No. A él no le gusta el béisbol.
VICENTE:    ¿Cómo sabes?
LUISA:          Soy su madre, uno sabe. El béisbol es un deporte muy peligroso.
ANTONIO:    Es béisbol, no paracaidismo.
VICENTE:    (Viendo el televisor) Miren, va a comenzar la ceremonia de exaltación de David al Hall de La Fama de Los Rojos de Cincinnati.
ANTONIO:    Hall de la Fama es Hall de la Fama donde lo pongan. Bravo David. Vamos Ricardo  Ernesto David, pega tus primeros gritos por Concepción.
LUISA:  No lo hagas hijo, se te va a irritar la garganta (Se comienza a proyectar imágenes de la exaltación de David al salón de la fama de Los Rojos ocurrida el 3 de junio de 2000) Me alegro por ti papá y por David, mis dos inmortales (Baja la luz en este cuadro, se ilumina set de prensa)
ESCENA 10:  2000 / Estadio de Los Rojos / “Salón de la fama es salón de la fama donde los pongan” (Se ilumina este ambiente. Casos Especiales entra como presentador)
CASOS E:    Hoy, 3 de junio de 2000, es un día muy especial para el Rey David, y para Venezuela. Hoy será exaltado al Hall de la fama de Los Rojos de Cincinnati. Es un gran honor, Los Rojos son un equipo de gran tradición por donde han desfilado muchas estrellas, y son pocos los que han recibido este reconocimiento que hoy le hacen a David junto al eterno viejo Sparky Anderson. Señoras y señores, con ustedes, David Concepción (Se escuchan aplausos. Entra, David Concepción)
DAVID:          Estoy emocionado. Hacia tiempo que no me sentía tan feliz. Orgulloso de formar parte del salón de la fama de los Rojos, y ser exaltado junto a Sparky, quien es un padre para mí. Creo que esto será un buen estímulo para el círculo de periodistas en miras a mi exaltación al Hall de la fama de Cooperstown. Algo hay que hacer, y esta es una buena oportunidad. Pero, algo hay que hacer.
ANTONIO:    (Desde su sitio) Algo hay que hacer, algo hay que hacer (Oscuridad que se mezcla inmediatamente con el próximo vídeo)

ESCENA 11a: 2005 / Sala de casa de Antonio / “Protesta sincera”
(Vídeo de fotos de Concepción que se mezclan con fotos de Antonio con pancartas alusivas a David. El vídeo finaliza dejando leer la frase: “2005. Cinco años después”. Se ilumina este ambiente. Sala de casa de Antonio. Antonio entra -70 años- con pancarta, vestido con uniforme de Los Rojos de Cincinnati y ayudado por una andadera, le siguen Ricardo –de cinco años- y Luisa -de 37 años- que muy molesta habla por su teléfono celular)
LUISA:                      Si, Vicente. Ya lo estoy dejando en su casa. Le dieron arresto domiciliario, entiendo que le van a poner un policía en la puerta ¿Usted ha visto? Mañana veremos que se puede hacer, tú sabes mejor que nadie que él tiene 70 años, y está enfermo ¿Vienes saliendo para acá? Te lo agradezco, te espero (Cuelga. A Antonio) Muy bonito comenzar tu carrera terrorista a los 70 años ¿Y si a Ricardo Ernesto le da un infarto por ver a su abuelo rodeado de policías apuntándole?
ANTONIO:    A los niños de 5 años no les da infartos, deja de sobreprotegerlo.
LUISA:                      ¡¿Cómo se te ocurre?! En estos cinco años has hecho cosas de terror, pero para que superes esta tendrás que asesorarte con Stephen King.
ANTONIO:    Algo hay que hacer para que a Concepción lo eleven al Hall de la fama. Ya estamos en el 2005, y nada, le quedan dos años nada más para seguir siendo elegible ¿Es qué 13 años de injusticias no bastan?
LUISA:          ¿Y por eso vas a ir a la embajada de Estados Unidos a tirar piedras?
