"Y que Dios nos perdone" (MONÓLOGOS) TEATRO. TEXTO



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Amigos, que por alguna razón han entrado a este blog. Paúl Salazar Rivas, Aura D’Arthenay y todos en Producciones Pequeño Grupo, agradeceríamos cualquier comentario sobre nuestras obras. Serían muy valiosas para nosotros. Quedamos a la orden.

"Soy un Ex Menudo ¿Y qué?”

(Pablo, un cuarentón vestido con extraña ropa ¿ochentosa?, está practicando una coreografía. Él mismo tararea -voz muy baja- el tema que baila. Ve al público y comienza a hablarles en complicidad)
Pablo:                        La gente quiere ser algo en la vida, dejar huella, un legado, cumplir sueños, fama ¿Ser feliz? no sé, al menos dejar hijos bien criados y que sirvan para algo, y a veces cometemos el error de querer que ellos sean lo que uno no pudo ser. Muchos quieren parecerse a sus ídolos, a la gente que admiras. Pero yo ¿Saben lo que quería ser cuando tenía doce años? Un Menudo. No me mal entiendan, no era que quería ser pequeño, chiquito, diminuto. Quería pertenecer al Grupo Menudo. Sí, a principios de los años ochenta, yo tenía la edad para entrar al quinteto puertorriqueño, que eran doce años ¿Y qué hago? (Corta pausa) ¿Esas risitas de algunos y el silencio incomodo de otros, es de burla? Pues no le veo el chiste por ningún lado, ni la vergüenza. Seguro que alguno de ustedes en un ataque de “originalidad” quisieron ser: Policías, astronautas o bomberos, es decir, la misma vaina que el 99% de los niños del planeta. Bueno, yo estoy en el otro grupo, el del 1%, yo quería ser un integrante del Grupo Menudo. No era por dinero, era otra cosa. No me importaba nada, estaba dispuesto a todo, dejar mi país que tanto amo –pues no soy de Puerto Rico-, que me pusieran mis lycras pegadas, o mis bragas de colores, mis botas blancas puntiagudas, me bañaran de gomina, o que me alisaran el cabello como le hacían a Ricky y Jhonny, que tenían el pelo crespo –chicharrón, pues- como yo -¿Creen que no me daba cuenta?-. Era una cosa loca, por momentos perdí mi personalidad. Quería tener frenillos como, Ricky Meléndez, y arrastré a mi mamá al dentista para que me los pusieran, y mil veces el doctor me dijo (Imitando al dentista) Tus dientes no tienen remedio, coño (En tiempo real) A la semana quería ser catire como Xavier Serbia ¿Me están escuchando? Yoooo, catire, jajaja, nojoda. Antes los padres no eran pendejos como ahora. Si a principios de los ochenta, yo le hubiese llegado a mi papá con el cabello pintado de amarillo, créanme que aquí no estuviera echando el cuento (Imitando a un narrador sensacionalista de noticias) Asesinado joven por su propio padre, al infortunado menor lo están velando con la cabeza rapada, el crimen es un misterio (En tiempo real) Opté por cosas más fáciles, por ejemplo, imitar la cara de “tontín” que le ponían a, Jhonny Lozada, pues el era como el “enamorado del grupo” y siempre andaba así (Imitando pose de Jhonny) como con cara de “niñito triste romántico” (En voz baja) para no decirle que de pendejo. También me dio por ser simpático como, Miguel Cancel, pero me quedaba tan falso que logré más enemigos que amigos. (En pose rebelde, con cigarro y todo) Pero mi etapa cumbre fue la de rebelde como, René Farrait (Apaga el cigarro apenado) pero no me funcionó, sobre todo con mi mamá, que con cuatro coñazos me quitaba la rebeldía. (Nostálgico) Hoy se los confieso de manera descarnada, pues ¿Ustedes se imaginan lo que fue para mí vivir con ese secreto a tan tierna edad? Pues a nadie le decía nada, mis compañeros me hubieran quemado vivo. Bueno, no se lo dije a nadie, sólo a una noviecita que tenía, que se daba cuenta que me pasaba algo, que yo vivía con una angustia, un no sé qué. Y Alejandra preguntaba y preguntaba (Imitándola, tierna) “¿Qué te pasa, flaquito? Confía en mí” (En tiempo real) ¿Cómo no confiar? me juró que sea lo que sea que me estuviera atormentando ella me ayudaría y no se lo diría a nadie… le creí. Y un buen día, la llevé a un sitio romántico, puse en un pequeño reproductor rosado de pilas -que le tomé a mi hermana- un cassette con el tema “Quiero ser”, que cantaba René en Menudo, y se lo solté con ese fondo musical, todo cursi yo: (Como cantando el tema) “Quiero seeer… del grupo Menudoooo”. Después de una mirada incrédula soltó la carcajada que más me ha dolido en mi vida, es más, todavía me duele. De la arrechera que agarré, tomé el cassete, y la enrollé toda con la cinta, y ahí quedó ella, amarrada pero muerta de la risa. Por supuesto que no guardó el secreto (Justificándola) Éramos niños, ella pensaba que eso de querer ser Menudo era una tontería mía, algo pasajero. Y como estaba tan asustada con mi “secreto”. Y le salgo con eso de, Menudo. Por supuesto que mis amigos que eran unos jodedores de mierda se burlaron de mí a más no poder (Imitando a sus amigos, cantando burlones el tema “Fuego” de Menudo) “Voy a ganar la apuesta de tu juego, ganaré la apuesta de tu juego y seré la llama de tu fuego, fuego, fuego” (En tiempo real. Dolido) Coños de madres, sabrá Dios cual deseo inconfesable tendrían ellos en su alma maligna y cobarde. Yo recuerdo que, Jesús Barreto, me confesó que de grande quería ser una especie de Dr. Corazones, y ayudar a la gente en sus problemas amorosos, por Dios. Alcibíades Molina, soñaba con ser bailarín de Juan Gabriel, y yo no me burlé (Para sí) ¿Será que éramos un montón de maricos reprimidos? Claro que yo apliqué la máxima: Lo negué todo, dije que jamás le había dicho esa vaina a Alejandra, pero no bastaba negarlo, tenía que hacer algo contundente. Entonces, así como existían muchos club de fan del Grupo Menudo, yo fundé el club de fan de Enemigos de Menudo, y ahí fue que medio dejaron de fastidiarme, pero tenía que hacer algo más contundente en contra de Menudo para eliminar la última duda. Ustedes saben, no, para tener total credibilidad, y un buen día se me ocurrió hacer una “quema de objetos relacionados con Menudo”. Yo pensaba que nadie me haría caso, y puse mi aviso en la cartelera del liceo (Como leyendo el aviso) “El viernes, a las tres de la tarde -en el patio de la cantina- traigan sus cosas alusivas a eso que llaman (Fingiendo asco) “Menudo”, las quemaremos en señal de protesta” -¿En protesta de qué?- Me preguntó una niña indignada, y no se me ocurrió decir otra cosa que yo pensaba que la canción “Fuego”, era una incitación subliminal a quemar zonas verdes, de ahí a realizar una “quema” en señal de protesta, y a favor de la ecología. También dije que era un mal ejemplo eso de estar embadurnado en aceite, con esos pantalones pegaditos, y esas poses sugestivas, y en fin, todas las cosas que yo estaba loco por hacer con Menudo. Repito, pensé que no habría éxito en mi convocatoria, yo lo hice para despistar y para que me dejaran en paz, pero como eran muchos los compañeros que de verdad odiaban a Menudo por celos, pues las niñas no nos hacían caso a ninguno ya que sólo tenían ojos para los cinco integrantes del grupo, el día de la quema fue una muchachada impresionante, se corrió la voz y hasta fueron de otros colegios, coño ¿Ustedes se imaginan? Todos esos desgraciados le robaron alguna cosa de Menudo a la hermana, la vecina, la compañera, la novia, la prima, la cuñada, la mamá, a la gata del frente, a quién encontraron por delante que tuviera algo de ellos, lo cierto es que el enorme pipote de basura donde pensaba hacer la quema se quedó pequeño: Discos, cassettes, cintas de betamax, cintas de cabellos, zapatos, llaveros, pulseras, franelas, chaquetas, correas, revistas, álbum de barajitas, calcomanías -pues de Menudo se vendía hasta toallas sanitarias-, todo se desbordó peligrosamente del pipote. Adivinen. La quema se salió de control, y vinieron los cabrones bomberos -¿Se dan cuenta por qué yo nunca quise ser bombero?