“La última voluntad de Felipe Pirela” (Solo una vez se puede cantar el último bolero) Texto / Teatro



      “La última voluntad de Felipe Pirela”
(Solo una vez se puede cantar el último  bolero)
Original de Paúl Salazar Rivas

Diseño Bárbara Correa
Importante: Derechos reservados por su autor y SACVEN. La publicación de esta obra en el Blog no autoriza su utilización para ser representada total o parcialmente. Ni autoriza su publicación total o parcialmente en ningún otro medio. En este blog hay un link donde se encuentra toda la información necesaria para contactar a su autor que con mucho gusto y respeto atenderá cualquier información o solicitud requerida. Muchísimas gracias por su atención.



Amigos, que por alguna razón han entrado a este blog. Paúl Salazar Rivas, Aura D’Arthenay y todos en Producciones Pequeño Grupo, agradeceríamos cualquier comentario sobre nuestras obras. Serían muy valiosas para nosotros. Quedamos a la orden.

A Aura A'Arthenay (La más bella canción)
A Luis Ugueto
A Felipe Pirela
Personajes:

Mujer 1 / La doctora. Psiquiatra, obsesionada en la conducta del ser humano que lo lleva a querer ser otra persona  ¿Dra. Escobar o Dra. Saldivia? ¿Es una mentira?

Mujer 2 / La paciente. Joven obsesionada en interpretar personajes, objetos, lo que sea ¿Es Camaleona o Esperanza? ¿Desea ser famosa?

Hombre 1 / El periodista. Periodista misterioso interesado en ayudar a un paciente que por momentos se cree Felipe Pirela. ¿Sergio o Luis? ¿Un asesino?

Hombre 2 / Josué  o Felipe Pirela. Paciente obsesionado en cumplir su última voluntad, que es cumplir la última voluntad de Felipe Pirela ¿La verdad?


(Esta obra es un respetuoso homenaje al cantante, Felipe Pirela, un gran artista, cuya corta vida no le impidió cosechar muchos éxitos y fanáticos, pero indudablemente el destino le privó de conquistar muchas cosas mas al llevárselo tan pronto ¿Adónde habría llegado?. Esta reflexión, y su interesante vida nos motivó a realizar esta obra de teatro. Antes de empezar a escribirla, nos dimos cuenta que la vida de Pirela era un gran baúl de secretos a voces –rumores sobre homosexualidad, drogas, malos amigos, intereses encontrados, un contrato discográfico exigente, una suegra intransigente-, donde algunos creen tener la verdad en lo que a Pirela se refiere, y en donde todos creen saber que se debe hacer publico y que no con la finalidad de proteger a terceros, es decir, familiares, y otros relacionados a la carrera artística de Pirela. Lo aclaramos, no estamos en ese grupo, no creemos tener la verdad absoluta, pero sí pensamos que lo que más importa es Felipe Pirela. La investigación para esta obra vino, principalmente, del excelente trabajado realizado por el escritor Luis Ugueto, el cual está registrado en su libro, “Lo que es la vida”, ese libro de Ugueto, es el resultado de una labor de años de investigación, entrevistas y trabajo de campo. No queremos faltarle a los terceros, muy especialmente a su familia, a quien respetamos, pero mucho menos queremos faltarle a Pirela. Hemos descubierto a un ser sensible, humilde, amante de su familia. Con defectos y virtudes, como todos los seres humanos, pero indudablemente una buena persona. No somos víctimas del encanto de Pirela, ni cómplices incondicionales, solo decimos la verdad, la nuestra. La estructura y forma de contar la historia es producto de la imaginación del autor, pero haciendo un esfuerzo por estar apegado a la verdad, claro, la verdad que arrojó nuestro estudio al cantor. También pensamos que su historia, la de Pirela, hay que contextualizarla, ya han transcurrido más de 40 años de su lamentable fallecimiento, el mundo ha cambiado, algo. Pirela murió, en 1972, esta obra se escribe en 2014, es decir, 42 años después. No podemos saber que pensaría Pirela hoy en día, pero probablemente vería las cosas de otro modo, muy especialmente sobre el tema de su condición sexual, uno de los secretos a voces, que creemos lo atormentaba. Tampoco hemos pretendido hacer una biografía de Pirela -no lo es-, intenta hablar sobre algunos puntos de su vida poco explorados, algunos ocultos, de alguna manera. No pensamos que Pirela renegaba de su país, pero la prensa de espectáculo lo trato muy mal al estallar el “escándalo”, de ahí a que huyó del país, incluso saliendo clandestinamente. Su deseo de no ser enterrado en Venezuela, fue producto de la sensibilidad del artista, igual, esto no se cumplió, tampoco el tiempo le dio la oportunidad de cambiar de opinión  ¿Descansa en paz Pirela? Pirela, amaba su tierra –Venezuela y especialmente Maracaibo-, pero no soportó lo que él consideró una traición de la gente que supuestamente lo quería. Aquí simbólicamente intentamos cumplir su última voluntad.  El psiquiátrico donde se desarrolla la obra, es una excusa. Cuando sus personajes interpretan a alguna persona relacionado a Pirela, lo hace desde la verdad, es así como intentamos contar ciertas cosas. En escena habrán los accesorios de vestuario y utilería necesarios para representar los momentos que contarán la historia, todo a juicio del director. Es como el material de trabajo que puede haber en una sala psiquiátrica donde se realizan ejercicios de terapia de grupo. Los personajes se desdoblan con facilidad, si en un texto es presentado como HOMBRE 2 / FELIPE, es por que el hombre 2 intenta representar a FELIPE PIRELA, si inmediatamente es identificado como HOMBRE 2, es por que se despoja de esa personalidad. Lo mismo aplica para todos los personajes. Sabemos que es una obvia aclaratoria, nos disculpamos, pero es importante, pues los 4 personajes salen y entrar de otras personalidades con frecuencia. Puede ayudar la utilización de videos, para recrear algunas escenas, siempre estamos cubierto con la ecuación de “teatro dentro del teatro”, lo cual ayuda a enfrentar la puesta en escena de diversas maneras, reiteramos, con todo respeto,  que el director sabrá que hacer)

Escena 1:
Hombre 1 / Presentador:   (Elegantemente vestido) Muy buenas noches. Señoras y señores, con ustedes, el bolerista de América: Felipe Pirela (Sale)
(Entra Hombre 2 -Josué / Pirela-, y canta “Sombras nada más” de Contursi / Lomuto. Un performance impecable, como si fuera Felipe Pirela. Cuando la interpretación va terminando se escuchan tres sorpresivos disparos seguidos de una oscuridad total. La luz vuelve poco a poco para ver a Mujer 1 y mujer 2- cuya comportamiento es como el de pacientes en un psiquiátrico, muy teatrales. Ellas hacen ejercicios de relajación y concentración, como los que hacen los actores cuando están apunto de entrar a escena. Se colocan accesorios de los personajes que interpretarán. Antes que ellas empiecen su “rutina” un Hombre 1 llega con cautela, ellas no lo han visto, pero él, con discreción las estudia con atención)

Mujer 2 / Estelita: (Ya en personaje) Buenas noches, yo soy Berenice Perrone Huggins. Pero sé que ese nombre dice menos de mí, que lo que puede revelar un muerto en la nevera, pero así me bautizó mi vieja, hace ya muchos años. Pero tengo un nombre artístico que sí me describe, y hasta tengo una frase que me identifica, un slogan, que llaman. Así como existe: “El Bolerista de América”, yo soy: “La reina del bolero”. Un placer, soy Estelita del Llano, para servirles.
Mujer 1 / La Lupe:   (Aplaudiendo para seguir el juego) Bueno Estelita, bella estela que dejas siempre, pero esta que viste y calza, -y los zapatos ya me los voy a quitar pues, si no, NO sería yo- también tiene su nombre de pila. Lupe Victoria, no Guadalupe, como muchos creen. Y si eso no les dice nada, les pregunto ¿Qué sienten al escuchar: ¿Soy La Lupe? (La mujer 2 aplaude) Tú serás la reina del bolero, mi santa, pero yo soy la reina del Latin Soul.
Mujer 2 / Estelita:     Somos reinas, pues. Jajaja. Mira, mi Lupe, hermana querida. Tantas cosas que se pueden decir de mí, tantos éxitos, tantos años de carrera y todavía hay gente que se me acerca para preguntarme por mi relación con, José Luis Rodríguez.
Mujer 1 / La Lupe:   Es que ese Puma es inolvidable. Yo no lo hubiera pelao.
Mujer 2 / Estelita:     Pero la mamá del José Luis no quería nada conmigo, jejeje, también me preguntan si es verdad que Lila alguna vez me jaló por los pelos. Jajaja. No niña, nada que ver. (Nostálgica) Ay, buenos recuerdos tengo de esos años en Los Zeppys, 1961.
Mujer 1 / La Lupe:   Es que la nostalgia es lo que mueve al mundo, Berenice. A mí también me recuerdan es por quitarme los zapatos en escena. Por mis líos, por mi tuquituqui, mi tacataca, pero pocos saben que fui maestra de escuela, oye tú.
Mujer 2 / Estelita:     Así es Lupe Victoria. Mira, tú que eres maestra ¿Te das cuenta que triunfamos con otros nombre que no son los de pila?
Mujer 1 / La Lupe:   ¿Será que tuvimos que ser otra persona para triunfar? Chica ¿Por qué nos gusta ser otra persona?
Mujer 2 / Estelita:     (Tras pausa) Mi santa ¿Me puede repetir la pregunta?