ANTONIO:    ¡Qué no eran piedras! ¡Eran pelotas de béisbol!
LUISA:          (Gritando) ¿Y cuál es la diferencia? ¿Sabes lo duro qué pega eso?
ANTONIO:    Al tirar pelotas de béisbol dejaba claro que era una protesta simbólica (Muestra pelota de béisbol) pero con muchas bolas, de béisbol.
LUISA:                     Y tú solo. En un país que hace marchas por cualquier cosa, por las hormigas marrones, por las arepas cuadradas ¿Qué sé yo? Te vas solo.
ANTONIO:    Vicente está viejito, ya no puede ni con su alma. Quería enrolar a Ricardo Ernesto David, pero no me lo dejaste llevar a “pasear”.
LUISA:     (Perpleja) ¡¿Y para eso me lo pediste?!
ANTONIO:    Es nuestra cruzada personal.
RICARDO:  (De memoria) Voten por David. Voten por David.
LUISA:  Cállate Ricardo, te vas a resfriar (Saca un jarabe de la cartera y se lo da al niño. Al papá) ¿Hasta cuándo vas a estar haciendo estas cosas?
ANTONIO: ¿Y ese jarabe para qué es?
LUISA:       Para la gripe.
ANTONIO:  Él no tiene gripe.
LUISA: Pues para que no le de. Y no me cambies el tema. ¿Por qué no te vas a Cooperstown a tirar piedras?
ANTONIO: Pelotas de béisbol, no piedras. No soy terrorista. Soy inmortalista. Además, ese fue mi “Plan A”, pero ir allá es muy caro. Y no tengo Visa.
LUISA: Con lo que hiciste hoy ni que intervenga el comisionado de béisbol de la corte celestial te la darán.
ANTONIO:    A David no lo elevan por “racismo deportivo”.
LUISA:          ¿Qué racismo deportivo?
ANTONIO:    Pregunta por lo que pasó Jacky Robinson, el primer negro que jugó en Grandes Ligas el 15 de abril de 1947, pregunta.
RICARDO:    En honor a Jacky, hay que seguir la protesta por David.
ANTONIO:    Ese es mi nieto, carajo.
LUISA:          ¿Esas son las cosas qué le enseñas a mi hijo?
ANTONIO:    Las mismas que te enseñé a ti y que al parecer no aprendiste. ¡Luchar! Serán estúpidas, pero son mejores que vivir en una burbuja de cristal donde quieres meter al niño. Si pudiera lo llevara a cada protesta.
LUISA:                      No te atrevas, yo cuido a mi hijo. No le sigas metiendo esas ideas raras y peligrosas en la cabeza. No me obligues a prohibirte que lo veas.
ANTONIO:    ¿Qué? Le quitas al niño la oportunidad de estar con su papá ¿Y le vas a quitar el poder estar con su abuelo? No estás lista todavía, ya no soporto la eternidad, pero tengo que seguir siendo inmortal. Por David, por Ricardo Ernesto David, por Isis, por la vida, por la justicia, por ti (Alzando la voz) Soy inmortal (Siente dolor en el pecho. Luisa se alarma)
LUISA:                      ¿Te sientes mal? No quise decir que le enseñas cosas malas al niño, pero él tiene 5 años ¿Cómo pretendes que comprenda tu cruzada por David?
ANTONIO:    Se trata de justicia.
LUISA:                      Hay cosas que no dependen de uno, eso lo aprendí de ti. Concepción no era un hombre mediático, y eso influye en estas cosas, no dominaba bien el inglés cuando empezó su carrera.
ANTONIO:    ¿Para jugar béisbol hay qué hablar inglés? ¿No has visto a los japoneses jugando? ¿Y quién entiende a los japoneses? David se promovió durante 19 años. 5 guantes de oro, dos series Mundiales, dos bates de plata.
RICARDO:    No olvides que fue el más valioso en el juego de estrellas de 1982.