-, y con los bomberos... la prensa. Y ahí salí yo, en las páginas de sucesos quemando objetos del grupo Menudo como un mismísimo loco. Si You Tube, y los teléfonos celulares con cámara hubiesen existido en esa época, habría sido el vídeo del mes. Me suspendieron por tres días del colegio y varias visitas tuve que hacerle a una psicóloga. Terminé con mi novia, mis padres me dieron una buena paliza mientras lloraba como, Miguel Cancel cantando (Imitándolo) “Es pooor amoooooor” (En tiempo real) Pero eso, sí. Todos dejaron de burlarse. Después de esa quema ¿Quién podía pensar que de verdad yo quería ser Menudo y no los odiaba? Mi fama de anti menudo quedó confirmada, casi legendaria. Mi deseo de pertenecer al grupo volvió a estar oculto, pero siguió vivito, era como tener doble personalidad, una falsa –que era mi odio a Menudo- y la verdadera –mi sueño de ser un Menudo-. Tanto quería ser Menudo que escondido mandé cualquier cantidad de cartas a Edgardo Díaz –manager del grupo- a Puerto Rico para que me audicionaran, y nunca respondían, pero yo quería ser Menudo carajo. No abogado, ni arquitecto, ni doctor, ni veterinario, ni escritor, ni Presidente de mi país, no quería ser el inventor de la cura contra el cáncer, ni casarme con Brooke Shields –como casi todos mis compañeros-, ni la mariquera esa de astronauta, bombero o policía, NO. Yo quería ser: Menudo (En tiempo real. Grave) Pero cuando llegó una carta de Puerto Rico, remitida por Edgardo Díaz y el Grupo Menudo, mi mundo se paralizó, aunque mi corazón latía a ritmo de “Súbete a mi moto”. Primero tuve que enfrentar a mi mamá (Imitando a la mamá mostrando una carta) ¿Qué mariquera es esta, muchacho? (En tiempo real) Mi hermana -que era una fanática a morir de Menudo- entendía menos. Y las dos exigían explicaciones batiéndome la misiva en la cara. Les arranqué la carta y salí corriendo a encerrarme en el baño, en el mismísimo baño donde me masturbaba pensando en Kim Basinger, el mismo baño donde practicaba las coreografías de Menudo escondido del planeta, todo el mundo cumple sus fantasías en el baño -no solo la de evacuar-, recuerdo que pasaba horas ahí encerrado (Cantando calladito y bailando con cuidado) “Veeen a volaaaaar, vamos a volaaaaar” Y mi papá tocaba la puerta arrecho (Imitando al papá) Sal de ahí, Pablo ¿Hasta cuándo? Me estoy cagando (En tiempo real) Sí, mi nombre es Pablo, pero cuando entrara a Menudo pediría que me lo cambiaran por, Pavel ¿Medio marico mi nombre artístico? Qué importa. Con el deseo de querer ser un Menudo esa era la menor de mis mariqueras, pero Pavel sería. Y sentado en el “trono” abrí la carta con el pulso temblándome, como quien abre una carta de cuyo contenido depende tu vida (Pausa) No entraré en detalle, pero de la manera más diplomática posible me mandaron a lavar el culito, y amablemente me pidieron que no les escribiera más. Alegaron que Los Menudos tenían que ser exclusivamente de Puerto Rico. Menudo era un orgullo de ese bello país, y en esa época realmente todos tenían que ser de la Isla, después sí permitieron que entraran extranjeros. Adrián Olivares, fue el primero, un mexicano. Luego entraron dos más, Edward Aguilera, de España y Jonathan Montenegro, de Venezuela, pero en aquel momento ya para mí era tarde. Aunque lo que me hizo entender que era estúpido que siguiera mandando cartas, fue que además de “esa carta, desgraciada, puño y letra de mi amada” me mandaron un recorte de prensa, era la reseña donde estaba yo quemando discos y otros objetos relacionados con Menudo -hasta Puerto Rico llegó la noticia-. Yo les había enviado fotos mías de todo tipo, hasta en traje de baño, ustedes entienden, para que evaluaran mi físico, se dieron cuenta que era el mismo y ahí se descubrió mi doble personalidad. Qué rencorosos ¿Verdad? La bendita foto mía. -Por cierto, mi papá me jodió por haber descompletado los álbumes de fotos familiares por esa mariquera- (En tiempo real) Si todo en la vida deja una moraleja, la de este cuento es que hay que ser valiente y enfrentar los problemas, fijar posición. O sea, debí aceptar mi realidad: Quiero ser un Menudo ¿Cuál es el rollo? Claro, jamás me habrían aceptado en ese grupo, con ésta cara, estas piernas chuecas, y no cantaba muy bien que se diga. Y estemos claros, en Menudo hubo morenos, pero ¿Negros? Noooo, que va. Menudo no eran Los Jackson Five. Aunque no voy a negar que yo era simpático, tenía eso que llaman “carisma”. Así cumplí mis 13, mis 14, mis 15 y mis 16 años, que era la edad que tenían los Menudos cuando los sustituían al cambiarles la voz ¿Qué más podía hacer? ¿Cómo podía cerrar un ciclo que nunca se abrió? ¿Cómo buscar un buen final para tan mal principio? (Emocionado) Me hice mi propia despedida del Grupo Menudo, nunca fui Menudo, pero sería un Ex Menudo. Se los juro por mi Santa Madre -que a raíz de esa mariquera de Menudo siempre dudó de mi virilidad, hasta que me casé y le di dos nietos y se calmó un poco- ¿Saben quienes me ayudaron en mi “despedida”? Mi hermana, que ya se le había pasado un poquito la fiebre de Menudo y que bastante se burló de mí –aunque nunca me delató con nadie- y mi ex novia, Alejandra Besteiro. Sí, la misma que sí me delató y desencadenó mi “menuda quema”. Ella y yo habíamos hecho las paces y fuimos novios de nuevo, ella comprendió lo importante que era para mí ser un Menudo. Mi despedida no fue en el Madison Square Garden de Nueva York, tampoco en el Bellas Artes de Puerto Rico, ni el Poliedro de Caracas, ni el Palacios de Los Deportes de España, ni en el Estadio Azteca de México, no fue en el Luna Park de Argentina, se hizo en la sala de la casa de mis padres aprovechando unas vacaciones en que nos dejaron solos. Ellas me prepararon un vestuario igualito al Menudo de esa época (El vestuario que el actor tendrá al principio), ya habían salido varios de los Menudos que yo conocía, habían entrado Charlie, Rey, Roy, Ricky Martín, Robby, en fin. Me alisaron mi cabello -el cual dejé crecer para la ocasión-, pusimos una cinta de betamax -todavía no teníamos el VHS, mucho menos el DVD- y les canté todos los temas de Menudo, ellas aplaudían y gritaban frenéticas, hasta que le canté nuestro Himno, “Súbete a mi Moto” (Realiza baile de despedida. Alejandra y su hermana apoyan con entusiasmo)… y todo acabó (Se quita vestuario alusivo a Menudo para quedar como un cuarentón normal) Ya soy un cuarentón (Burlándose) y mi vida después de Menudo fue normal, jajaja. Muchos años después me entero de un Reencuentro de ex Menudos ¿No sé por qué no me llamaron a mí? Jajaja. Fui al concierto con mi hermana, mi esposa Alejandra -que era mi novia de toda la vida. Sí, esa misma, la chismosa- y mis dos hijos –a los que nunca induje a ser Menudo o algo parecido, quiero que sean lo que ellos quieran ser-, y fui feliz... siempre he sido un tipo feliz -dentro de lo que se puede ser feliz en este complejo mundo-, pero ese día fui especialmente feliz ¿Saben? Que me perdonen los amigos que formaron parte de, Los Chamos, Los Chicos, Parchís, Unicornio, Timbiriche, RBD, y un sin fin de grupos más, seguro que todos tienen sus fans y otros locos como yo que deseaban ser un integrante de ellos, pero Menudo es Menudo y nadie los igualará “Y que Dios nos perdone” (Ve la hora) Me tengo que ir, mi hijo pequeño me espera, él carajito quiere ser “Jinete de caballos”, Dios, ayúdame. Quiere montarse en mi espalda para practicar, jajaja (Cantando) “El momento más triste ha llegado, y no quiero decirte adiós, pues me llora el alma, de solo pensarlo, de solo decirlo, Adióos”. (Esto se acabó)

“Mis sobrinos” o “Que felices éramos”
José María Del Valle:         Estoy casado desde hace 15 años, y no tengo hijos. Por favor, no quiero chistecitos al respeto, yo cumplo con “mi tarea”, Dios sabrá porque no tengo hijos, y al que Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos. Y creo que los sobrinos que tengo, sí me los dio el diablo. No quiero que salga nadie de la sociedad protectora de menores a quejarse, no me jodan con eso. Reflexionen primero ¿Qué generación están criando? Claro que los niños son niños y merecen un trato especial, y es natural que al ir creciendo se pongan rebeldes y busquen su lugar en el mundo (Imitando a un padre) -Es la edad, hay que entender- (En tiempo real) Pero uno también fue de esa edad -y no fui un santo- pero no recuerdo que mi “rebeldía” hiciera que le faltara el respeto a mi mamá, y bastante arrecheras que pasé con ella por negarme permisos para salir y esas cosas. Sí, les tengo un poquito de idea a mis sobrinos, y que Dios me perdone, a mis sobrinos, a los niños del vecino, a los que veo por ahí y no conozco. Los niños de hoy en día son más raros que policía haciendo cola. Y no soy Herodes, ni nada de eso, pero, así de golpe descubrí que no sirven para un carajo ¿De quién es la culpa? No sé, la sociedad ha evolucionado, los derechos de los niños se respetan más que antes, las comunicaciones, el Internet, el que los padres quieran darle a sus hijos lo que ellos no tuvieron, no sé. Creo que una cosa no tiene que ver con la otra. Pero a mis sobrinos a veces me provoca meterle un carajazo a cada uno y luego uno más fuerte a sus padres... “Y que nos perdone Dios”. No soy un monstruo. Mis palabras van como un homenaje a mi generación, a todos los niños de mi generación que hoy somos adultos y tuvimos que echarle pichón a la cosa. Yo me preguntó ¿Será el perreo? ¿El reguetón? ¿Serán los padres de hoy? ¿Cómo? Si esos padres tienen mas o menos mi edad ¿Será por qué yo no tengo