Escena 2: (El Hombre 1, que ha venido observando todo discretamente no puede contener la risa y es descubierto por las dos mujeres que inmediatamente se quitan los accesorios de vestuario que se han puesto y se muestran muy desconfiadas,  especialmente la mujer 1)
Mujer 1:         (Sorprendida) ¿Quién eres tú? Sal de aquí.
Hombre 1:     Por favor, sigan, sigan, lo hacen muy bien.
Mujer 1:         Vete ¿Crees que somos payasas tuyas?
Hombre 1:     ¿Payasas? Pero si hacían a La Lupe muy bien (A Mujer 2) ¿Esa era Estelita del Llano, verdad? La venezolana.
Mujer 2:         (Halagada) Sí, yo era Estelita ¿Cómo lo hice?
Hombre 1:     Muy bien.
Mujer 1:         Cállate Camaleona, el reglamente dice que no podemos hablar con extraños, y este señor es bastante extraño.
Mujer 2:         Pero le gustó lo que hice (A Hombre 1) ¿Le hago de Teresa de la Parra?
Mujer 1:         (A Hombre 1) No es día de visita. Sal o llamaré a nuestra seguridad.
Mujer 2:         (Conteniendo la risa. A Hombre 1) Aquí hay un paciente que se cree, James Bond, es “Nuestra seguridad”
Hombre 1:     Yo soy un extraño de confiar. Me llamo, Sergio. No quiero hacerles daño ni meterlas en problemas ¿Ustedes son pacientes?
Mujer 2:         Yo sí, jejeje.
Mujer 1:         (Irónica) Camaleona ¿Puedes hacer la imitación de piedra silente?, esa te queda muy bien.
Hombre 1:     Tienen mucho talento, tal cual me habían dicho.
Mujer 1:         (Desconfiada, mirando para todos lados) ¿Quienes? ¿Qué dijeron?
Hombre 1:     Que aquí habían pacientes con talento, a pesar de… (Se lleva el dedo a la cabeza)
Mujer 2:         ¿De estar locos? Jejeje. Yo hago muy bien de loca (En pose actoral. Hace gestos exagerados) Estoy loca, estoy loca, soy la loca Luz Caraballo, soy Reverón (Termina rutina. A Hombre 1) ¿Cómo lo hice? ¿Tengo talento?
Hombre 1:     Bueno. No quise ofender, pero, ustedes están “aquí” por algo
Mujer 1:         Hay quienes mueren por estar en el lugar equivocado. Pero, todos estamos en algún lugar por algo. Incluso tú, Sergio. Y tu lugar es afuera de aquí. Vete o grito como una “loca”, y…
Mujer 2:         Sí, sí, vamos a gritar como locas, a mí me salen muy bien los gritos.
Mujer 1:         Camaleona, cállate (A Hombre 1)… y digo que quieres abusar de mí.
Mujer 2:         (A mujer 1, inocente) Pero deja que abuse de mí primero ¿Sí?
Hombre 1:     Ustedes no harían eso, pues eso sería mentir.
Mujer 1:         (Saca pistola) … y que después de abusar de mi…
Mujer 2:         (Corrigiéndola interesada) De nosotras.
Mujer 1:         … De nosotras, que nos querías matar con esta pistola que logramos milagrosamente quitarte ¿Sabes cuantos asesinatos se han realizado con una pistola como esta? Lennon, Gandhi, Selena, Cabral, Felipe.
Hombre 1:     (Interesado) ¿Felipe?
Mujer 1:         Vete.
Hombre 1:     Por favor, baja el arma. Yo no soy famoso como esas personas que citas, tampoco uno de sus asesinos, lo juro.
Mujer 1:         Ningún asesino dice serlo.
Hombre 1:     No te compliques la vida matándome. Piénsalo, no saldrás bien parada de esto ¿A quién le creerán? ¿A mí o a una “paciente” de este lugar?
Mujer 2:         (A Hombre 1. Hace gesto cliché de loca) Es que ella no es unaaa…
Mujer 1:         (Apuntado a ambos) Compórtate Camaleona, o te mato a ti también.
Mujer 2:         ¿Matarme? ¿Quieren que les haga de muerta? (Sin esperar respuesta, ella hace la acción de una mujer que recibe varios tiros, cae al piso, se retuerce de dolor, hasta que dramáticamente hace gesto de último suspiro. Mujer 1 la ve perpleja, Hombre 1 la ve entre divertido y confundido.  Revive emocionada) ¿Qué tal lo hice? 
Hombre 1:     (Muy cauteloso) Yo, mejor me voy.
Mujer 2:         ¿Tan mal lo hice?
Hombre 1:     Sí, es decir, no. Tú lo hiciste muy bien… pero, sucede que no me agrada que me apunten. Vendré otro día. Solo quería hablar con la Dr. Escobar.
Mujer 2:         Quiere hablar con la Dra. Escobar. (Risas cómplices entre ellas)
Hombre 1:     Cuando vuelva entenderán que solo quería ayudar, adiós (El hombre 1 poco a poco va buscando la salida. La Mujer 1 lo apunta. Mujer 2 lo mira impotente, no sabe que hacer para que se quede este hombre que admira las imitaciones que ella hace)
 Mujer 2:        (Ocurrente. A Mujer 1) ¿Y si le pedimos que haga una imitación?  ¿Así podría quedarse? (Esto llama la atención de la Mujer 1, es como si la palabra imitación le llamara poderosamente la atención)
Mujer 1:         (Ahora interesada) ¿Imitación?
Mujer 2:         Sí. Como uno de esos  ejercicios que aquí hacemos.
Mujer 1:         (Disimulando su interés) No sé. No creo que este tipo tenga talento.
Hombre 1:     (Aprovechando la situación para quedarse) No, no, no, es decir: Sí, si tengo, baja la pistola y te hago una imitación, soy talentosísimo.
Mujer 1:         ¿A quién imitarías?
Hombre 1:     (No sabe que decir. Ocurrente) A Felipe Pirela. (Las mujeres, al escuchar ese nombre se miran cómplices)
Mujer 2:         Uhmmmm. Pero aquí ya tenemos uno de ese tipo.
Hombre 1:     ¿Un Felipe? (Como quién confirma una noticia esperada) Lo sabía.
Mujer 1:         ¿Por qué quieres imitar a Pirela? ¿Cuál es tu interés en Felipe?
Hombre 1:     Era un gran artista. Además, ustedes con sus imitaciones de La Lupe y Estelita del Llano me lo hicieron acordar, esas estrellas compartieron mucho con Pirela.
Mujer 1:         ¿Cómo sabes esas cosas?
Hombre 1:     Pirela fue un artista muy conocido, en su momento era el cantante más famoso de Venezuela. Cuando estuvo en la orquesta Billo’s le hicieron un disco como solista, fue el único cantante de esa orquesta que recibió ese honor. Todos saben muchas cosas sobre él.
Mujer 2:         (A mujer 1) Este como que se trae algo.
Mujer 1:         (A mujer 2) Aquí las reflexiones las hago yo (Pausa) ¿Tú como que te traes algo? ¿A qué vienes?
Hombre 1:     Ya lo dije. Busco a la Dra. Escobar.