ANTONIO:    Ese es mi nieto ¿Sabes? Mañana me invento algo para seguir en mi lucha, y si me ponen un policía en la puerta, me escapo por la ventana. Pero seguiré en mi cruzada, nuestra cruzada (Gritando y levantando la pancarta) ¡Voten por David! ¡Voten por David!
RICARDO:    (Lo imita) ¡Voten por David! ¡Voten por David!
LUISA:          (Estalla impotente) ¡¡¡Me van a matar!!!
RICARDO:    (Llorando. Con miedo) ¡No! ¡Mamá! No te mueras, mamá. Te juro que me porto bien, ya no salgo más, ya no grito, ya no protesto, pero no te mueras, me voy a tomar todas las medicinas que me pidas... Perdón abuelito, pero no quiero que mamá se muera...
LUISA:          Ricardo, hijo, yo no me voy a morir (Al papá) ¿Ves lo qué haces?
ANTONIO:    ¿Yo? Por favor, escucho a ese niño y me erizo ¿Crees que seré inmortal toda la vida? (Antonio se siente mal, tiene un dolor en el pecho) Yo... No me puedo ir... No estás lista Luisa ¿En qué fallé? Dios, me lo prometiste, no me falles... (Cae inconsciente en el sofá. Luisa intenta auxiliarlo. Llama por el celular. Este fin de escena se mezcla con la escena siguiente. Casos Especiales entra en el ambiente. Luisa no repara en él. Se escucha el tema, “Señora” de Serrat en la versión rock del grupo español “Los Enemigos”)

ESCENA 11b: 2005 / Sala de casa de Antonio / “Y resucitó a los tres... segundos” (En secuencia de la escena anterior. Llega Vicente -bastante envejecido- y atiende a Antonio, Casos Especiales colabora, pero nunca se conecta con Vicente. Al mismo tiempo, entran cada uno por un lado del escenario David Concepción y Pete Rose. Es como un sueño que Antonio tiene en su agonía. David y Pete hablarán mientras atienden a Antonio)
DAVID:          Mis números están ahí, creo que han sido injustos conmigo. No sé si haber cumplido los 20 años de servicio en Grandes Ligas hubiese ayudado. Tampoco quiero culpar a Pete por eso. Él tenía que hacer lo suyo. De hecho creo que han sido muy severos con Pete Rose. El cometió un error, otros han cometidos errores también y los han perdonado.
PETE:                       Cometí un error, aposté en el béisbol, pero quisiera preguntar ¿Es preferible tener un hijo drogadicto? ¿Alcohólico? ¿Violento? Repito, me equivoqué. Pero si fuera drogadicto hoy estaría dirigiendo en grandes ligas después de que el equipo me pagara la rehabilitación.
DAVID:          Quiero agradecer a todos los que me han apoyado en estos años, me quedan dos períodos más como elegible, y no sé que pasará.
PETE:                       David tiene los números ¿19 o 20 años jugados? ¿Qué importa? La carrera de David es la de un Hall de la Fama.
DAVID:          Muchos de la Maquinaria Roja me apoyan: Bench, Morgan, Tany Pérez. Sparky Anderson dijo que es una vergüenza que yo no estuviera en Cooperstown. El mismo Pete Rose me apoya.
PETE:           Pido perdón, a David, a todos, pero no es mi culpa. Tengo mis problemas y debo atenderlos. Ahora me pregunto ¿Qué es la inmortalidad?