hijos? Porque estoy convencido que a los padres de hoy, desde el momento en que les nace el carajito, un satélite extraterrestre envía un rayo a sus cerebros y los ponen estúpidos. Para empezar todos los padres creen que sus hijos son los niños más arrechos del planeta y áreas circunvecinas, y por ende, los próximos presidentes de su país, los próximos genios de la humanidad, y no quieren que sean los primeros astronautas en llegar a Marte, pues (Imitando a un padre sobre protector) Ahí pega mucho frío y el niño se me refría (En tiempo real) Yo no sé cual es la genialidad, mis sobrinos creen que el Gazpacho es el papá de Pinocho. Juan, -un sobrino político- le dijo al papá “Papi, que bueno que me pusiste de nombre, Juan” “¿Por qué, hijo?” -Preguntó el papá-. “Pues en el colegio todos me llaman así”…  ustedes me dirán. Se la dan de pendejos y la cara que los ayuda. No soy psicólogo, así que esta opinión no tendrá ningún fundamento profesional, puro sentido común y años de observación, pero... que mamitas son los muchachos hoy en día, que frívolos, con todo respeto. El otro día mi cuñada estaba llevando el carro al taller para que lo equiparan con todas las cosas que resguarden la vida de su hijo bello: Cinturones de seguridad en todos lados, hasta en el motor, bolsas de aire, techo anti no sé qué, cauchos anti lo otro, frenos agárrame aquí y vidrios ahumados que protejan el rostro del pequeño de los molestos rayos del sol. Nojoda, recuerdo que mi papá le echaba bolas con un perol que tenía -cuya marca ni me acuerdo, creo que era un tapa amarilla-, y la única seguridad que tenía el carro era que se iba accidentar en cualquier momento, y mi lugar favorito para viajar en esa cosa era el espacio que hay entre el asiento de atrás y el vidrio. Le digo a mi sobrino que se ponga ahí, en ese sitio en el carro de su mamá para que vea lo mágico que es, y me contesta (Imitando al sobrino) Eso es muy peligroso, las estadísticas dicen que el 75 % de los niños que mueren en accidentes automovilísticos es por no tener cinturón de seguridad (En tiempo real) Nojoda ¿Las estadísticas? ¿Quién coño son esas señoras? Y les aclaro que mi sobrino tiene 5 años ¿Cómo se puede ser tan guevón a tan corta edad? Veo a otra sobrina política que está mal en matemáticas, y la mamá se angustia toda, rebaja 20 kilos, y le busca un profesor de “tares dirigidas” y mi sobrina arrecha, como si la culpa de su bajo nivel en la materia es exclusivo de la mamá, o sea, ella no tiene ni arte ni parte en la cosa... y claro, más culpa tiene “el profesor” (Imitando a la sobrina) Es que no lo entiendo, ese tipo me tiene rabia sólo porque soy bella, demándalo mamá (En tiempo real) Recuerdo que mi mamá –que ojo, es una Santa- cuando yo estaba mal en matemáticas lo que buscaba era el cinturón para ver que hacía –correr o encaramarme- y el qué rebajaba era yo, no ella. Hoy, hasta los niños van y demandan a sus padres (Imitando a un niño) Te demando porque me hablas en un tono muy fuerte y no me dejas ser, yo ando en una búsqueda (En tiempo real) A mí, un hijo me demanda y les juro que no habrá juicio, voy preso cadena perpetua antes, porque la coñaza que le doy. “Y que Dios me siga perdonando”. Hagan una pequeña comparación: Ayer y hoy ¿Tapas de seguridad para las medicinas? Coño, una sabía que si te tragabas una de esas pastillas que tomaba tu papá te morías pal coño. Un hermano me llamó para que los acompañara a él y a su hijo a patinar. Cuando veo al niño pensé que era el primer infante astronauta del mundo, yo no lo reconocía, el carajito estaba forrado de cosas: Tres cascos -y les juro que el carajito tiene una sola cabeza visible-, pechera, patines en línea con ruedas nucleares, tres rodilleras –una de repuesto-, cinco coderas –ídem-, culeras, espalderas, un detector de huecos en la vía, lentes, guantes ¿Qué diversión puede tener patinar así? Nojoda, antes se patinaba sin protección alguna, uno se caía y merthiolate con eso, o saliva pura y a patinar de nuevo, pa’ la calle. Hacíamos una recolecta para comprar un refresco, cada día a alguien le tocaba escoger el sabor, y lo tomábamos entre todos, y de la misma botella y nadie le paraba a eso, ni nos enfermábamos, o al menos muy pocas veces, éramos hermanos. Jugábamos fútbol sin árbitro, y se armaban unos zaperocos horribles, pero la cosa se resolvía sin llegar a mayores. Jugábamos a: La era paralizada, stop, trompo, papagayos, metra, 123 pollito ingles, carga la burra, el escondite. Hoy yo veo a mis sobrinos todo el tiempo viendo televisión, o si no en una plaza burlándose de los mayores, fumando más que un preso, y dificulto qué sepan las reglas básicas del béisbol. No quiero hablar de “las técnicas de seducción de hoy en día” pues terminaré preso. Claro que a nosotros nos gustaban las niñitas, pero uno no estaba pensando en acostarse con ellas, es decir, no era que no queríamos, o que no lo hicimos, pero no estábamos pensando en la maldad. Tal vez un besito, tocarles las tetitas, y lo demás venía poco a poco... es que era otra cosa. ¿Te quieres empatar conmigo?  -Déjame pensarlo- (En tiempo real) Coño, y que angustia era esa espera, pues el “déjame pensarlo” era un NO disfrazado. (Triste)  Cuando vi a la hija de un vecino que tiene 13 años besándose de esa forma con su novio de 19 abriles, y en pleno centro comercial… no sé, será que soy un ridículo, chapado a la antigua, pero me sentí mal (Nostálgico) El primer teléfono que se tuvo en casa fue uno de esos grises, que para marcar había que girar un disco durísimo, y tener muchísima suerte. Por consecuencia que uno salía para la calle y nadie sabía donde carajo andábamos pues no existían los celulares, pero al escuchar el silbido de nuestros viejos uno salía rápido pa’ la casa y evitar un cocotazo. Nos caímos a golpes algunas veces, nos partimos varios dientes, pero nadie acusaba a nadie, al menos entre mi grupo no recuerdo alguna demanda, uno llegaba a la casa roto y jodido, te curaban y te decían (Imitando a los padres) Eso te pasa por pendejo (En tiempo real) Seguíamos siendo amigos sin tanto protocolo, pues los amigos no necesitan explicaciones y los enemigos no te la aceptaran ¿Saben? No quiero burlarme de nadie, pero no recuerdo a alguna anoréxica, un disléxico, no recuerdo a niños con déficit de atención, o hiperactivos, o ese pocotón de cosas que hoy en día tienen los niños -según los expertos en la materia-. No teníamos PlayStation, Nintendo 64, X boxees, Juegos de vídeo, televisión por cable –a veces merendábamos cable, jajaja-, cámaras filmadoras como las de hoy, Dvd, computadoras, ¿Internet? ¿Facebook? ¿Twitter? carajo… los padres de una amiga tenían un Betamax, y eso era arrechíiisimo. Lo único que teníamos era un Ludo de esos chiquiticos e imantados por debajo, y un juramento de amistad que nunca quebrantamos. 1, 2, 3 Amigos por siempre. Las niñas, sus muñecas de trapos, otras sus Barbies, la semana, el avión, la liga y otro poco de marisqueras más sanas que el carrizo. Salíamos en bicicletas todas remendadas por nosotros mismos, patinetas inventadas por uno, o sencillamente caminábamos hasta la casa del amigo, y sin pararle bolas a nadie entrábamos sin tocar la puerta, y allí estaba tu hermano, y salíamos a jugar a la calle, ahí, en ese mundo inseguro, que siempre ha sido inseguro y siempre lo será, sin guardaespaldas, ni policías vecinales ¿Cómo carajo hacíamos? El que perdía un año escolar, lo repetía y listo ¿Terapista infantil? ¿Psicólogo para niños? Repetías por pendejo y más nada. No había reggaetón, raperos, nada de eso. Nuestros padres admiraban a (Modificar lista de artistas según el caso) The Beatles, Joan Manuel Serrat, The Rolling Stones, Rubén Blades, Marilyn Monroe, Raphael, Elvis Presley, Sandro, Rocío Dúrcal, Travolta, Charles Aznavour… pero siempre se escuchaba música típica de nuestros países... Simón Díaz, Mirla Castellanos, Juan Vicente Torrealba, Chelique Sarabia, tantos pero tantos. Lloramos cuando le robaron la medalla de oro a Pedro Gamarro. Hoy veo las referencias de los padres de hoy y... No sé... Hoy veo a mis sobrinos faltándoles el respeto a sus padres, sus abuelos, creyendo que son el “centro del universo”, y lo peor... veo a eso padres y esos abuelos permitiéndoselos “y que para que no se traume el muchacho”. Pienso, no sé... Que nosotros, los que tenemos 40 años pa’ arriba, fuimos una generación arrechísima. Seguro mis sobrinos ahora me odiarán, aunque creo que ya me odiaban, pues yo me hago respetar, así como yo respeté a mis mayores. Y fuimos bastante rebeldes, rebeldes de verdad. Fuimos una generación de carajitos súper felices (Esto se acabó)

“Qué viva el público… (¿De porquería?)”