Escena 3:
Mujer 1:         (Tras pausa) Empieza.
Hombre 1:     ¿A qué?
Mujer 1:         Tu imitación, empieza. (La Mujer 2, interesada, saca rápidamente del baúl un saco y una corbata de lazo que le sirva a Hombre 1 para su imitación. Este, nervioso se lo coloca y sin saber que hacer, comienza a realizar una torpe y desafina imitación de Pirela cantando “Sombras nada más”. Las mujeres lo ven desaprobatoriamente)
Mujer 1:         (Interrumpiendo a hombre 1) Ya, ya, por Dios. ¿Eres un asesino?
Hombre 2:     (Sorprendido) ¿Qué?
Mujer 1:         No estás imitando a Pirela, lo estás matando. Para imitar a un artista hay que sentir ser esa persona. Contigo uno solo siente lástima.
Mujer 2:         Si tú eres Pirela, entonces yo soy La Tongolele, y ella, Iris Chacón, antes de ser evangélica. ¿Quiere que le haga de Candy Candy?
Mujer 1:         Pirela, tenía un estilo único, muchos le reclamaban que no tenía mucha escena, que se movía poco, pero el sentimiento al cantar, y su voz eran tan especial que se las arregló para ser el cantante venezolano más popular en su momento. Así era él.
Hombre 1:     (Dolido) Bueno, ya. Tampoco es que ustedes están tan buenas.
Mujeres 1 y 2:          (Meneándose como La Lupe y Estelita) ¿Y entonces mi santo?
Hombre 1:     Sé que no soy eso que llaman: Un artista –como ustedes-, pero tengo sentimientos. Ahora, uno puede aprender, para eso están los ensayos ¿Ustedes no estaban ensayando?
Mujer 1:         Bueno, no es para tanto.
Hombre 1:     (Manipulador) No, ustedes me ofendieron y ahora se calan mi despecho. Desde que llegué solo me han hecho preguntas, me han pedido que me vaya, me han apuntado con una pistola, han desconfiado… y yo solo quiero ayudar.
Mujer 2:         (A mujer 1) Este está más dramático que La Lupe. ¿Será otro loco?
Hombre 1:     He venido muchas veces a este lugar, y cada vez que digo quién soy me sacan, y esta vez, vi la puerta abierta, una oportunidad única, las vi a ustedes, tan talentosas, y pensé, hoy si lo haré….
Mujer 1:         ¿Quién eres? Pues ya sabemos que imitador, no.
Hombre 1:     (Irónico) ¿Lo dices desde tu opinión de paciente con talento?
Mujer 2:         No, lo dice desde su opinión de “doctora con talento” Jajajaja.
Hombre 1:     ¿Qué quieres decir?
Mujer 1:         (Muestra carnet) Soy la Dra. Escobar. Sí, esa soy.
Hombre 1:     (Interesado) ¿Qué? ¿Escobar? Pero, la he estado buscando desde hace tiempo (A la mujer 2) ¿Y tú eres su asistente?
Mujer 2:         Nooooo. Yo sí soy una loca… jajaja.
Mujer 1:         (A mujer 2) Una paciente, Camaleona, eres una paciente, aquí no hay locos (Irónica) Más locos hay en la calle.
Hombre 1:     ¿De verdad usted es Escobar?
Mujer 1:         ¿Quieres que te de un recibo telefónico? ¿Mi titulo de graduada?
Hombre 1:     ¿Y cómo se le ocurre apuntarme? No. Usted me está engañando.
Mujer 1:         (Le entrega la pistola) Es de juguete, la uso para hacer ejercicios de actuación. Camaleona es mi paciente, estamos en terapia.
Hombre 1:     (Manipulando la pistola) Pero es tan real. Disculpen, es que estoy confundido, tengo tanto tiempo queriendo entrar aquí y hablar con la Dr. Escobar, por fin la encuentro, y ¿Resulta que es una artista  imitadora con una pistola de juguete?
Mujer 1:         Es una terapia inventada por mí. Soy pionera en este estudio práctico de la conducta. Me tiene al borde de la locura esta terapia.
Mujer 2:         Es buenísima. Más efectiva que el electro shock y las duchas frías, y menos dolorosas.
Mujer 1:         ¿Cómo estudiar a pacientes que creen ser otra persona sin entrar en sus zapatos? ¿Sin saber que es lo que los lleva a ser otra persona? Siempre se busca entenderlos desde afuera, con teorías eruditas, y mucho blablablá, pero yo lo hago desde adentro. (Haciendo referencia descarada a mujer 2) Así me gano la confianza de ellos. Son inocentes. Algo tontitos, a veces. Necios.
Mujer 2:         Hola, estoy aquí, escuchando, soy loca no sorda.
Mujer 1:         No me ven como a una Doctora, sino como a uno más de ellos.
Mujer 2:         Dame esos 5, Escobar (Chocan la mano como buenas amigas)
Mujer 1:         Hemos recuperado a unos cuantos.
Mujer 2:         Como extraño a Luis Miguel, se curó, y se fue.
Hombre 1:     Realmente logró engañarme. Es fabuloso lo que hace, y no sólo como doctora, es decir, no sólo hablo de su teoría aplicada y todo eso, lo digo artísticamente, usted tiene mucho talento.
Mujer 2:         Y eso que no la ha visto imitar a Morella Muñoz.
Mujer 1:         Bien, ya que te hemos deslumbrado y sabes quienes somos nosotras ¿Quién eres?
Hombre 1:     ¿Vamos a empezar?
Mujer 1:         No. Vamos a terminar, pues debes irte. Ahora, tú me estabas buscando, ya me encontraste, así que antes de marcharte dime qué quieres
Hombre 1:     (Revelador) La verdad.
Mujer 1:         ¿No me digas? La verdad solo existe para uno, desde los zapatos de uno, no es una generalidad, pero en fin, cuando la consigas me avisas. Uno no puede buscar la verdad diciendo mentiras. Adiós.
Hombre 1:     Bien, lo confieso. Soy periodista.
Mujer 2:         (Emocionada) ¿Escuchó? Es periodista, él nos puede hacer famosas.
Mujer 1:         Nosotras no buscamos la fama, Camaleona. Ten cuidado con lo que deseas. (Al hombre 1) ¿Periodista? Tengo noticias: Debes irte.
Hombre 1:     Busco a un paciente, uno que se cree, Felipe Pirela.
Mujer 1:         ¿Para qué? ¿Qué tienes contra ese señor?
Hombre 1:     Nada, todo lo contrario, quiero ayudarlo.
Mujer 1:         YO lo estoy ayudando, no es fácil, pero lo hago, de todos los pacientes que hay aquí, él es el que menos debes ver, su caso es complicado ¿Cómo sabes de él?
Hombre 1:     Por que lo sé, dicen que su parecido con Pirela es bárbaro,  que canta como él, actúa como él, y yo, necesito verlo, pues hoy…
                       
Escena 4: (Se escuchan -afuera del escenario- tres sorpresivos disparos, todos se alarman. Entra Hombre 2 –Josué / Felipe-, como herido de bala y vestido como Felipe Pirela cuando cantaba, -él creerá por momentos que es el famoso cantante-. En esta ocasión revive el momento en que mataron a Pirela)
Hombre 2 / Pirela:   Vergación, me disparó. Luis se volvió loco, no pensé que se atrevería. Y yo de pendejo ¿Por qué no corrí? No debí enfrentarlo. Pobrecita mamá Lucia, se va a morir de la tristeza ¿Y mi familia? pobre Lennys, ojalá que mi gente se ocupe de ella y no se la dejen a la loca de Mariela. ¿Mi hija obtendrá dinero de las ventas de mis discos? Carajo, no preví eso. Ya me imagino los titulares de la prensa mañana. Escribiendo lo que se les ocurra de mí. Que si Felipe Pirela era o no era, que si lo mataron por drogadicto, que ya no vendía discos. Se las puse facilita para que me caigan otra vez encima. Coño, me muero. Yo no quiero que me entierren allá, se lo dije a Paquita, que si me pasaba algo que me dejaran aquí en Puerto Rico. Me da pena con mi familia pero así menos quiero regresar.
Mujer 1:         Josué, calma, todo está bien, solo tienes esa pesadilla abierta otra vez, pero estás en casa, en Puerto Rico.
Hombre 2 / Pirela:   (Confundido) ¿Pesadilla? ¿Acaso estas balas que me queman el cuerpo son producto de un trágico bolero?
Mujer 1:         (A Hombre 2) Mira tus manos, Josué, míralas, no tienen sangre. Mira tu pecho, no te han disparado. No estás herido.
Hombre 2 / Pirela:   (Ve sus manos. Confundido y delirante) ¿Estoy en el cielo, entonces? ¿Será que La Chinita quiere que le cante desde las nubes? No quiero que lleven mi cuerpo a Venezuela. Amo a mi país, pero no quiero ir muerto.
Mujer 1:         Josué, estás en casa.
Hombre 2:     (Como volviendo en si, dejando a Pirela) ¿Estoy aquí? (Cayendo en cuenta) Claro. Doctora, disculpe, es que… hoy… hoy es el día.
Mujer 1:         Josué, volviste a revivir la muerte de Pirela, estabas caminando por ahí, poseído, todos te vimos.
Hombre 2:     ¿Todos? (Ve a Hombre 1) ¿Quién es usted?
Hombre 1:     ¿Será posible que todos me hagan la misma pregunta?
Hombre 2:     ¿Usted me va a sacar de aquí? ¿Usted es de los que deciden quién sale? ¿La doctora lo autorizó? ¿Me puedo ir? Vean, ya estoy curado.
Mujer 2:         (Irónica) Curadito estás, Josué.
Hombre 2:     Sí, ese soy yo, Josué, yo no soy Pirela, sé que eso pensé una vez y me encerraron aquí, pero ya no, véanme. Gracias por curarme doctora (A Hombre 1) ¿Nos vamos, doctor?
Mujer 1:         Él no es doctor, Josué, es periodista.
Mujer 2:         Vino a convertirnos en famosas.
Hombre 1:     (Maravillado con Josué) No soy periodista de farándula, soy un investigador, y como tal, les digo que este joven acaba de describir lo que fue la muerte de Pirela, o al menos lo que la gente cree que fue. Ha sido algo increíble. Es como si fuera Pirela.
Mujer 1:         (A hombre 1) Bueno, Sergio. Creo que ya viste más de la cuenta, te pido una vez más que te vayas.
Hombre 2:     (A hombre 1) Sáqueme de aquí, ya estoy curado, soy Josué.
Mujer 1:         Josué, estás demostrando que no estás bien, estás comprobando todas mis sospechas.
Hombre 2:     ¿De qué habla?
Mujer 1:         Tu mejoría es falsa, solo intentas engañarme para irte del hospital, finges cordura ¿Cuál es tu empeño en salir de aquí antes de tiempo?
Hombre 2:     Yo busco la verdad.
Mujer 1:         Ahora a todos les dio por buscar la verdad, igual dijo el periodista.
Hombre 2:     Debo cumplir con la última voluntad de Felipe.
Mujer 1:         ¿Te das cuenta que no estás bien?
Hombre 2:     Me doy cuenta que debo salir de aquí, y usted no me ayuda.
Mujer 1:         Escucha, te daré un calmante natural.
Hombre 2:     No quiero calmantes. Me prometió que al mejorar me dejaría ir, no finjo cordura, me ha engañado, como lo han hecho todos.
Mujer 2:         Doctora ¿Y si hacemos un ejercicio?
Mujer 1:         Bueno, ya basta. Aquí se hace lo que yo diga ¿Es qué quieren tomar mi rol? ¿Es qué no creen que yo soy la doctora?
Hombre 1:     Lo es ¿No?
Mujer 1:         Yo soy la doctora (A Mujer 2 y Hombre 2) Ustedes dos unos pacientes (A Hombre 1) Y hasta donde yo sé eres un intruso, ese es el rol de cada uno aquí.
Mujer 2:         Un ejercicio podría ayudar. En estos momentos usted siempre lo proponía. Un ejercicio como esos donde decíamos lo que opinábamos del otro, me dijeron tantas cosas bonitas esa vez. No quiero ser la cura locos como usted, quiero ser la loca.
Mujer 1:         Josué está cansado, confundido, no es momento para ejercicios.
Hombre 2:     No. Yo sí quiero hacer un ejercicio (Sorpresa en todos al escuchar a Josué) Hoy es el día. Y quiero que el periodista se quede, para que me vea, para que sepa la verdad.
Hombre 1:     Ustedes lo escucharon, él quiere que me quede, no es bueno contradecir a esta gente.
Mujer 2:         En los momentos de conflictos, usted siempre ha hecho ejercicios, y nos ha ido bien.
Hombre 2:     Hoy es la última oportunidad de cumplir mi misión, por favor, estoy seguro que afuera, esa persona me espera.
Mujer 1:         ¿Quién?
Hombre 2:     Hagamos el ejercicio, para poder descubrirlo, por favor.
Mujer 1:         ¿Es qué no entienden? Los ejercicios hay que planificarlos.
Hombre 1:     Doctora, usted misma habló de las ventajas de sus terapias. Es obvio que este señor necesita una ahora. Usted sabrá que hacer.
Mujer 2:         Así yo puedo representar muchos personajes. Josué solo quiere hacer de Pirela, pero yo quiero demostrar mi talento, por favor.
Hombre 2:     Y usted verá que mi admiración por Pirela no me hace loco. Por favor, usted me ha ayudado tanto. Tal vez así logré cumplir la última voluntad de Pirela.