(Vicente habla con Luisa, en eso Casos Especiales le dice algo al oído a Antonio que sigue inconsciente. El Doctor y Luisa no reparan en él, sólo lo ve Ricardo. Antonio tiene un movimiento brusco. Vicente corre hacia él, revisa sus signos vitales. Alarma general. Vicente suspira resignado)
VICENTE:    Antonio murió, Luisa, se nos fue (Todos lloran. Casos Especiales saca de una caja dos gorras -Aragua y Cincinnati- una pelota de béisbol y una pancarta. El doctor sale muy triste. Luisa abraza a su papá)
LUISA:          ¿Y ahora qué hago? (Nadie repara en Casos Especiales) ¿Por qué dijiste que eras inmortal? Tanto lo repetiste que pensé que nunca ibas a morir (Se levanta y va a la ventana o algún lugar algo retirado para reflexionar lo más a solas posible. No ve al padre muerto en la cama, ni a su hijo) Perdón papá, fuiste demasiado padre para una cobarde como yo. Perdón, nunca pudiste ver a Ricardo Ernesto vestido con el uniforme de Los Tigres de Aragua, nunca lo viste jugar béisbol. Pero voy a cambiar, voy a dejar que Ricardo juegue pelota, y el papá lo va a llevar (Justo en ese momento Antonio abre los ojos y se sienta en la cama -como si reviviera-. David y Pete se ven felices, y salen. Casos Especiales le da al niño la pelota, la gorra de Los Tigres  de Aragua y la pancarta. A Antonio le coloca la gorra de Los Rojos de Cincinnati. Antonio le hace una mueca al niño)
RICARDO:    (Divertido por el abuelo) No llores, mamá. El abuelo no está muerto. Él es inmortal.
LUISA:          (De espaldas a ellos) Hijo, el abuelo era medio loco y decía que era inmortal. Siempre vivirá en nosotros, pero si se murió.
RICARDO:    Lo veo viejito, pero bastante bien para estar muerto.
LUISA:          Por favor hijo, deja de decir eso. Hay que aceptarlo y... (Se voltea y ve a su papá sentado, con su gorra de Los Rojos de Cincinnati y al niño con una pancarta que dice “Voten por Concepción”. Queda perpleja) ¡Vicente! (Sale corriendo buscando al Dr. Vicente y sin reparar en Casos Especiales. Ricardo se abraza con Antonio. Oscuridad que se mezcla inmediatamente con el próximo vídeo)

ESCENA 12: 2005 / Sala de casa de Antonio / “Te falta poquito”
(Corto vídeo dejando leer la frase: “Tres días después”. Se ilumina este ambiente. Sala de casa de Antonio. Vicente chequea y consulta a Antonio que está en silla de ruedas. Los acompaña Luisa)
ANTONIO:    Me declararon muerto y no me morí. Técnicamente soy inmortal.
LUISA:                      “Técnicamente” te pasó algo que ha ocurrido muchas veces, tus signos vitales se detuvieron por un instante y tu corazón reaccionó repentinamente y el cuerpo respondió ¿Verdad, Vicente?
VICENTE:    Ya no sé que pensar de este suertudo.
ANTONIO:    Vicente me declaró muerto. Luisita estaba llorando mi fallecimiento ¿Y todavía dudan? Por cierto, Luisa, te escuché cuando prometiste inscribir a Ricardo Ernesto David en un equipo de béisbol…
LUISA:          No abuses de tu suerte. Hasta la embajada retiró la denuncia.
ANTONIO:    ... Y prometiste que Salvador, lo iba a llevar, yo te escuché desde el más allá. Me dejaron volver sólo para recordártelo ¿Saben algo?
VICENTE:    (Irónico) ¿Viste la luz al final del túnel?
ANTONIO:    Jodan, pero la vi ¿Y saben quién estaba al final?
LUISA:          (Irónica) Concepción.
ANTONIO:    Concepción no está muerto, Beethoven y Chaplin sí. Pero vi otra persona.
VICENTE:    ¿A Dios?
ANTONIO:    No. Dios está muy ocupado en otros asuntos. Vi a un viejo amigo que atiende mi caso y el de David. Es, Casos Especiales (Casos Especiales y Antonio  cruzan miradas cómplices)
VICENTE:    O sea, eres un caso especial.
ANTONIO:    Soy un inmortal que murió ¿No te parezco un caso especial?
LUISA:          ¿Y qué te dijo el señor, Casos Especiales?