(Se escuchará una Voz en off. Es como cuando nombran a la ganadora de un premio importante)
Voz en Off:   … y la ganadora a mejor actriz principal es: Luisa Fernanda. (Entra Luisa Fernanda, muy emocionada y nerviosa con un premio parecido a un Oscar, saca un papelito y lo lee como apoyo)
Luis:              -Dios, no lo puedo creer. Gracias, muchas gracias. Para mí es un honor ganar este premio y estar aquí ante ustedes, que son maravillosos, de cuyos aplausos me nutro como una niña se nutre de la teta de su madre, nosotros sin ustedes –el público- sencillamente somos nada (No aguanta más la farsa, rompe el papel) No, no, esto no se lo creyó ni mi mamá, bueno, mi mamá  nunca me creyó nada, no sé como sabía cada mentira que le estaba diciendo. Pero al punto. Que sarta de mierdas acabo de decir, y tuve que leerlas ¿Cómo me aprendo esa vaina? ¿Con cual estómago? ¿De verdad creyeron que me gané un premio? Por Dios, jajaja ¿Qué carajo me voy a estar ganando yo? Y es por culpa de ustedes ¿Saben? Es que el público es una cosa complicada (Con falsa inocencia) ¿Cómo les explico? Pues no será fácil decirle a ustedes: nuestro querido público, que tienen el gusto oculto en un riñón podrido ¿Por qué tendremos que depender de ustedes? ¿Qué es lo que quiere todo artista? ¿A quién es al primero que le agradece un artista al ganar un premio? Okey, está bien, primero a la mamá, al papá –si lo conoció-, al tío que le compró la primera puta guitarra, o a la señora de servicio que se lo cogió por primera vez, otras a los hijos -que nunca ven-, a la maestra de primer grado, al perrito, en fin. Pero ¿Después de agradecer a todo ese “grupito”? ¿A quién les dan las gracias?: Al público. El que paga, el que compra los discos, el que paga el boleto para ver esa película, el que ve la telenovela donde anuncian ese jabón en polvo que deja la ropa limpia y suave (Jugando con las muletillas que la gente dice) es decir, o sea, cónchale, vale, éste: El bendito público ¿Qué es lo que quiere todo artista? Todo actor, todo cantante, todo escritor: El favor del público, pues el público nos hace “un favor” ¿Un favor? ¿Cómo esos “amigos con derecho” que te hacen “un favorcito”? aclaro señores, no quiero favores de ninguno de ustedes (Señalando a alguien del público, pícara) tal vez del morenazo que está allá al fondo. Y no sólo los artistas necesitan “el favor” del público, de las masas, también los políticos para ganar las elecciones de lo que sea necesitan ese favorcito, para ser alcaldes, gobernadores, presidentes, tesoreros de la junta de condominio, en fin. El favor del público da poder y el poder ofrece un montón de cosas. Pero déjenme explicar este tono de dolida, este exabrupto de enfrentar al público. Esta descarga que les he tirado es porque ya me tienen medio arrecha. Tengo años en el medio artístico y todavía no me he ganado “mi primer millón”, ¿Por qué? Por culpa de ustedes ¿Qué les cuesta amarme? Quererme. Es más ¿Alguno de ustedes saben quién coño soy yo? La loca que se escapó de su casa para ser famosa, esa soy. He grabado cuñas de televisión –de extra-, telenovelas –papelitos pequeños-, he grabado varios demos de música de todo tipo, y los he llevado a cuanto productor musical que existe en este país, desde los buenos hasta los “piratas” (Gesto erótico) que te quieren hacer “el favor”. He grabado hasta música cristiana para ver si “El Señor” se apiada de mí (Canta “Alabaré, alabaré”) “Y que Dios nos perdone”. Y aquí estoy, explicándoles quién carajo soy. Véanme, soy yo, Luisa Fernanda (En complicidad y voz baja) Aunque mí verdadero nombre es, Yamileth del Monte ¿No se acuerdan? (Se acerca al público para que vean su cara) La de la cuña del detergente ese con suavizante. Aquel que es malísimo -por cierto, no compren esa vaina-. La que degustaba “galletas de dieta” en el supermercado de la esquina con una faldita cortica calándome a los viejos babosos ¿No se acuerdan? (Nostálgica) Si tienes 15 años en el medio artístico, y el cajero de un banco tratando de seducirte te pregunta “¿A qué te dedicas, nena?”, es porque la cosa no va bien. El público es lo más raro que existe, uno se jode, se jode y se jode por ustedes, y encima tienes que rogarles para que te vean ¿Saben qué? vayan a lavarse ese culo todos ustedes. Ya lo dije, ya me siento mejor. El que quiera arrojarme algo que empiece –si es dinero, mejor-, los que se quieran ir y no escuchar unas cuantas verdades, que se larguen. Él que me contrató para actuar aquí me quiere despedir, que lo haga. Me siento más tranquila, no mejor, más tranquila que es otra cosa, mejor no, pues estoy pelando bolitas de algodón igualito. Pero no crean que mi rabia no está justificada, que no tenga motivos. Hay que ver que ustedes son una vaina, uno le echa pichón ensayando esto para hacerlos reír y ustedes con esa cara de burro con sueño ¿Para qué vinieron? Después llega otra que ni sabe que es lo que está haciendo… y entonces ustedes se ponen de pie y gritan (Imitando reacción del público) ¡¡Bravo!! (En tiempo real) Sí, ya sé, están pensando que es envidia… y sí, coño, es envidia ¿Y qué? El público y sus favores. Gracias al, “favor”, del público, es decir, de ustedes, uno se tendrá que calar vaya usted a saber por cuantos siglos esa cosa llamada: Reguetón. Esa mierda de música -que no es música pero sí es mierda- está en la cima ¿Por qué? (Obvia) Porque al público le gusta, y al público hay quedarle lo que quieran (Irónica) ¿Quieren un pipí bien grandote? Lo pueden reclamar a la salida, (Inocente) digo, para que obtengan lo que quieren. La cosa es tan arrecha con el público que hay público que les pagan por ser público ¿A ustedes no les pagaron por estar aquí? Que pendejos son. Pues hay público que cobra. En la televisión pagan ¿Ustedes creen que ese público que ven en la tele los agarraron en la esquina y les dijeron? –Epale, tú ¿quieres ver televisión pero dentro de un estudio de televisión?- No señor, los llaman, como llaman a los actores, los pautan, y les pagan, les dan refrescos y pasapalos. Por estar ahí viendo como se entran a golpes y se insultan unos idiotas en “Caso Cerrado”, y esos programas. Y si tienes más suerte, ves a tus artistas favoritos, o al menos a algunos artistas no tan favoritos, pero algo es algo, tal vez vean a “artistas pendejas” como yo. Hay hasta niveles de público, o sea, jerarquías, así como hay jerarquías de actores, es decir: Actores estrellas, consagrados, establecidos, principiantes, extras con tetas, extras sin tetas, plastas de mierda, y así sucesivamente. También hay niveles de público. Hay público que tienen años en esto y los llevan a “Sábado Gigante” a decir (Imitando a el público de ese programa) “Y… fuera, y… fuera”. Ahora, yo me pregunto ¿Qué pasó con esa emoción que había con los productores de antes en escoger tu final y arriesgarte? Ahora todo tiene que ir sobre seguro ¿Y por qué? Resulta que se descubrió que se puede realizar un estudio que garantice el éxito ¿El estudio de quién?: Del público, del soberano, el soberano... Claro, para eso está: El público, para estudiarlo, analizarlo, chuparlo. Epa, el moreno de atrás que no se me vaya. Hay que estudiar al monstruo de mil cabezas, para después complacerlo, el monstruo de mil cabecitas de… (Se contiene) Y claro, cuando es un público masivo, un concierto en un estadio -por ejemplo-, el público se siente guapo y apoyado, gritan, joden, hacen bulla, hacen la ola, es algo impresionante, da miedo. Pero yo he ido al teatro donde –aunque la obra es muy buena- la sala está vacía, tres o cuatro personas nada más, y entonces tú ves al público viendo la obra calladitos, poca cosa pues, tímidos, los mismos desgraciados que en el estadio pegan gritos y se sienten invencibles, los ves como momias ¿Y entonces? (Como un público justificándose) Es que en el teatro es distinto, hay que guardar la compostura (En tiempo real) Mentira, se comportan así por cobardes, se sienten poquitos y se intimidan. Si la sala estuviera llena, pegan gritos y joden, y atienden el celular si les timbra. Así como a la mayoría les gusta el regueton y entonces nos la tenemos que calar. Y me van a perdonar tanta sinceridad, pero a ustedes también los joden, especialmente en la televisión ¿Hasta cuando se van comer el cuento que un programa lo repiten “a petición del público”? (Imitando a un público televidente) ¿Viste, amiga? Van a repetir el capítulo final de la novela, “El marido de mi marido” a petición de nosotros (Orgullosa) el público (En tiempo real) ¿A petición de quién? No sean pendejos, eso ya está pautado desde hace tiempo. Pues esa es otra cosa, a ustedes los tratan como títeres. Un coordinador de televisión les hace señas: Aplaudan, y ustedes como autómatas, aplauden. Señas para que: Salten, y ustedes saltan. Señas para que: Griten, y ustedes gritan, les hacen señas para que: Métanse el dedo en la oreja, y ustedes se meten el dedo en la oreja. Epa, dije la oreja. Es como en la misa, él publico que va a la iglesia es la misma cosa, el sacerdote tiene que estar como un jefe de barra (Imitando al cura) Párense, de rodillas, siéntense, recen, persígnense, oremos, arrepiéntanse, cantemos, vamos a darnos la paz. Dios, les tienen que estar dando indicaciones todo el tiempo, y ustedes más obedientes que Rintintín y Lassie. Ahí están ustedes, todos ladillados escuchándome ¿No se pueden poner como si yo fuera Shakira? Hagan un esfuerzo, nojoda. Tal vez yo llegue a ser más famosa que Shakira. Ni mi mamá se cree ese embuste. En fin, sigamos para terminar. En las mismas obras de Shakespeare, cuando La Reina estaba presente en el teatro nadie se reía o hacia algo hasta que ella reaccionara. Si la reina se reía, todos se reían, si la reina lloraba, todos lloraban -a juro-, si a la reina no le gustaba la obra, se jodió todo el mundo. Algo así como ustedes y el cartelito que el coordinador les pone para que hagan lo que el quiera. Es jodido hablar del público.