Escena 5: (Hombre 2, interpretará “Entre tu amor y mi amor” de Juan Pomati / Leopoldo Díaz Vélez. Esto, calma un poco el ambiente)
Mujer 1:         (Condescendiente) Bien, “a petición del público”, del auto invitado periodista, y del talento de Josué, hagamos un ejercicio de recreación libre.
Mujer 2:         ¡¡Bravo!! ¿Tengo talento?
Mujer 1:         El tema será: Felipe Pirela, y cada uno de nosotros asumirá un papel según su relato, yo podría ser una amiga, o su mamá, por ejemplo.
Hombre 2 / Pirela:   (Emocionado y nostálgico) ¿Mamá Lucia?
Mujer 2:         (Emocionada) Yo quiero ser Estelita, me sale bien. Pero puedo ser Lennys -la hija de Pirela-,  Mariela –su esposa-. No quiero ser solo una persona.
Hombre 2 / Pirela:   Yo soy lo que soy, soy Felipe Pirela.
Mujer 1:         (Dirigiendo la terapia. Todos toman su lugar) Bien Felipe. Dijiste que es hora de saber la verdad ¿Por dónde quieres empezar?
Hombre 2 / Pirela:   Bien, sé en que terminará esta historia, pero por nostalgia quiero empezar por el principio: Mis inicios.
Hombre 1:     ¿Inicios? ¿No sería mejor que vayamos directamente a la muerte?
Mujer 2:         ¿De qué habla? Los inicios son hermosos.
Hombre 1:     Bien, al menos vayamos a la celebración aquella.
Mujer 1:         (Imponiéndose) Te escuchamos, “Felipe”. Háblanos de tus inicios.
Hombre 2 / Pirela:   Pero a mamá le queda mejor contar eso (A Mujer 1) Vamos mamá Lucia, háblales de mis inicios, con ese sabor, ternura y nostalgia con el que cuentas las cosas. (Todos miran a Mujer 1)
Mujer 1:         ¿Qué? Un momento. Yo dije que podía ser tu mamá, pero era un ejemplo. (Saliendo del problema) Camaleona, por favor, interpreta a la mamá de Felipe.
Mujer 2 / Estelita:     Lo siento mi Santa, pero ya estoy de Estelita, te toca.
Hombre 2:     (A Mujer 1) Vamos mamá Lucia ¿Es que te avergüenzas de mi? (Hombre 1 la ve divertido. Josué / Felipe la ve esperanzado. Mujer 2 la ve meneándose como Estelita. Juego de luces. Transformación para la situación. Aquí empezamos a contar la historia de Pirela)
Hombre 1:     (A mujer 1, con ironía, haciendo lo mismo que le hicieron a él) Te escuchamos, mamá Lucia. Háblanos de los inicios de Felipe.
Mujer 1 / mamá:      (En personaje) Bien. Soy, Lucía Morón de Pirela ¿Los inicios de Felipe? No sé ¿Será el amor? Hoy no sé si amé a su padre, o si me acostumbré a él. Antes que todo eso, lo primero que una llega a ser es mujer. Después se es lo demás, y aunque estas palabras sirvan para un bolero, digo la verdad. ¿Y cómo una mujer no va a querer a todos sus hijos? Pero eso es una cosa, y que Felipe era especial, era otra. Quise a Felipe de manera especial, no más que a ningún otro hijo, lo amé pues “él” era especial. Y mis hijos me quisieron mucho.
Hombre 2 / Pirela:   Mamá Lucía -como la llamaba-. Ella hizo de todo en la vida, pero en esencia, era ama de casa. Luego que papá se fue -como se van los Felipes en esta vida- empezó a trabajar como gestora inmobiliaria, para sacarnos adelante. “Gestora Lucy”, así nos crió con esfuerzo. También cocinaba. Mi vieja hacía una sabrosas hallacas que le compraba todo el mundo, pero ¿Saben algo que ella realizaba muy bien? ella cantaba, hacía teatro y era poeta. Ella era mujer, como bien dice, pero era artista. Lo que quiero decir, es que todos nosotros, mis hermanos, sacamos la vena artística de ella. Tan bella.
Mujer 1 / Mamá:       Pero Felipe, era Felipe. Felipe. El sonido de ese nombre era como un golpe seco –encantador, tal vez-, pero cortante. Desde el 4 de septiembre de 1941, día en que nació, ese nombre tuvo otra dimensión. Pero amé a todos mis hijos, déjenme decirlo mil veces, Carmen, Yolanda, Gladis, Estela, Darío, Edgar y William. Como él era el menor, fue el que menos “pasó trabajo”.
Hombre 2 / Pirela:   El que menos “palo llevé”, quiere decir mi vieja. Jajaja.
Mujer 1 / Mamá:       A él nadie le pegó. Ni su papá. Cuando yo lo regañaba -pues era muy travieso-, y lo amenazaba con darle una pela, salía corriendo a esconderse en las piernas de la abuela –mi mamá-, para que ella lo protegiera diciendo.
Hombre 2 / Pirela:   -A este no me lo pela nadie-. Tan bella mamá Rosa, mi abuela. Sus piernas eran un escudo protector donde nada podía pasarme. Ni mi papá que tanto palo les dio a los otros
Mujer 1 / Mamá:       Todos sus hermanos lo cuidaban. ¿Saben? Él era eso que llaman, enfaldao. ¿Sus inicios? Creo que él empezó a cantar en mi vientre, siempre estaba cantando.
Hombre 2 / Pirela:   Si yo no hubiera sido cantante, no habría sido nada.
Mujer 1 / Madre:       Entre amor, penurias, casas alquiladas y un padre que estaba y no estaba, llegó 1949, su debut a los 8 años, en la emisora Ondas del Lago. Ese día triunfo. El público lo aplaudió, el jurado lo premió.
Hombre 2 / Pirela:   Ese fue mi debut oficial, pero realmente yo debuté en el patio de la casa, para mí era la gloria cantar y que alguien me escuchara. Saben, mamá Lucia me mandaba a vender unos dulces que hacía, y yo salía con mi cestica a venderlos. Ya en la calle los muchachos de la cuadra me paraban y me decían con picardía.
Mujer 2 / Amigo:      -Eh, Pipito, cántanos una ¿Sí?-
Hombre 2 / Pirela:   Y yo siempre caía, pero era que por un segundo tendría un público que me escucharía. Ponía la cesta en el piso y empezaba a cantar “Pérfida” o Frenesí”, esos temas, y yo cerraba los ojos y cantaba, pensaba que me escuchaban. Y cuando abría los ojos, no estaba nadie, ni mis amigos, ni la cestica con los dulces de mamá Lucia, me habían robado, siempre me han robado, y yo me he dejado, pues siempre, lo único que quería era cantar…