ANTONIO:    Que poco a poco vas entrando por el aro. Estarás lista hija. Que mi protesta ante la embajada americana tal vez no ayude a Concepción, pero si ayudará a otro David. A Ricardo Ernesto David, soy un inmortal tapa amarilla, tengo fecha de vencimiento (Oscuridad que se mezcla inmediatamente con el próximo vídeo)

ESCENA 13:            2007 / Sala de la casa de Antonio / “¿Los milagros existen?”
(Corto vídeo de fotos de la final de béisbol venezolano entre Tigres de Aragua vs. Navegantes del Magallanes, temporada 2006-07. El vídeo finaliza dejando leer la frase: “2007. Dos años después”. Se ilumina este ambiente. Antonio (72 años) y Ricardo (7 años) ven la televisión. Ricardo -con guante y pelota- viste un sucio uniforme de béisbol)
RICARDO:    Abuelo, creo que vamos a perder este juego. Los Tigres están abajo 10x3 ante el Magallanes en el 5to de la final. Sería increíble que ganemos.
ANTONIO:    Increíble era pensar que tu mamá te pusiera a jugar béisbol y estás jugando ¿No crees en los Milagros? (Ricardo se encoge de hombros) Hoy, 28 de enero de 2007 podemos ver uno ¿Cómo va tu bateo?
RICARDO:    (Apenado) 154... Pero subí un poquito.
ANTONIO:    (Solidario) ¿Te fijas? Subiste. Eso es un milagro ¿Cómo no vas creer que podemos ganar éste juego? No hay que perder la fe ¡Nunca!
RICARDO:    Hablando de milagros. Yo no soy inmortal ¿La muerte es muy mala?
ANTONIO:    Ricardo, hay un cursi refrán que reza que: La vida es bella, y si eso es verdad, la muerte no puede ser otra cosa que una porquería. Ahora, no puedes vivir pensando en eso.
RICARDO:    ¿De verdad eres inmortal?
ANTONIO:    (Tras pausa. Buscando respuesta para la pregunta) ¿Eres feliz?
RICARDO:    Creo que sí.
ANTONIO:    Algo es algo, hace un año tu respuesta hubiese sido: No. Tu mamá está casi lista. Tranquilo. Si muero, siempre que cierres los ojos estaré ahí. Siempre que cierro los míos está tu abuela. Lo que amas nunca muere.
RICARDO:    (Viendo la televisión) Fin del noveno. Espero que esos Tigres se amen mucho, están apunto de morir (En breve vídeo vemos resumen de la histórica remontada que Los Tigres realizaron el domingo 28 de enero de 2007 cuando anotan 8 carreras en la novena entrada dejando increíblemente en el terreno a Los Navegantes del Magallanes para quedar campeones de la temporada 2006-07. Al anotarse la última carrera Ricardo brinca emocionado. Igualmente está la opción -a gusto del director- que Antonio narré lo que sucedió. Aquí está el relato:)
ANTONIO:    Parte baja del noveno. Los Navegantes ganan 10x3. Por Magallanes lanza Jean Machi. Al bate, Ronny Cedeño que consigue un hit. Alex Romero al bate y negocia boleto. Vendrá al home el valiente, Luis Maza, que liga un doblete colocando el juego 10x4 al impulsar a Cedeño. Siguió un infield hit del emergente, Alex Núñez, que puso el juego 10x5. Todavía estábamos muy lejos. Pedrique cambia al lanzador y monta en la lomita a, Germán Meléndez, que le da boleto a, Gregor Blanco, para llenar las almohadillas. Luis Rodríguez, batea un elevado al centro y Magallanes saca el primer out. Paul Estrada entra a lanzar, les da boleto a Miguel Cabrera  y a Ramón Hernández que pone el juego 10x7. José Rodríguez entra a lanzar por Estrada y enfrenta a, Randall Simon, que también recibe boleto poniendo el juego 10x8. José Martínez entra a correr por Simon que estaba lastimado de una pierna. Rodríguez, encontró la calma al ponchar a, Ronny Cedeño, que bateaba por segunda vez en la entrada. Volvía a venir a batear, Alex Romero. Este, en conteo de una y una bateó un doblete barrebases, anotó Cabrera la novena, Hernández anota la décima y el corredor emergente Martínez anota la rayita numero 11. Tigres ganan 10x11. Los Milagros existen y el béisbol nunca más será el mismo.