“¿Amor eterno?”
Sonia:                        (Sonia -escultura- está terminando una pieza y la cubre con un paño. Usa guantes, lentes de trabajo y delantal, pero igualmente se ve bella y feliz. Bebe un jugo de naranja como brindando. Está orgullosa de su obra recién terminada) Es inevitable, amo a mi novio, es bueno, sensible, beelloooo ¿Qué bello? El tipo está bien bueno, y... (En voz baja) bien dotado, jijijiji... no nos engañemos, y me perdonan los caballeros “aludidos”, pero el tamaño importa. Ahora, Henry, además de guapo y macho, de ñapa es: tierno, detallista ¿No entiendo como no es gay? No hay muchos así, los feos son simpáticos, pues no les queda otra, y los hombres bellos saben que lo son y se comportan con presunción o son maricos, pero Henry tiene el combo completo: Bello, macho y atento. Me gusta, coño. Pero lo que ocurrirá es algo que no está en mis manos: (Lo dice enamoradísima) Lo llegaré a odiar profundamente. Así es la vida, la sociedad nos lleva a eso, llegará el día en que preferiré caminar descalza en un baño público que estar con él. Mi tatarabuela le dijo a mi tatarabuelo: “Lo que ayer nos unió, hoy no separa”, y ellos fueron los primeros que se divorciaron en mi familia, de ahí la tradición se ha institucionalizado. Mis padres tienen 15 años sin hablarse (Feliz) Y él, Henry, me adora, dice que soy sencillamente arrechísima, (Nostálgica) y sé que tarde o temprano lo arrechísima que soy le dará arrechera, o sea, pasaré de arrechísima a que me tenga arrechera, que arrecho, no. Nos odiaremos. Formaremos parte de las estadísticas de nuestros países cuyo 85 % de los matrimonios terminan en divorcio, y el otro 15 % -casi en su totalidad- no están divorciados oficialmente pero si técnicamente, no se hablan, mucho menos se aman... y claro, se odian bajo el mismo techo ¿Qué para qué me casaré entonces? (Súper enamorada, derretida) Coño, es que no entienden que lo amo, lo amo y me gusta mi novio, no puedo vivir sin él (Inocente) ¿Qué culpa tengo yo que lo llegaré a odiar? Nos casaremos, nos meteremos en un zaperoco para comprar apartamento, tendremos hermosos hijos, formaremos un hogar, y un buen día me daré cuenta que durante todo este periplo ese amor se fue a la mismísima mierda, y que lo odio. Nos pelearemos la custodia de los niños, me quedaré a vivir con ellos en el apartamento que será mío después de una pelea feroz tras pagar la hipoteca (Nostálgica) Ese mismo espacio que un día compartimos Henry y yo, donde haremos el amor en cada cuarto del apartamento –seguro que hasta en el pasillo, el ascensor, la terraza del edificio donde está el tanque de agua, Nojoda- quedará vetado para él. Vendrá al edificio –ni de vaina subirá, no querremos vernos- a buscar al varón para pasar el fin de semana con él, saludará a la conserje con esa sonrisa que hoy es de hombre inteligente y me mata, pero que en ese momento detestaré y me parecerá de mamarracho ¿saben? Es como una sonrisa que más bien parece una mueca. La mirará –a la conserje- disimulando la arrechera que le tendrá por derrochar agua “indiscriminadamente” limpiando la entrada del edificio, y pensará (Imitándolo) Esa vieja nunca me cayó bien, es una inconsciente chismosa (En tiempo real) Claro, la conserje lo saludará hipócritamente con la cabeza y pensando (Imitando a la conserje) Sonia te maleteó, ecologista del coño, de nada te valió estar podrido de bueno (En tiempo real) Y el no se irá maleteado, se irá bolseado, pues ni las maletas sacará, todas sus cosas se las llevará en bolsas. Y digo que vendrá por el varón, pues estoy seguro que la niña no querrá ir con Henry por más que le ruegue que salga con su papá, y seguro que el cabrón ese (Enamorada) Que hoy amo (Con el tono anterior) dirá que es por mi culpa, que soy yo el que le hablo mal a la niña de él para ponerlo en su contra, como si mi hija no será lo suficientemente inteligente para saber lo hijo de puta que es su papá (Transición. Enamorada) Coño, Henry es beeellooo, nojoda. Me gusta que sea velludo, el tipo tiene vellos hasta en la lengua. Me da cosita que llegue a tenerle tanta rabia (Tras corta pausa) En fin, que se joda, esos mismos vellos que hoy amo tarde o temprano llegarán a repugnarme, el tiempo se encargará de eso. Así como ese ligero ronquidito que hago al dormir que tanto le fascina hoy en día, que hasta me he despertado en la madrugada asustada encontrándolo viéndome enternecido y casi llorando por el ruidito que hago al dormir (Imitándolo) Que bello ronquidito Sonia, que bello (En tiempo real) Me lo reclamará, cuando empiece el contrapunteo de insultos. Ese hombre amante de la naturaleza y que habla cual poeta, porque el gran carajo dice cosas como si Neruda y Benedetti le soplaran al oído desde el cielo esas frases que te dejan muda de lo bellas y ocurrentes -habla tan bonito que hasta las groserías le quedan tiernas-,  ese “Cyrano de Vergación” será capaz de decir delante de mi abogado y con el tono mas vulgar cosas que ni puedo imaginar (Imitándolo)  Mira Dr. Chimbín de mierda ¿Sabes cuantos años me tuve que calar los ronquidos de la tipa esa que jura que es “escultora”? (En tiempo real. Reflexiva) ¿Les hablé de una cosa que a él le gusta hacerme, y a mí me mata de lo rico? Me da pena, pero ¿Para qué guardarme eso que tengo atragantado en mi pecho? -Específicamente mi teta izquierda-. (Cómplice) Al tipo le gusta morderme el pezón de mis senos con los labios, y la vaina duele, pero me guuusta. Ojo, cuidado con una vaina, no soy masoquista, a mí el dolor no me va. Pero “eso” me gusta, él lo supo, y me jodí, lo usa cuando quiere hacer conmigo lo que le dé la gana ¿Cómo carajo sé que llegará él día que Henry me desnudará buscando pelea, y sus labios irán a mis senos para morderlos, y yo llegaré a pararlo en seco? (A Henry, molesta) Me muerdes el pezón izquierdo de mi respectiva teta y te corto una bolita o una orejita ¿Tú decides? (Tiempo real) Hoy adoro su devoción por el medio ambiente y espíritu conservacionista, y lo apoyo en todas sus locuras, les confieso que he llegado a realizar cosas vergonzosas, hasta disfrazarme de pingüino en una marcha ecológica a favor del Polo Norte, sólo para apoyarlo ¿Dónde carajo queda el Polo Norte? Me imagino que en el Norte, pero por Diooos. Y no puedo creer que llegaré a burlármele de él por eso. Que marico (Molesta. A Henry) ¿Te preocupa la capa de ozono, pendejo? ¿Por qué no te ocupas en destapar el inodoro de la regadera de la “capa”, pero la “capa” de vellos que dejas al bañarte? Come flor. Tu lucha ecológica es tan innecesaria como el mes de noviembre, pues durante ese mes todo el mundo se la pasa pensando es en diciembre, estúpido (En tiempo real. Ahora feliz) Claro, él también me apoya en todo, especialmente en mi deseo de hacerme escultora. Cuando termino una pieza, él la ve y aguanta el llanto de la emoción, dice que soy la escultora más talentosa del planeta, y yo no me creo tan buena en esto, pero lo que me hace feliz es que parece sincero al decirme esas cosas. Y ya creo oírlo cuando esto termine (Imitándolo) ¿De qué piensas vivir? ¿De las porquerías esas que haces, y que llamas “esculturas”? Tal vez las que hiciste con repuestos de carros las vendas como chatarra (En tiempo real. Nostálgica) El olvido está lleno de memoria ¿Por qué el amor es así? Se inicia cuando comienza y finaliza cuando termina ¿Cómo?... si nos amamos, si nos bañamos juntos cada vez con mas pasión -que hasta se nos olvida enjabonarnos- (Recordando molesta) Sí hasta le di aquello, carajo. Sí, un buen día le dije que: Por ahí, que le echara pichón. Cosa que ningún ex novio logró. Ni el pobre portugués que tenía de novio, que era tan buena gente y me lo pedía de rodillas, y digo “pobre portugués” en otro sentido, el tipo tiene más dinero que el presupuesto anual de Lisboa, bueno, ese hombre me lo pidió y yo le dije: No. Está bien, sigo confesando cosas, todos mis ex me lo han pedido, pero ninguno pudo, sólo Henry, y sin tanto rollo ¿Lo quieres? (Entregada, dispuesta) Bien, tómalo, mi peluche humano ¿Cómo es posible que llegaré a odiarlo? Y sé lo reclamaré (Enfrentando a Henry) A ti desgraciado, que hasta te entregué mi culo, -“Y que Dios nos perdone”- cosa que ni el Portugués que estaba podrido en real pudo (En tiempo real) Henry dirá todo sobrado (Imitándolo) ¿Yo te obligué? ¿Te puse una pistola en el pecho? bien pendejo fue el Portugués ese (Nostálgica) Es que ese día, el día que ocurrió “aquello” –y aclaro que la vaina me gustó ¿Dios, qué pensarán ustedes de mí?- él había participado en una marcha por la libertad de las focas en cautiverio en los acuarios del mundo, y yo había terminado una escultura  horrenda que el dijo que era bellísima. Y la emoción nos llevó a eso. Hasta se depiló –juro qué no sé por qué carajo, pero igual lo dejé-, parecía un perro chihuahua gigante (Enamorada) Tan beeellooo (Ahora perversa) Claro, yo lo espueleé (Hace gesto rápido y certero con el dedo índice que describe la acción), discretamente le hice la maldad y él se quedó sorprendido pero quietecito. Es que tenía que hacerlo. Ojo por ojo y aquello por aquello. Si el me llega a joder por aquello yo lo jodo por lo otro (Suena el celular, atiende emocionada tras chequear el número) Aló, Henry, mi amor ¿Cómo estás?... Que bueno. Yo aquí, hablando estupideces sin importancias con unos amigos… ¿Qué? ¿Sembraron 200 árboles en el parque? Que bello eres mi oso de peluche (Orgullosa) Tú eres el salvador del mundo ¿Sabes? Terminé una escultura, la voy a bautizar “El Espuelao” (Pícara) ¿Por qué no vienes, y la “inauguramos juntos”?... Ok, te espero mi peluche. Yo también, te amo, te amaré por siempre (Sorprendida) ¡¿Cómo?! ¿Estás tan emocionado que te vas a depilar? (Hace gesto de fastidio) ¿Seguro? Pero no es preciso, chico. Necesitarás como 5 hojillas de las buenas, la última vez te tardaste 10 horas (Pícara) Aaah, ya sé que quieres túuu. Si la cosa es así entonces me pondré hielito en mis pezones, yo también quiero lo mío, pero me muerdes suavecito. Nos vemos mi rey (Cuelga feliz. Destapa la escultura y deja ver una mano con el dedo índice haciendo el gesto que ella hizo cuando habló de espuelear) Lo voy a espuelear otra vez, no tengo más remedio. Ésta noche le diré que estoy embarazada –tengo dos meses, creo que es niña- y él se volverá loco de la emoción, tendré que tener cuidado pues me querrá arrancar el pezón. Empezaremos a preparar nuestro matrimonio, pues me lo va a pedir, matrimonio, digo, ya lo otro lo di (Enamorada) Coño como me gusta Henry. El amor es eterno, mientras dura. (Esto se acabó)


“Que viva La Tercera Edad”…  (¿Y La Segunda, qué?)