Escena 6:
Hombre 1:     (Interrumpe el ejercicio) Un momento, todo esto está muy bien, anecdótico, bonito, muy bien interpretado, pero esto no nos llevará a solucionar el problema.
Mujer 1:         Tú fuiste uno de los que apoyó esta idea del ejercicio.
Hombre 1:     Lo que pasa es que la vida de Pirela fue corta, pero muchos fueron sus éxitos, así no terminaríamos nunca.
Mujer 1:         ¿Y adónde quieres llegar?
Hombre 1:     Su muerte.
Mujer 1:         ¿Vas a insistir en eso? ¿Por qué?
Hombre 1:     La verdad, “insisto”.
Hombre 2 / Pirela: Mi madre ha dicho la verdad.
Hombre 1:     Nadie ha mentido, pero soy periodista, sé lo que pasa: El prejuicio los invade. Dejan de decir lo que importa, yo creo en este ejercicio, pero ¿Contando esas anécdotas del niño Pirela que quería ser cantante te vas a liberar? Yo propongo un resumen en la vida de Felipe, para llegar al hueso del problema.
Hombre 2 / Pirela:   ¿Resumen? Mi vida no es un bolero que dura 3 minutos.
Mujer 2:         Oye, ese es un buen tema para una canción.
Hombre 2 / Pirela:   Y no soy ningún hueso para que me muerda un perro.
Hombre 1:     Huyes de nuevo, “Pirela” ¿O eres Josué? Enfrenta tus problemas.
Mujer 1:         (A Hombre 1) ¿Ahora eres terapista?
Hombre 1:     (Manipulador) Vamos mamá Lucia, vamos, un resumen: Pirela viajaba de Caracas a Maracaibo y viceversa, los concursos de la radio donde salía ganador, el grupo “Tírame algo”, la orquesta “Los Peniques”, La quinta “Lilia”, Juanito Arteta.
Hombre 2 / Pirela:   (Nostálgico) Juanito, mi maestro.
Hombre 1:     (A mujer 1) Vamos, quiero llegar a la fiesta aquella, ¿recuerda? No querías que tu hijo se casara con una niña. Ahora ¿Qué podía hacer usted? Pero antes de la fiesta, debemos hablar del  maestro Billo.
Hombre 2 / Pirela:   (Nostálgico) Billo, otro maestro.
Mujer 1:         Soy la doctora ¿Es qué no me creen? Esto se acabó.
Hombre 1:     (Imponiéndose) Bien, sigamos el ejercicio. Mamá Lucia “descansará” un poco para ir avanzando en la terapia. (En personaje de Billo) Señoras y señores, buenas noches, soy el maestro Billo.
Mujer 2 / Estelita:     (En situación, a hombre 1) Te ves muy bien Billo.
Hombre 1 / Billo:      (En personaje) Gracias Estelita. Qué bueno verte, pues fuiste tú, una de las que me recomendó a Felipe ¿Recuerdas? Cuando ya estaban a punto de levantarme el veto que me tenían, y andaba armando mi 3era. República, mi tercera orquesta, 1960
Mujer 2 / Estelita:     ¿Cómo olvidarlo? (Recreando la situación) Oye Billo ¿No has visto a un muchachito que canta en “Los Peniques”?
Hombre 1 / Billo:      No.
Mujer 2 / Estelita:     Pues deberías, quedaría muy bien en tu orquesta (En tiempo real) Y a los pocos días, me veo con Billo y me dice:
Hombre 1 / Billo: (Recreando el momento) Estelita ¿Sabes el morenito que me dijiste que cantaba con “Los Peniques”?
Mujer 2 / Estelita: ¿Pirela?
Hombre 1 / Billo: (Emocionado) Lo contraté.
                       
                        Escena 7: (Josué / Pirela cantará “Pobre del pobre” de Adolfo Salas, que cantó con la Billo’s Caracas Boys. Hombre 1 hace de Billos dirigiendo su orquesta)
Hombre 2 / Pirela:   (Nostálgico, al público) Qué gran escuela fue La Billos, cuántos toques, más de 1000 realicé con ellos. Compartir con, Cheo García, estupenda voz, a veces me fastidiaba un poco, pero era uno de los grandes. Cuántas anécdotas con la Billo’s. El ambiente de la noche.
Hombre 1 / Billo:      Pero siempre bajo la tutela de la familia.
Hombre 2 / Pirela:   Maestro, no quiero hablar de la familia. Muchos viven todavía.
Hombre 1 / Billo:      Nunca quieres hablar de eso, por eso no descasas en paz.
Hombre 2 / Pirela:   Yo nunca descansaré en paz. Hasta que me siembren en…
Mujer 1:         ¿Dónde?
Mujer 2:         Todos queremos que descanses.
Hombre 2 / Pirela:   Es imposible, tendrían que cambiar demasiado.
Hombre 1 / Billo:      (Al público) El dinero que ganaba Felipe en la orquesta, yo se lo daba a su mamá, por medio de una hermana que vivía en Caracas que creo que era enfermera.
Hombre 2 / Pirela:   Lo hacía con gusto.
Hombre 1 / Billo:      Claro, lo sé. Luego creciste, es natural, y me pediste que ahora te pagara a ti, y lo hice con gusto, aunque nunca dejaste de velar por tu familia.
Hombre 2 / Pirela:   Ya está bien maestro, siga resumiendo mejor.
Hombre 1 / Billo:      ¿Cómo un alcohólico logra vencer su problema si no acepta su condición?
Hombre 2 / Pirela:   Mi familia no es un problema.
Hombre 1 / Billo:      Claro que no, tu problema es el pocotón de secretos a voces que te atormentan, tu problema es que detrás de ti todos se ocultan por “respeto a los demás”, y en el fondo, como ya estás muerto, no piensan en ti. Por ejemplo, el alcohólico…
Mujer 2 / Estelita:     Y dale con los alcohólicos. ¿Usted tomaba mucho, maestro?
Hombre 1 / Billo:      El alcohólico, cuando se recupera empieza su reinserción a la vida, pero nunca se cura, el tiene que vivir con la tentación.
Hombre 2 / Pirela:   Basta. El licor no es mi problema.
Mujer 1:         ¿Cuál es tu problema? ¿Cuál es tu tentación?
Hombre 2 / Pirela:   Mi problema no fue el éxito, pues lo importante del éxito no es tenerlo, sino merecerlo. Tampoco era el dinero, la fama. Yo quería cantar, el teatro es un templo, mi verdadera religión, una que no te impone mandamientos. El problema es que me descubrí.
Mujer 2:         Pero eso es lo que yo quisiera, descubrirme, eso no es un problema.
Hombre 2 / Pirela:   Pero no podía ser libre en ese ambiente, tenía que huir.
Mujer 1:         Tu problema es que no eres tú. Tú no eres Felipe Pirela.
Hombre 2 / Pirela:   Joder doctora, no me  ayuda con eso. Sé quién soy, y que debo salir de aquí (A hombre 1) dígame maestro, resúmeme.
Hombre 1 / Billo:      (Al público)  Quise protegerlo, mantenerlo en la orquesta por más tiempo, no era por que me convenía, lo juro. Claro que era un lujo tenerlo en la agrupación, pero yo me daba cuenta que él no estaba preparado para andar por ahí. Cuando entró a la Billo’s tenía 19 años. Al poco tiempo le llovían las ofertas para independizarse, lo acosaban.
Hombre 2 / Pirela:   (Reviviendo el momento. A Hombre 1 / Billo) Maestro, me voy de la orquesta. Ya no puedo más, no quiero ser un mal agradecido, pero no puedo más (Al público) Yo quería ser libre ¿Lo fui?
Mujer 2:         Nadie es totalmente libre.
Hombre 1 / Billo:      (Al público) Duró tres años con nosotros. Su ida de la orquesta fue un acto de rebeldía, fue “su escapada del colegio”. Otros muchachos les roban el carro a sus padres para ir a una fiesta. Bueno, Felipe era distinto, su primera acción fue ponerse a cantar. La segunda, largarse de aquí, al largarse, se fue de la orquesta a finales de agosto de 1963.
Hombre 2 / Pirela: (Al público) Fui a México, era la primera vez solo en el exterior, en ese viaje a la tierra del mariachi me rebautizaron como: El bolerista de América.
Mujer 2 / Periodista: Con ese titulo empezó la leyenda, y un nuevo Felipe Pirela que se reinventaría a sí mismo.
                        (Hombre 2 canta “Vieja carta” de Salvador Flores, del álbum “Un solo camino: México”. Al terminar la canción, saludará a un público imaginario con ironía)