RICARDO:  ¡Ganamos, abuelo! ¡No lo puedo creer! ¡Existen los milagros! ¡Existen! (Antonio sonríe muy debilitado pero contento de ver a su nieto tan feliz. Oscuridad, que se mezcla inmediatamente con el próximo vídeo)

ESCENA 14: 2008 / Sala de la casa de Antonio / “David no es, pero es inmortal”
(Corto vídeo con fotos de Ricardo jugando béisbol. El vídeo termina dejando leer la frase: “2008. Un año después”. Se ilumina el ambiente. Se ve a un moribundo Antonio en silla de ruedas. Lo acompaña Luisa)
LUISA:  ¿Supiste lo de David?
ANTONIO: (Con mucho esfuerzo) Sí. Perdió su última oportunidad en salir elegido, escogieron a Rich Goosage. No importa. Él es inmortal ¿Qué saben los periodistas de béisbol? ¿Qué saben los doctores? Ahora, a David, le queda el Comité de Veteranos, tal vez en dos años. Hija, hoy, 8 enero de 2008, día que David perdió su última oportunidad regular en ser exaltado al Hall de la Fama, voy a confesarte un secreto. No soy inmortal un carajo (Ella ríe) lo que soy es un suertudo. He tenido a dos grandes mujeres en mi vida: Isis y Luisa. Llegó la hora, ya estás lista.
LUISA: Papá, tú no te vas a morir. Siempre vivirás en nosotros.
ANTONIO:    Tengo 33 años diciéndote que soy inmortal, y tú 33 años sin creerme ¿Y ahora que estoy muriendo me vienes con esa? Jajaja. He enterrado a todos mis amigos, el pobre Vicente que tanto me cuidó, terminó muriendo primero que yo. Pronto lo veré. Me voy, hija.
LUISA:   (Conteniendo el llanto) O sea, que estoy lista (Entra Ricardo Ernesto –8 años- uniformado de béisbol)
RICARDO: Mamá, abuelo. Papá me trajo, te manda saludos, abuelo, pero escuchen ¡Ganamos! Teníamos 504 juegos seguidos perdidos, pero hoy ganamos.
ANTONIO:    ¿Y cómo está el bateo?
RICARDO:    233. Voy subiendo. Y hoy sólo cometí 5 errores. Pero el manager dijo que seguiré jugando para mejorar.
ANTONIO:    Ese tipo sabe lo que hace ¿Eres feliz, Ricardo?
RICARDO:    Mucho, abuelo (Abraza a la mamá)
ANTONIO:    ¿Vas a cuidar a tu mamá?
RICARDO:    ¿Cuidarla? (A Luisa) ¿Estás enferma?
LUISA:       (Aguantando el llanto) No. Tu abuelo pregunta por prevención.