Personaje:    Dicen que una sociedad civilizada se caracteriza –entre otras cosas- en su trato a los ancianos, aquello que llaman “tercera edad”. Ahora también le dicen, “Juventud acumulada”, una manera simpática para decirle a alguien que está pasadito de años, decirle que ha “acumulado juventud” ¿Qué cosa es esa? ¿Cómo quien acumula cachivaches inservibles en la casa? Como los potes que vienen con el arroz chino. ¿No se han dado cuenta que uno se la pasa guardando potes de arroz chino porque servirán para guardar algo en el futuro, y un buen día te das cuenta que tienes un pocotón de potes de arroz chino por todos lados, que nunca sirvieron para un carrizo? y terminas botándolos discretamente, tiempo perdido. La juventud es para disfrutarla, no acumularla. Creo que esa “tercera edad” se puede llevar dignamente si viviste bien La Primera e hiciste dinero en La Segunda. Ahora, a mí me alegra que en muchas partes del mundo hayan dado un paso adelante en el trato a sus viejitos. Dicen que el “dicho de los viejitos, son evangelios chiquitos”. Que bonito. Pues sépanlo, todos nosotros -si es que Dios no dispone otra cosa-  vamos a llegar a viejos. Pero, vamos a sincerarnos: “Y que Dios nos perdone”. Yo, a riesgo de quedar como un desgraciado con Gerontofobia, los viejos están pasados con eso del respeto a las personas mayores, están como abusando. La consigna es: Los viejitos primero. Ya uno ve a un viejito o una viejita en la calle y automáticamente dice –pase, pase… usted primero- Sí, uno brinca, se asusta, saca un dinerito y se lo da así nomás, no es por faltar el respeto, es una cosa automática. Mi abuelito decía, “Todo tiempo pasado fue mejor” y yo como que estoy empezando a sentir los síntomas de la vejes pues estoy comenzando a creer que eso es verdad. Antes de toda esta evolución del ser humano y el trato preferencial a los ancianos uno entraba al metro –por ejemplo- y si veía un asiento desocupado ¿Qué hacíamos? Anden, no digan mentiras, acéptenlo ¿Qué hacían los caballeros? (Súper obvia) nos sentábamos, de bolas criollas. Y cuando entraba un viejito, una preñadita… uno se hacía “el distraído” para no dar el puesto ¿O no? (Haciendo las caras) O ponías cara de “angustiado”, uno fruncía el ceño con cara de “atormentado” de “mírame pero no me toques”, cara de “suicida” que se va a tirar a los rieles del tren en la próxima estación, o cara de “asesino”. O te ponías lentes oscuros y te hacías el dormido, claro, tú con los ojos abiertos, moscatel, y sin ser visto, tras tus gafas oscuras. Y la cara que no pelaba, la más usada, la infalible: La Cara de pendejo. Y nadie te decía nada. Ahora no, si tú estás sentado en el metro no pierdas el tiempo poniendo “caras”, con la mueca que se te ocurra poner entra un anciano y sin mediación alguna te meterá un bastonazo diciéndote –Dame el puesto, y quita esa cara de pendejo- Y moléstate para que veas, atrévete a decir –Bueno ¿Acaso éste asiento es azul? ¿Acaso este es el vagón de la dignidad?- pues te caerá todo el mundo encima. Por cierto, eso de los “asientos azules”, es una falta de respeto para los mismos señores de la tercera edad ¿Cuál es el color que identifica al viagra?: El azul ¿verdad? O sea, ¿Qué le quieren decir a los viejitos con esos asientos azules?: Falta e’ viagra. Como si sentándose en un asiento “azul” le va revivir aquello. Deberían quitarles el color azul a esos asientos y repintarlos de negro. Claro, más realista, más serio, más de luto... respeto al muerto. Lo peor es que el otro día vengo yo y le quise dar el puesto a una señora embarazada y... se molestó, pues la mujer no estaba preñada, lo que estaba era panzona, por mi madre santa, qué papelón, me dijo de todo, me tuve que bajar. Si no te agarra el uno te toma el otro. Qué les cuento del día que un rapero la cogió conmigo. Un rapero de esos que se montan al metro a pedir dinero, aunque ellos dicen que están dándonos “arte” a cambio de unas “pocas monedas que no enriquecen, ni empobrecen a nadie”. El rapero con su enorme reproductor encima me ve sentado y lanzó (Rapeando) “Y este pana mío, con cara de guevón, párate de una y dale el puesto a este señor, no te hagas el loco, y no seas tan cabrón”, (En tiempo real) y todos aplaudiendo al metido ese, que ya jode en el metro sin llegar a viejo. Y la vaina en el metro comienza desde que uno compra el boleto en la taquilla, uno está asiendo madre cola y justo cuando te toca a ti el turno para comprar el boleto, salen 300 viejitos chapeando con la cédula de identidad para que el operador les de un boleto preferencial, gratuito y sin hacer cola ¿Y qué va hacer uno? Ceder el paso. Además, hay unos viejitos simpáticos que te miran y te pelan los dientes tiernamente aunque mentalmente están diciendo (Imitando al viejito) -¿Me dejas pasar, maricón?- Ojo, te pelan los dientes y eso que NO tienen dientes ¿Y qué hace uno? Bien, el operador les da el ticket, y el viejito en vez de arrancar a seguir jodiendo en el vagón decide seguir jodiéndote a ti y pregunta con cara de quien no sabe que hace ahí. -¿Este ticket pa’ qué es?-  -Ese llega a cualquier estación abuelo -le dice uno todavía de buena nota, y le preguntas como para orientar al abuelo -Pero ¿Pa’ donde va usted mi viejo? -Ya ni me acuerdo mijo... –te dice el señor- -Ah, ya sé, voy a la inauguración de El Parque El Pinar-. Nojoda. Y luego llega otro viejito pelando por su cédula y pasa, por cierto, hay viejitos que se ve que tienen como 130 años e igualmente muestran la cédula como para que el operador se asegure fehacientemente que tienen la edad reglamentaria para optar al boleto preferencial, creo que la edad son 65 años, es decir a ese señor le salían dos boletos. Hace poco le recogí la cédula a un señor que se la estaba mostrando al operador y se le cayó, y la cédula era la Nº 85. Coño, yo soy el operador y al ver a ese cristiano le doy un ticket eterno, acciones del metro –mínimo- le regalo, yo creo que ese señor se sacó la cedula detrás de Cristóbal Colón o que descubrió el secreto de la “eterna ancianidad”. Y luego viene otro abuelito pelando, pero “pelando bolas” porque me pidió dinero  ¿Saben por qué yo no le doy el puesto a nadie -salvo que me den mi bastonazo-? Pues a mí una adivina me leyó las cartas y me dijo que me iba a morir antes de llegar a viejo ¿Entonces? ¿Yo no tengo derecho a ir sentado? Claro, que sí, Dios no me va a dar la oportunidad de llegar a viejo y parar a un tipo de un bastonazo que pone cara de “atormentado” para no ceder el puesto. Ahora, me pregunto ¿Qué hace tanto viejito en la calle? ¿Dónde están los hijos o los nietos de esos abuelos? Por favor, esto es un llamado público, si ustedes tienen un anciano en la casa restrínjale las salidas, colabore con nosotros los de La Segunda Edad, pues si ellos son La Tercera edad, nosotros somos La Segunda ¿Y quién defiende nuestros derechos? ¿Dónde está el sindicato de Los de La Segunda edad? Aquí para estar protegido tienes que ser un menor de edad o un viejo con un pie en el más allá. Cuando en casa vean al viejo o vieja a empezar a vestirse, usted le dice –Epa ¿Pa’ donde va a usted? ¿A joder al metro? No señor, no te vistas que no vas- Es que ya la cosa se está saliendo de control. Deberían poner un día de parada para los viejitos, un pico y placa, no sé, inventar algo. Llamémoslo: “Viejo… caca”. O sea, “Viejo caca, no toque las llaves” ¿Cuál es el punto con los viejitos? ¿Cuál es el fundamento para que una sociedad tenga un trato especial con ellos?: Hacer llevadero la última etapa de la vida de esas personas, con la premisa que ellos ya dieron su mejor esfuerzo por el país y su familia. Bien, se oye bonito y razonable. Ahora ¿Quién me garantiza a mí que uno de esos abuelitos o abuelitas que uno ve por ahí tan bonitos, enternecedores, dulces... no fueron unos grandes coños de madre cuando eran jóvenes? Que le pegaron a los hijos, a las hijas, a la esposa o al esposo –según el caso-. ¿Quién me dice que pagaron sus impuestos como es? ¿Cómo sé yo si esos señores de jóvenes le daban el puesto a un viejito? Piénsenlo, sé que suena coño e’ madre, pero noooo. ¡Justicia hermanos! Es lo único que pido. Hay que hacer un censo para clasificar a los viejos. Viejo que mal se portó, viejo que se jodió y sin asiento se quedó. Escuchen, el otro día, -cosa rara- me robaron la cartera y andaba sin papeles, entonces me voy a sacar la cédula a la ONIDEX (Oficina de extranjería en Venezuela), cuyas siglas son: Oficina Necia Imposible De Explicar, y la X que falta aún no se sabe de que es porque la Onidex es un “Expediente Secreto X” en si misma. Bueno, me preparo a sacar la cédula. Me levanté a las tres de la madrugada. En fin, llegué a La Onidex de Los Ruices a eso de las 4:30 de la madrugada y por un momento pensé que había entrado al terminal del Nuevo Circo. Que zaperoco de gente, vendedores ambulantes ofreciendo de todo, estampillas, papel sellado y sellaban cuadros del 5 y 6, alquilaban sillas, guardaban puestos, cuidaban niños –con tareas dirigidas incluidas-, hasta gallinas vendían, todo en un perfecto y organizado despelote. Pregunto a grito limpio -¿Cuál es la cola para sacar la cédula?