Hombre 2 / Pirela:   Gracias, amado público, gracias (A Hombre 1) ¿Quieres que siga resumiendo, maestro? ¿O te llamo periodista? Cómo disfrutaron conmigo tus colegas. Yo respetaba a la prensa, pero ellos no me respetaban. Ya vamos llegando a lo que tanto quieres: La fiesta.
Mujer 1:         Se acabó el ejercicio. Paramos aquí.
Hombre 2 / Pirela:   ¿Parar? Soy la estrella de este espectáculo, y no quiero parar.
Mujer 2:         Para la doctora eres únicamente un paciente.
Hombre 2 / Pirela:   Pues no me importa, como Pirela, como paciente, igual soy el objeto de esta reunión y no quiero detenerme. (En su relato) 45 días duró mi viaje a México. Fui con José Pagés, el dueño la disquera, y grabé el disco: “Un solo camino: México”. Fue un gran éxito en todos lados, la demanda era tan alta en Venezuela, que la producción no cubría lo requerido. Hubo gente que se llevaba el disco de acetato, sin la caratula.
Mujer 2 / Periodista:            Insólitamente, la gente auguraba su fracaso. Pensaban que su separación con La Billo’s era un error.
Hombre 2 / Pirela:   Pero ese viaje a México, fue el principio. El 24 de enero de 1964, me fui a Colombia, mi verdadera huída: Giras, entrevistas, y estuve solo, sin familia, sin nadie.
Hombre 1 / Periodista:       ¿Dónde está Felipe? Se preguntaba la gente. Habían noticias de su éxito arrollador, pero por primera vez, su entorno nada sabía de su intimidad.
Mujer 2 / Estelita:     Fueron muchos meses de éxito, de ir y venir por Colombia, pero todo tiene su final.
Hombre 2 / Pirela:   El éxito es un mal entendido.
Hombre 1 / Periodista:       Y volvió a la patria,. Había que celebrar el triunfo de Colombia, casi 6 meses por el hermano país, y por fin hemos llegado a un hecho importante: La celebración. (Silencio total)
Mujer 1:         (Tras pausa. Asumiendo el control de la terapia) Bien, ¿Se quedarán callados? He querido detener el ejercicio varias veces y no me hacen caso ¿Y ahora nadie quiere hablar? ¿Quién empezará a contar esta parte? ¿No era lo que tanto querían? ¿No es esta una parte importante  en el rompecabezas de Pirela? ¿Qué pasa? ¿Qué secreto se develará aquí? ¿Quién hablará?
Mujer 2:         (Realizará su relato mientras se va transformando en Mariela, de 14 años) Yo. Tengo talento. (Entrando en personaje) José Pagés organizaba una fiesta para celebrar el éxito arrollador del Sr. Felipe en Colombia, él había llegado a Caracas, el 14 de Julio de 1964, la reunión sería  en su casa, él quería poca gente, pues el Sr. Felipe, perdón, Felipe, era tranquilo, no le gustaban los ajetreos, además, estaba cansado de su viaje de casi 6 meses de duro trabajo. Pero yo, estaba en otro mundo, era una joven de 14 años, me habían promovido para 2do. año de bachillerato, y llevarme a esa fiesta era mi premio. Edgar, hermano de Felipe trabaja en extranjería. Mi padrastro, Héctor Luccioni, mejor conocido como Héctor Paris, también. Él era un cantante aficionado y conocía a Edgar. Héctor -mi papá, pues- llevó a esa fiesta a mi mamá, Aminta Prieto, y ella me llevó a mi. 18 de julio de 1964.
Mujer 1:         (Cómo parte de la terapia. A Mujer 2) ¿Y quién eres tú?
Mujer 2 / Mariela:     (En personaje) Soy Mariela Guadalupe, la mujer que se casó con el bolerista de América. 
                       
                        Escena 8: (Mujer 2 –Mariela- y Hombre 2 –Felipe- bailan un bolero. Se escucha el final de la canción, se revive la escena donde la pareja se enamoró)
Hombre 2 / Pirela:   ¿Quieres bailar otra?
Mujer 2 / Mariela:     ¿Otra? Jajaja. ¿Usted no se cansa de bailar conmigo? ¿Qué van decir las demás muchachas que querrán bailar con usted?
Hombre 2 / Pirela:   (Desde el humor. Buscando con la vista por todas partes) ¿Qué Muchachas? ¿Cuáles? Yo aquí no veo a ninguna otra mujer que no seas tú, solo tengo ojos para ti.
Mujer 2 / Mariela:     No diga eso. Además, yo soy una niña ¿Cuántos años cree que tengo?
Hombre 2 / Pirela:   Y qué. Yo soy un recién nacido, ahora mi mamá me llevará al cuarto a cambiarme el pañal (Mariela ríe nerviosa) Yo acabo de nacer. Lo antes vivido fue tiempo perdido, tengo horas de nacido, las mismas de haberte conocido.
Mujer 2 / Mariela:     14, esos años tengo.
Hombre 2 / Pirela:   Tu belleza es milenaria, existe mucho antes que tú. Además, tú tienes 14, yo 23, eso suma 47, estamos bien.
Mujer 2 / Mariela:     (Nerviosa, enamorada, niña) Señor Pirela, por Dios.
Hombre 2 / Pirela:   Llámame Felipe, por favor. Vamos, dilo, quiero escuchar mi nombre de tus labios, sin el “señor” que nos separa, sin el apellido “Pirela”, que mejor te quedará a ti en tu cédula. Dime: solo Felipe.
Mujer 2 / Mariela: (Tras costa pausa, susurrando) Felipe.
Hombre 2 / Pirela:   (Susurrando también) Mariela (Quedan apunto de besarse)
Mujer 2 / Mariela:     (Tras pausa, intenta separarse de Felipe) Permiso.
Hombre 2 / Pirela:   (No la suelta) ¿Adónde vas?
Mujer 2 / Mariela:     Yo me quiero quedar, pero mi mamá me está mirando feo.
Hombre 2 / Pirela:   Entonces quédate, no le temas a tú madre, yo no voy hacerte daño. (Enamorado) “Felipe y Mariela”, nuestros nombres se escuchan como un bolero de amor. Y pensar que no estaba seguro de esta fiesta, y es lo mejor que me ha pasado en mi vida.
                        (Josué / Felipe, canta el tema “Únicamente tú” de Manuel Sincerely Acuña. Después de la interpretación reinará el silencio. Todos quedan como en una tristeza, la doctora particularmente tendrá una nueva actitud)

Mujer 2:         (Tras pausa) ¿Qué les pasa? ¿No fue esta una bella escena de amor?
Hombre 1:     (Al público) Felipe Pirela cometió tres errores en su vida que le costaron mucho. Uno: Creer ciegamente en algunos amigos. Dos: Hipotecarse ante un sello discográfico. Tres: Casarse con una niña de 14 años.
Mujer 1:         ¿Pirela fue engañado?
Hombre 1:     Digamos que sí, pero es complejo, él tiene responsabilidad. Mariela menos culpa tuvo, era una niña. Pero él nunca quiso obrar con mal.
Mujer 2:         Doctora, quítenos esta tristeza.
Mujer 1:         (Ironica, como nunca antes) ¿Están tristes? Muy bien, tal vez ahora si podamos llegar a conclusiones importantes, la tristeza es el mejor estado de animo para sacar nuestras miserias. Las mejores canciones son de despecho, las mejores novelas son de desamor.
Mujer 2 / Estelita: (Como siguiendo un juego) ¿De qué hablas, mi santa?
Mujer 1:         (Irónica) Ah ¿Eres Estelita? ¿No eres Mariela? Muy bien. Dime, Estelita, ya que eres tan amiga de Pirela ¿Cómo estuvo esa boda? Mejor dime ¿Por qué Pirela se casó con esa Mujer -para no llamarla niña-, dos meses después de ese encuentro? Un hombre famoso, con éxito internacional, que siempre decía que nunca se casaría ¿Por qué?
Mujer 2:         (Confundida) No sabía que el ejercicio continuaba, ¿O es que este es uno nuevo? Estoy confundida.
Mujer 1:         (Irónica) ¿Quieres un calmante? Uno natural. Dime Estelita ¿Quieres?
Mujer 2:         No soy Estelita, soy Camaleona. ¿Usted está bien, doctora?
Mujer 1:         Yo no soy la que debe estar bien. (A Josué, irónica) ¿Estás bien, Pirela? Disculpa que hablaba con Estelita, total, el centro de esta reunión eres tú, pero ya sabes, primero las damas, la caballerosidad no se pierde sea cual sea la condición sexual de nadie.
Hombre 2:     ¿Qué le pasa? ¿Me quiere confundir? Yo, yo no soy Pirela.
Mujer 1:         Claro que sí eres, aquí hay una persona que podría corroborarlo. Alguien con más autoridad que yo, con más autoridad que la misma verdad, de hecho, él es la verdad: Un periodista (A Hombre 1) Vamos periodista, dinos, (Señalando a Hombre 2) ¿No es Pirela este hombre que está aquí? Ustedes que tanto lo criticaron, que tanto lo cuestionaron, que solo querían saber sobre su condición sexual, más que de sus muchos éxitos, más que de sus logros, ustedes que solo querían saber sobre lo que decía su suegra, dinos ¿Él no es Pirela?
Hombre 1:     No sé que demonios le pasa, pero ya he dicho que NO soy un periodista de farándula.
Mujer 1:         Pero ¿Qué tenemos aquí? ¿El club de la negación? Una Estelita que no es Estelita, un Felipe que no es Felipe, y un periodista que no es periodista ¿Será que yo no soy la doctora? ¿Será que Pirela no murió? Vamos, hablemos de eso. ¿Murió o no?
Hombre 1:     Sí, pero mucho después de conocer a Mariela.
Mujer 1:         ¿No eras tú, “periodista”, quién quería “resumir”? Resumamos. Obviemos sus triunfos, que fue el primer venezolano en vender un millón de discos, obviemos que él se hipotecó ante una disquera.
Mujer 2 / Prejuicio:  No digas eso, algunos involucrados todavía viven.
Mujer 1:         (Mordaz) Hablemos de su muerte.
Mujer 2:         ¿Por qué hablar de la muerte ahora? Dejemos que se case, y todo lo que viene. El obtuvo muchos éxitos después del matrimonio. ¿Por qué ir al final de la historia de una vez?
Mujer 1:         Cuando uno lee algo relacionado al barco El Titanic, es leer sobre una historia en la que todo el mundo sabe el final: El buque se hundirá. Pero igual la gente se entristece, y hasta se asombra cuando llega  a esa parte de la historia, es así. Todos sabemos que Pirela murió, pero nos entristecemos al saberlo, como si recién nos enteráramos. ¿Cómo habrá sido eso? ¿Cómo habrá sido cuando Pirela murió? Hagamos otro ejercicio, resolvamos todo con un ejercicio.
Mujer 2:         ¿Usted está bien?
Mujer 1:         Claro que estoy bien, él que está mal es Pirela, que murió. Pero, podemos hacer algo por él ¿Saben qué? Pensar en él y no en los terceros. Hagámoslo. ¿Dónde estabas cuando murió Pirela? Será como el último ejercicio, luego que nos visite la sorpresa.