RICARDO:    Ah, claro. Seré inmortal para cuidarla siempre. A ti también abuelo. Tengo hambre de campeón, voy a la cocina. Hablamos, abuelito (Sale)
ANTONIO: (Viendo la felicidad del niño. Sin fuerzas) Definitivamente estás lista. (Entra Casos Especiales. Sólo es visto por Antonio que cruza mirada de solidaridad con él. En último esfuerzo, pero feliz) Me espera Isis, Vicente, mis padres y la inmortalidad. Te amo hija, los cuidaré siempre (Y cierra sus ojos. Casos Especiales se coloca gorra y camisa de Los Tigres de Aragua con el Nº 13 que estaba por ahí. Sale lenta y tristemente de escena –sin ser visto por Luisa-, como llevándose el alma de Antonio)
LUISA:  Adiós papá, te amo, gracias por tu eternidad, dejas este mundo mucho mejor de cómo lo encontraste (Baja la luz lentamente. Al llegar a oscuridad total veremos rápidamente el próximo vídeo)

ESCENA 15: 2013 (*) / Cooperstown / “El inmortal” “Un sueño posible”
(Corto vídeo de fotos de Antonio en todas sus etapas: con Isis / con Vicente / con Luisa niña / Luisa adulta / al finalizar el vídeo leemos el año: 2013 (*). Se ilumina este ambiente. David Concepción es exaltado al Hall de la Fama. Se puede apoyar la escena con efecto de humo y luz blanca para dar la sensación de “Un Sueño Posible”. Luisa está entre el público con Ricardo Ernesto David de 10 años. Algo retirados -en otro contexto-, Antonio (34 años), Isis, Casos Especiales, Dr. Vicente (36 años) y Luisa niña (7 años) -vestidos de blanco- ven la ceremonia) (*) (Esta obra se escribe antes de 2013, no podemos saber que pasará en el futuro. Tenemos fe y esperanza que Concepción será exaltado al Salón de la fama por el Comité de Veteranos. Para efectos de un futuro montaje, este año (2013) puede cambiar según pase el tiempo y no exalten a Concepción. Ahora, si nunca ocurriera esta exaltación la pieza sigue teniendo sentido, de hecho tendría más importancia el homenaje a David Concepción, y la escena se puede realizar en el contexto de un hermoso sueño. Total, David Concepción es un inmortal para todos los latinoamericanos)
DAVID:  Hoy que estoy siendo exaltado al Salón de la fama, donde están los inmortales del béisbol, entre ellos otro venezolano: Luis Aparicio y otros latinos como Roberto Clemente, Martín Digo, Juan Marichal, Rob Carew, Orlando Cepeda, Tany Pérez, Roberto Alomar, que espero que cada día sean más. Quisiera leer mi discurso en español ¿Me lo permiten? Gracias. Quiero agradecer a todos los que me han acompañado en estos años. Muchas veces creí morir antes de vivir esto. Muchos amigos y familiares han muerto y no pudieron estar aquí, sé que donde estén, estarán muy felices. (David deja las notas que tiene en sus manos, empieza a improvisar su discurso) Es curioso ser exaltado en el 2013 –gracias al Comité de Veteranos-, y a los 100 años del nacimiento de mamá. Por ella llevé un 13 en mi espalda. Que suerte tuve con ese número. Ojalá esto sirva de estímulo para muchos peloteros latinos, no para que usen el 13, para que se atrevan a luchar, los latinos sí podemos. Esto es un sueño posible. Gracias a mis compañeros del Comité de Veteranos, a mi familia que siempre me acompañó en esto, mi esposa, mis hijos. A todos esos fanáticos anónimos que siempre me apoyaron. Ha sido una carrera larga hasta la inmortalidad. Pero, no quiero hablar de mis logros, mis números, mis momentos de triunfo ¿Saben? realmente quisiera saber ¿Qué es la inmortalidad? ¿No morir nunca? Yo no quisiera ser inmortal por estar en Cooperstown, yo quisiera ser inmortal no muriéndome nunca, jajaja. Dicen que la felicidad es servir para algo, espero servir para algo, a mi familia, a mi país, no soy más que nadie, soy un simple mortal, aunque tal vez viva para siempre en el cariño de algunas personas. El amor es inmortal, mientras dura  (Oscuridad. Se escucha el tema “Señora” de Serrat cantado por Joaquín Sabina y Serrat del disco “Dos pájaros de un mismo tiro”. Esto se acabó señores) Derechos Reservados (SACVEN)
Caracas; Venezuela / Agosto de 2008 / E-mail: paulsalazar504@gmail.com
Paúl Salazar Rivas 0412-7212911.