- -Esta, sólo hay tres delante de ti- Que maravilla –pensé-. Y en eso escucho la voz de ultra tumba de un viejito que me dice en la pata de la oreja (Imitando a un viejito) Pero primero nos van a atender a nosotros que somos de La Tercera Edad y tenemos priiiiioridaaaad (En tiempo real) volteo y habían como tres millones de viejitos haciendo una “cola preferencial”. Era como el video de “Thriller”, pero en vez de zombis eran viejitos los que salían de todos lados, y todos mostrando la cédula para que yo comprobara que eran unos viejitos, como si viéndolos no bastaba. Claro, como tenían la cédula en mano les pregunto -¿Y para qué van a sacar la cédula si ya tienen una?- Cada uno tenía una respuesta. Alguien dijo que la de él estaba vencida y la quería renovar por 10 años, coño, que optimismo, un viejo que dificulto que llegará al mes que viene quiere renovar la cédula por 10 años. Otra –como de 90 años- dijo que se había casado de nuevo y quería tener la cédula de casada y no de viuda, volteo a ver al nuevo y feliz esposo, y es un carajo de 25 años con pinta de chulo –que Dios me perdone, ese no es mi problema, pero que horror-. Otra porque “había salido fea en la foto” ¿Quién carrizo sale bonito en la foto de la cédula? Ni Irene Sáenz salió bonita en esa foto. Pero la mayoría decía que se iban a sacar otra cédula simple y llanamente que por joder. En fin, me resigno a esperar y pasa un viejito vendedor de –cafeses, cafeses- pues así es que dicen –cafeses- -Dame uno –dije- y el hombre se arrecha –Déjame terminar de decir lo que tengo para no repetirlo. Tengo cafeses, malta’s, toddy’s caliente, toddy’s frío, toddy’s tibio, té’s, manzanilla’s, chicha’s andina, chicha’s piche, chocolate’s, guarapo’s e’ piña’s para las niñas, romerillo para los pillos, hierba e’ luisa y agua e’ chorro- -¿Terminaste? –Pregunté asustado- -Ok, dame un marrón –Marrón, no hay- Dijo el hijo de puta. -Coño, dame un “cafés” normal, pues. -Ok, pero primero voy a despechar a esos viejitos que tienen prioridad-. Coño, yo no sé, pero ustedes dirán que soy un desgraciado, Y que Dios nos perdone y nos tenga reservada una vejes feliz... pero hay que formar un sindicato que nos proteja de tanto adulto mayor (Esto se acabó)

“El perro suicida”:
(Fito –joven actor de 22 años-, preparada una mezcla ¿extraña?, una bebida, mientras le habla al público, con la serenidad que un convencido suicida pueda tener)

Fito:                            Quiero aclarar que lo que haré no es una incitación al suicidio, pienso que la vida es bella, como aquella película, “La vida es Bella” ¿Se acuerdan? Que “era muy bella” la película, pero como lloró uno viendo la película, esa es otra ventaja de los perros, no nos importan mucho las películas, lo de uno en el fondo es jugar. Además, uno ve en blanco y negro ¿Será que la felicidad es eso?: Llorar viendo una película en blanco y negro, creyendo que eso es la felicidad... Y jugar como un “perro”. Igualmente pienso que la vida es bella (Orgulloso) pero más bella como perro. Soy un joven actor, al parecer con futuro, una amiga -Ely Zamora- que adivina el futuro y esas cosas ve éxito y hasta un Oscar en mi carrera, pero realmente eso me importa un carajo. Mi suicidio no tiene que ver con mi opinión sobre el reguetón, como canino uno tiene “mecanismos” para defenderse de esas cosas que inventa el ser humano, o por el injusto Oscar que le dieron a Penélope Cruz, o cualquier otra superficialidad propia de un joven de mi edad y sensibilidad. Mi decisión se basa en la necesidad de buscar la felicidad. Ojo, no me mal entiendan, tampoco estoy en ninguna secta extraña, ni nada de eso… Es difícil explicar ¿Por qué me voy a suicidar?: Por perro. Sí, por perro, por guau guau, por mover la colita, jadear, y hacer todas esas cosas que hacen los perros. “Párate en dos matas, la vueltica, la vueltica, búscame el periódico, hazte el muertito, el muertito” (Pausa, reflexivo) A mi amo, es decir, mi dueño, le encantaba como hacía de muertito, me quedaba paralizado, todo tieso, con los ojos semiabiertos. Es que yo estuve apunto de ser un perro actor, o sea, un perro que actuaba en comerciales y esas cosas, y eso que yo no tuve entrenamiento especial, salvo el que me hacía mi dueño, que pasaba horas enseñándome estupideces que yo trataba de aprender sólo por verlo feliz, es que mi dueño era muy bueno conmigo, pero en fin, él, por cuidarme de la “farándula” no me dejó actuar nunca, y llegué a tener ofertas, más que nada por mi tipo extraño. Lo que pasa es que yo era un perro chihuahua, y ya saben lo que dicen “ni mujer es gente, ni chihuahua es perro”. Que vida de perro, Dios. Por las caras que les estoy observando está claro que no han entendido nada, o piensan que estoy loco. No, no lo estoy. Es complicado, estoy harto de esta vida de humano, no me mal entiendan, ni se ofendan, pero la de perro es mejor. Quién dijo: “Mientras más conozco a la gente más quiero a mi perro” era un genio, no me extrañaría que haya sido otro perro que le pasó lo mismo que a mí (Sincero) Escuchen, les voy a confesar algo muy jodido, muchos no lo creerán, otras tal vez cuando lleguen a la casa y empiecen a recordar cosas que les pasaron siendo muy niños empiecen atar cabos. Pero se los juro por mi santa madre que lo que les voy a contar es verdad, y se los juro por mi santa madre perruna -aunque mi madre humana no era tan mala-. Pero les voy a decir algo tan jodido de creer como si les llegara con el cuento que “Soy extraterrestre”, como que les dijera que mi vida es muy aburrida y “en la noche me disfrazo de hombre araña y salgo a combatir a los malhechores” ¿Cómo les digo? (Toma aire, como quién toma valor) Yo soy un ser humano igual que ustedes, pero que reencarnó igual que muchos de ustedes. Sí, aunque muchos de ustedes reencarnan cientos de veces y no se dan cuentan nunca, pero esa es otra historia. Lo que pasa es que yo NO soy un ser HUMANO que reencarnó en OTRO ser HUMANO. Soy un PERRO que reencarnó en un ser HUMANO (Pausa nerviosa) ¿No me creen? (Sincero, impotente) Pues se jodieron, no hay forma de demostrárselos, no hay fotos, no hay videos, no hay “Escena del Crimen Miami, Las Vegas o Nueva York” posible que pueda probar lo que digo, ustedes han visto que en el programa ese, “Escena del Crimen” con residuos de un estornudo de hace tres millones de años pueden descubrir quién mató y envolvió a la última momia egipcia, bueno, no se puede en este caso. Puedo hablar algo sobre la anatomía del perro, y todo eso, pero yo era un perro, no un veterinario. Es como que les pidiera a ustedes que me demuestren que son seres humanos y empiece a preguntarles ¿Cuántos huesos tiene el cuerpo humano? ¿Cuántos músculos? ¿Cuánta sangre corre por sus venas? Y cosas de esas, probablemente muchos de ustedes no sabrían contestar, y razón tienen ¿Qué carajo voy a saber yo cuantos huesos tiene un perro? Yo era un perro Chihuahua. Y mi vida de perro tenía sus cosas, pero la prefiero a esta. No tengo nada contra los homosexuales, no soy homofóbico, aunque los perros llamamos a los gay de otra forma, pero igual sonará a un gruñido que ustedes no entenderán (Obvio) –idioma perruno-. Pero mi dueño era gay, me amaba, al menos en la última vida que recuerdo como perro… a veces me llegan visiones de haber sido un perro callejero, muy puto, muy coñoemadre ¿será esto un castigo?, en fin… ya sé que no es así, no es ningún castigo, repito, se cometió un extraño error ¿Quién? (Obvio) Bueno… Dios, “Y que Dios nos perdone”, los que se encargan de estas cosas ¿Qué sé yo? Pero mi vida de perro, la que recuerdo, fue buena, claro, mi dueño era gay –lo cual no tiene nada de malo-, pero