Escena 9: (Escena del ejercicio: ¿Dónde estabas cuando te enteraste de la muerte de Pirela? Cada uno actuará según su personaje y el relato)
Mujer 2 / Oficinista:             Yo estaba en la oficina, la radio estaba encendida, y me di cuenta que ponían y ponían canciones de Pirela, de pronto comprendí que casi nunca ponían canciones de Pirela en la radio. No lo había reflexionado, pero en ese momento me di cuenta de eso -¿Por qué será?-. Pensé -¿Será un veto?- Pirela se mantenía vigente por tantos discos vendidos, y por el recuerdo, pero les aseguro, a él no lo radiaban. Pero al escuchar tantas canciones de él en la emisora comprendí que había muerto. Tardío homenaje, ¿O nunca es tarde?
Hombre 2 / Joven:   Estaba en el vientre de mi mamá. Se puede decir que le debo la vida a Pirela. Mamá, en un ataque de sinceridad me lo confesó. Ella me iba a abortar, estaba en el lugar donde se lo practicarían. Ahí se enteró de la muerte de Pirela, por un radio que estaba prendido por ahí, el locutor que daba la noticia conocía a la familia del Pirela Morán, y empezó a hablar del dolor que estaría sintiendo la mamá de este, que al parecer amaba mucho a su hijo. “Mamá Lucia”, como todos la conocían. El locutor contaba anécdotas familiares, y mi mamá sintió ese dolor de madre, y aquí estoy, Felipe Montiel, me llamo Felipe, como Pirela, no soy famoso como él, ni canto, pero estoy vivo y soy feliz
Mujer 1 / Anciana:   La gente se enteró de la muerte de Gardel, en Buenos Aires, pues en los muelles, los barcos empezaron a sonar sus fuertes bocinas. Entiendan que las comunicaciones no eran como son ahora, pero la gente lo entendió. El morocho había muerto -Ahora sí somos pobres-, pensó el pueblo. Sin hacer tontas comparaciones, 32 años después, supimos que Pirela había muerto pues el sol quemaba distinto, el lago de Maracaibo tenía un color diferente ¿Dónde estaba? Cruzando el lago, entre al puente desprevenida, y cuando salí de él, ya éramos huérfanos.
Mujer 2 / Carmen:   No recuerdo que estaba haciendo exactamente cuando me enteré que mataron a Felipe, estaba en la casa de mi mamá, y mi hermano, Félix Alberto entró corriendo y nos dio la noticia. Inmediatamente en el barrio comenzó un alboroto, me asomé a la puerta y muchos vecinos estaban en la calle, muchas mujeres lloraban, y yo por supuesto no pude aguantar las lagrimas cuando comenzaron a poner su música y escuché, “Para que recordar”, fue muy triste, pobre Felipe. Estaba angustiada, quería saber que pasó, no lo podía creer. Pasé toda la tarde pegada a la radio para ver que decían. Felipe era parte de mi juventud, lo vi cantando algunas veces, era un muchacho muy bello, no puedo entender como alguien le pudo hacer daño. Al dia siguiente salió la noticia en los periódicos, los compré todos, todavía conservo una revista donde cuentan su vida, allí escribí unas palabras que me salieron del alma. Fue muy triste que el muriera de esa manera.
Hombre 2 / Enamorado:    Yo estaba en un hospital, visitaba a un amigo que era enfermero. A mí me gustaba él, Pirela. Claro, su voz, sus canciones. Pero a mí me gustaba él. Me explico, si él habría sido zapatero, abogado, carnicero, me habría gustado igual, pues a mí me gustaba él, no su fama. Era dulce, suave, tímido, hasta tonto era, pero había un volcán en su alma. Su muerte, para mí, no fue la muerte de un ídolo, fue la muerte de un ser humano.
(Josué / Pirela canta “Lo que es la vida” de Felipe Pirela)

Mujer 2 / Periodista:            Pirela, se casó un 18 de septiembre de 1964. Su fama era tal, que a Mariela la amenazaron de muerte. Viajó, Nueva York, Puerto Rico, México. Cantó. Triunfó. Alternó con Javier Solís y María Antonieta Pons. Los compositores se peleaban literalmente a puños para que Felipe cantara sus canciones. En Puerto Rico, una niña estaba enferma con un cáncer terminal, y pidió como última voluntad morir escuchando “Únicamente tú” de Felipe Pirela, trajeron el toca discos a su habitación, y así murió, cumpliendo su último deseo. Ganó dinero, lo repartió. Dejó embarazada a su esposa que le parió una hembrita un 12 de junio de 1965 a la que le puso Lennys, cumpliendo una vieja promesa que le hizo a la cantante Lennys del Rio, que tanto lo ayudó en sus inicios. Pero su matrimonio no duró mucho, errores de parte y parte, hay cosas que están sentenciadas al nacer. Felipe nunca se llevó con su suegra, tampoco supo desligar a su familia de su entorno íntimo.
Hombre 1 / Periodista:       Pirela se descubrió, ya lo dijo antes ¿Qué es descubrirse?. Para junio de 1966, Aminta Prieto de Luccioni, su suegra, se presentó al hogar de los Pirela, había habilitado en Caracas y de urgencia, el tribunal Quinto de Primera Instancia en lo Civil para introducir una demanda de divorcio contra Felipe Pirela, por –según reza en el documento- homosexualidad, lesiones personales y privación de libertad. Pirela estaba sereno, manteniendo la calma, pero cuando supo que se llevarían a su hija, la tomó en sus brazos y se encerró en una habitación de aquella casa sentenciada. Suplicó que no se la llevaran, pero nada pudo hacer. El poder es el poder, y la suegra de Pirela tenía mucho poder. Pasó mucho tiempo para volverla a ver a la niña. Eso lo devastó.
(Música. Josué / Felipe y Camaleona / Mariela, bailan el bolero que escuchaban cuando se conocieron en escena 8, solo que ella tendrá ahora un velo de novia en la cabeza. De pronto, Mariela le da una cacheta a Pirela, la música para de golpe. Ella se trasforma en Mariela, la niña que la vida la hizo crecer pronto)

Mujer 2 / Mariela:     Felipe ¿Cómo es posible? ¿Tú Felipe? ¿Quién soy para ti? No. Mejor dime ¿Quién eres tú? (Dolida) ¿Quién te crees? ¿Crees que por tu don tienes inmunidad para hacerles daño a las personas? ¿A las mujeres? Sí, las mujeres, con senos, con vaginas, con nalgas tersas, con la piel de porcelana libre de jóvenes vellos, como mil veces la preparé para ti ¿Te crees “el talento”? ¿El bolerista de América? Bolas es lo que te falta, bolerista (Desvariando) ¿Cómo hago para luchar contra un hombre? Me habría gustado pelearte con una mujer, imaginarte besar sus senos, compararlos con los míos, morir de celos… y renacer de nuevo en tus labios… pero… pero… ¿un hombre? Mi mamá lo sabía. Pero yo tenía 14 años ¿Lo sabía tu familia? (Dolida) ¿Es qué no soy lo suficiente mujer? Dime Felipe, dime por Dios, el mismo Dios que nos bendijo aquel día que nos casamos. Claro, ahora entiendo esas noches donde me dejabas sola, ese extraño comportamiento. Yo pensaba que tu proceder era por ser famoso. -Cálmate Mariela, compórtate como la esposa de un artista- Eso me decía. Te voy a joder, Felipe. Felipe no, ya no eres Felipe, para mí ahora eres solo: Pirela. Te voy a joder, y consuélate al saber que ese dolor que sentirás no será ni la mitad de mi dolor. Pues yo te daré en el ego (Llora) Pero tú me diste en mis sentimientos de mujer, y ese dolor es más profundo. No, tampoco será con nuestra hija, perdón, con MI HIJA, pues es mía, perdiste todo derecho sobre ella. Te daré en tu fama, en tus admiradores, nadie querrá escucharte. Y cuando no puedas más, cuando el dolor te haya vencido, vendrás a mí, a pedir perdón, pero ya será tarde. ¿Soy mala? No. Soy mujer, soy lo que ya no seré, pues me mataste Pirela. ¿Por qué te casaste conmigo? ¿Para ocultar tu…? ¿Me amabas? ¿Me dedicaste esas canciones? ¿Cuándo me hacías el amor pensabas en algún hombre? No, no me respondas, que sea tu único secreto.
Hombre 2 / Pirela:   (Reflexivo) Yo no quise hacerle daño a nadie, soy lo que soy, y eso es lo que importa. ¿Cómo podía enfrentar mi realidad en ese mundo en el que me desenvolvía? Hoy pienso ¿Por qué nadie se pregunta lo que sentí cuando me descubrí? No quise hacerte daño Mariela, pensé que podía hacerte feliz, que la prensa aceptaría mi historia de la familia feliz. El artista triunfando en el escenario, y su mujer en casa, esperando. No estoy culpando a nadie. Éramos muy jóvenes. Hoy me han hablado de un, Oscar Wilde. Hoy me hablan de un, Freddy Mercury, unos genios dicen, cada uno en su campo. Pero en aquel 1966 había que ser un suicida. Tal vez, hoy es distinto y aún así es difícil. No me dieron el tiempo. No quería fallarle a Mariela, a mi familia. Lennys ¿Dónde estás? (Imitando a alguien en actitud de chisme) “¿De verdad, era? ¿De verdad Pirela, era?” (Firme, seguro) ¿Y qué importa? ¿Por que no se preguntan si era un buen padre? ¿Un buen hijo?. ¿No le importaría más a Dios el que yo sea una buena persona? (Desvariando) Mariela. No vayan a la prensa, por favor, no lo hagan. ¿Por qué no me dejan en paz?
(Josué / Pirela, canta “Ninguno fue culpable” de Billo Frometa)