yo no. Salvo algunos casos muy raros los perros no tienen relaciones con otros perros, o sea, no somos gay. Aunque extrañamente es mas frecuente que las perras si sean gay, es decir, déjenme explicar, porque puede sonar a un horrible juego de palabras, algo ofensivo a las mujeres y no es la idea, ni la intención, estoy diciendo la mera verdad. Las perras, las hembras se prestan mas a algunos juegos, lamidos y esas cosas en sus partes intimas con otras perras -hembras-, aunque no hay que escandalizarse ni nada, es común ver mujeres tomadas de la mano, darse un beso afectuoso, cierto contacto físico y uno no piensa nada raro, van juntas al baño y es normal. Con los hombres es más complicado, mi amo tenía novios y ellos “disimulaban” lo que podían... Aunque todos sabían que era un rolo de marico, no. En fin. Es que los animales son una vaina seria. Pero mi dueño me cuidaba mucho, le daba por vestirme con ropita cuchi, y ponerme accesorios y esas cosas extrañas, me compraba comida sofisticada. No sé porque los gay que tienen perros creen que sus perros lo son, o los tratan como tal. Pero extraño ser perro, y extraño a mi dueño Juan De Dios, ese instinto, esa fidelidad, esa cosa, ese: guau, guau… El ser humano es complejo, y no es muy fiel que se diga. Mi madre no le fue muy fiel a mi papá, hablo de mi madre humana. Mi novia no me fue muy fiel que se diga, mis fans no me son muy fieles tampoco… Y no los culpo, es la naturaleza humana, no estoy diciendo que los hombres –los machos- no son infieles, claro que sí, es lo mismo, mujeres y hombres son seres humanos. Los perros también son infieles pero es otra naturaleza, los perros no se casan y esas mariqueras, ni se juran nada, un perro si no está en celo no se aparea ni con la Miss Perra Universo ¿Cómo hacemos? Un hombre y una mujer si tienen el chance de acostarse con alguien que les gusta, no lo pelaran, aunque arriesguen el matrimonio. Pero no es por eso que me voy a suicidar, es decir, simplemente quiero ser perro de nuevo y aunque sé que tendré otro dueño y extrañaré horrores a mi marico dueño anterior quiero volver a ser perro, aunque sea en otro siglo (Mirando arriba, a Dios) cuando a ellos les dé la gana... (Rogando) o tengan un chance. Han pasado un montón de cosas en mi vida que me han hecho comprender que es lo que pasó, y ahora sé que mi reencarnación en ser humano no fue una evolución, otro nivel, no. Fue un error, yo debí seguir siendo un perro (Feliz) ¿Y saben qué? Tengo muchas posibilidades de volver a reencarnar en perro. Y ellos (Señalando arriba, como quien se refiere a Dios) me perdonarán el suicidio, pues fue un error de ellos, nunca debí ser humano. Por eso ustedes, si saben que son humanos, humanos reencarnados en humanos y no en otra cosa, no se les ocurra suicidarse sea cual sea el problema que tengan, por favor, pues sí lo pagarán caro, será una verdadera tragedia para ustedes que tardarán años en reparar. Mi caso es muy particular. Es complicado, no se crean, descubrir que eras perro, o sea, descubrir que reencarnaste en hombre siendo antes un perro es muy, pero muy, pero muy perro, y para la gente que vive con uno es raro también, pues hacemos cosas de perro, es inevitable, pero la familia cuando te ve haciendo cosas de perro no dice: “Este es otro mala leche que reencarnó en perro”. No, piensan que estás loco y punto, que eres raro, extraño ¿Qué sé yo? Yo me pongo en el lugar de mi familia y entiendo que me hayan  tratado como lo hicieron, llevé más palo como “niño humano” que de “perro cachorro”. De pequeño, quería que me pusieran toda la comida en un mismo plato, claro, eso me hacía mi dueño en mi vida de perro. Yo quería el cereal, la fruta, el jugo, la compota, la papilla, todo en un plato y comer sin cubiertos. Claro, era un bebé, y la gente se reía al verme y me hacían carantoñas “que bebé más bonito y ocurrente”, pero al pasar el tiempo e ir creciendo la cosa dejó de tener gracia, y un día mi papá dijo algo que empezó a ordenar todo en mi cabeza “¿Y este carajito cree que es un perro para comer todo en un mismo plato?”  Miré fijamente a mi padre, como escena de película de terror, creo que hasta se asustó –es que eso de la actuación lo tengo desde mi vida de perro-, y ya había crecido algo pero era un niño pequeño. No sé, fue la primera vez que sentí que algo me pasaba, que me sentía ¿perro? Claro, lo entendí todo en su justa dimensión años después. La edad perruna fue otro problema, ¿saben? -un año humano son como siete años para un perro- y sus instintos. Obviamente era un niño que amaba a los perros, pero los amaba demasiado y por el error de haber reencarnado en perro hubo problemas, por ejemplo, a los tres años ya quería aparearme con las perras, en casa había una perrita, y eso era lo que yo quería hacer en época de celo, pero el ser humano es muy retrasado en ese sentido y a los tres años el pipí no tiene erecciones ni piensas en sexo, pero mi mente –perruna- estaba en otra cosa, yo quería aparearme con la perrita de la casa. Mi mamá me vio a esa edad, desnudito en pelota tratando penetrar a Fifí ¿Se imaginan lo que pensó? “Dios, me mandaste un hijo enfermo”. Para más vaina mis padres, por alguna puta y mala suerte me pusieron de nombre, Fito. Y Que me perdone Fito Páez, pero Fito es nombre de perro ¿Se imaginan? “Alberto, creo que tenemos un problema, hoy vi a Fito tratando de montarse a la perra de la casa, y entenderás que él tiene 3 años”. Quien oye eso así, sin saber el contexto, jura que hablaban de un perro que quería aparearse con una perra. Y no era un niño enfermo, era un perro en un cuerpo humano, era un error, y me costó adaptarme. Aquí me ven, tengo 22 años y me veo fuerte y vigoroso, pero mi mente es la de un perro viejo, cansado, soy un perro muy anciano, como 154 años si tomamos la escala de años que les dije. Historias como estas tengo por cientos, unas más bizarras que otras. Pero no sólo en descubrirme como perro en el cuerpo de un humano, siendo perro pasé por unas muy extrañas. A mi dueño le gustaba que yo estuviera en su habitación cuando el tenía relaciones sexuales con alguna pareja, y realmente era algo repugnante, discúlpenme los homosexuales, los heterosexuales me entenderán, pero no me gustaba ver a dos hombres juntos ¿Cómo hago? Y realmente no me hacía participar en sus “cosas”, pues creo que lo habría mordido, al pobre Juan De Dios, mi dueño, buena gente, pero nunca me involucró en su peo, la verdad sea dicha. Si hay algún gay en el público, con todo respeto, por favor, a los perros no nos gusta ver el acto sexual entre hombres, no se engañen, esa miradita, esa carita, es chillido que hacemos es de cualquier cosa menos de gusto. Sí, aunque mi cuerpo es joven, mi mente es anciana. Pero todo está controlado, mi suicidio no será ningún trauma mayor para nadie, sé que muchos perros ladrarán y aullarán está noche, será en mi honor, así que no se asusten. No dejo hijos, no dejo deudas, todo lo dejo resuelto… y por alguna razón y en compensación al error cometido nadie sufrirá por mí, el destino, la vida, los encargados de esta locura inexplicable que me metió en este rollo harán que todos en mi familia y amigos tengan la fuerza necesaria para soportar mi suicidio. Un amigo doctor me había hablado hace tiempo por motivo de algo que ya no viene al caso de una mezcla con la que uno queda “dormido” y no sufres, así como la inyección que le ponen a los perros cuando están enfermos o muy viejos, y los duermen, así mismo moriré yo ¿Se dan cuenta? Como un perro (Bebe la mezcla que había preparado, siente un efecto inmediato de somnolencia, empieza a delirar) No lo puedo creer, volveré a ser un perro, y extrañaré toda mi vida a Juan De Dios… pero volveré a ser perro, no seré un humano. Ojalá reencarne en otra raza que nos sea chihuahua, pero si en chihuahua reencarno lo aceptaré con resignación. Ya saben, cuiden mucho a sus perritos, y si llegan a tener uno con un lunar en la pata (Muestra un lugar en la mano) trátenlo bien, puede que sea yo, pero de cualquier modo, aunque no sea yo… traten bien a sus perritos, a sus animalitos. Y si llegan a tener un hijo, una hija, que haga cosas muy extrañas, parecidas a un perrito, tengan calma, -aunque es muy improbable que esto vuelva a ocurrir-, trátenlos con cariño. Adiós, guau, guau (Y queda dormido y ¿Muere?. Esto se acabó)

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