Escena 10:
Mujer 2:         Después de la tempestad viene la calma, pero eso solo lo aprenden los que sobreviven a las tempestades. El tiempo todo lo cura, pero la cura no te devuelve el tiempo.
Hombre 1 / Periodista:       40 años después de estas “insinuaciones” sobre la homosexualidad de Pirela, Mariela, ya una mujer, bien conservada, ya con la serenidad que dan los años, vuelta a casar, y claro, ya Pirela fallecido, dijo:
Mujer 2 / Mariela:     (Ya con 63 años. Serena, reflexiva) Ahora pienso en mi hija Lennys –qué esta recuperada- y en mi nieta, Mariela Verónica, no quiero herirme ni herir a nadie. Felipe y yo hubiéramos tenido otro niño, pero lo perdí. Felipe tuvo otro hijo, en los Estados Unidos, pero por alguna razón desapareció, nadie sabe de él. Yo más nunca pude salir en estado. Me casé, y tengo más de 30 años unida a mi esposo, al segundo, al de toda la vida. Hoy tengo más de 60 años. Mi madre murió, y con ella quiero enterrar muchas cosas. La amé y ella me amó.
Hombre 1 / Periodista:       (Incisivo) Pero usted y su madre, y sus declaraciones sobre la condición sexual de Pirela lo destruyeron. 
Mujer 2 / Mariela:     (Sin perder el control) No voy hablar de eso, discúlpeme, ya no puede alterarme. No culpo a nadie, pero entienda, no sé como me dejaron casar tan joven. Felipe estaba preocupado por su carrera, su familia, muchas de las cosas que dije fueron mal interpretadas.
Hombre 1 / Periodista:       Pero usted dijo, y aquí tengo el recorte de prensa “Felipe prefiere la compañía de los hombre jóvenes”, eso fue un escándalo, y la familia de Pirela lo defendió.
Mujer 2 / Mariela:     Lo siento, busque a otra para hablar de eso. No siga acosando a una joven de 16 años, esa edad tenía cuando me divorcié. No tengo nada en contra de la familia de Felipe, ellos me trataron bien, y hacían lo que creían que era lo mejor para él, no tengo más nada que decir. (Se quita bruscamente los accesorios de vestuario de Mariela, como despojándose de ella. Ahora como Mujer 2) Ya terminó esta parte del ejercicio. No hago más de Mariela.
Hombre 2 / Pirela:   Cuándo alguien dice algo que puede herir a otra persona debería pegar un clavo en la pared. Luego podría pedirle sinceras disculpas a esa persona, para inmediatamente después sacar el clavo de la pared con suma delicadeza, y darse cuenta que siempre queda un hueco en el lugar.
Hombre 1 / periodista:        En esa época, 1966, 67, 68… Pirela, se volvió una especie de Quijote, pero sin Sancho Panza y sin Rocinante, y mucho menos tenía una Dulcinea. Una vez que estalló ese escándalo, no lo pudo soportar. Me pregunto si a Felipe lo mataron esas balas en forma de palabras, o si ya antes había empezado a morir. De alguna manera fue vetado en la radio. La prensa de su país solo quería saber sobre esa situación, esos rumores, no querían saber sus triunfos, sus contratos en el exterior. Al parecer, en Puerto Rico, México, Colombia y en los Estados Unidos, se interesaban por el artista, no por su vida personal. En Venezuela, no le pagaban lo que merecía, eso le dolió.

Escena 11:
Hombre 2:     (Como saliendo del ejercicio, saliendo de Pirela) Ya basta, por favor. Basta de ejercicios. Ya quiero salir de aquí. Ya los he complacido como “Felipe” complació a su “entorno”, ya es hora. Yo le exijo doctora Escobar que me dejé salir. No me queda mucho tiempo.
Mujer 1:         (Muy afectada por lo antes dicho) Ese era el último ejercicio, ya nada puedo hacer por ti, lo siento.
Hombre 2:     ¿De qué habla? Usted lo prometió, debo salir de aquí. ¿Cree que es Josué el que quiere salir? No. Es Pirela, debo salir de aquí.
Mujer 1:         ¿Por qué? ¿Qué te falta aquí? Por Dios, ya déjame en paz. ¿Por qué demonios quieres salir de aquí?
Hombre 2:     (Revelador) Para morir. ¿Usted no es la experta? ¿No sabe que debo morir?
Mujer 1:         (Tras pausa) ¿Por qué todo lo tienes que dramatizar?
Hombre 2:     Felipe Pirela quería que lo enterraran en Puerto Rico, se lo dijo a personas de su entorno.
Mujer 1:         ¿Cuál entorno? ¿El qué ahora no quiere que se diga algo de él para resguardar su reputación? ¿Acaso Pirela sabía que iba a morir?
Hombre 2:     Lo presentía, lo soñaba, lo dijo muchas veces. Y lo dejó claramente especificado –Quiero ser enterrado en Puerto Rico-
Hombre 1:     Es cierto, está documentado. Cuando empezó la investigación del asesinato de Pirela, Paquita Berios, puertorriqueña, quien decía ser su novia, y manejadora de su carrera en esa época, lo declaró.
Mujer 2 / Paquita: (Con acento, como quien declara a la policía) Fui a Venezuela para entregar el cuerpo a su familia, a pesar de que su última voluntad era que lo enterraran en Puerto Rico. Los últimos días me lo decía una y otra vez, y yo, confundida, se lo prometí, pues ¿Qué iba a imaginarme que esta barbaridad ocurriría? Él presentía que lo iban a matar, tenía una pesadilla que lo perseguía desde chiquito, a él no le gustaba hablar de eso, pero a mi sí me contaba, me dijo que moriría joven. Que vaina mi Felipe, querías que te enterraran al lado de Rafael Hernández, de toda esa gente que admiraste, pero ¿Qué más podía hacer? Tu familia y tu pueblo  tenían derecho a verte por última vez. Amabas a tu país, tu Maracaibo, pero estabas muy dolido del trato que te tenían en ese momento. Pero tu deseo era reposar en Puerto Rico.
Mujer 1:         (Afectada) ¿Y por qué no cumplieron su última voluntad?
Hombre 1 / periodista:        No hubo tiempo para meditar, la muerte de Pirela fue un golpe terrible, algo inesperado. Él estaba triunfando, tal vez su vida personal era muy turbia, su entorno no era el que más le convenía. Pero seguía cantando con éxito, y en la isla lo amaban, pero su muerte fue impactante, su mamá exigió que trajeran el cuerpo, ella estaba muy afectada, ¿Quién podía con la desesperación de una madre?.
Hombre 2 / Pirela:   (A Mujer 1, como en un delirio con la mamá) Mamá, por favor, no me lleves a Venezuela, entiéndeme, tú puedes visitarme allá cuando quieras, pero debes permitir que mi cuerpo repose en Puerto Rico. Eso no me quita la nacionalidad, eso simplemente hace justicia a mi manera.
Mujer 1:         (Afectada, indecisa) ¿Qué debo hacer? Yo interpreté a su madre…
Mujer 2:         Debe hacerlo, doctora, es por la historia, él la necesita…
Hombre 2 / Pirela:   (A Mujer 1) Mamá, por favor, que no me lleven.
Mujer 1:         (Luchando internamente) Josué, yo… yo… (Suenan los mismos tres disparos de la escena 1 y la escena 4)
Mujer 1 / Mamá: (Estalla como la mamá de Felipe) ¡¡¡Nooooo!!! A Felipe me lo traen a Maracaibo ¿Qué vaina es esa de enterrarlo en Puerto Rico? Allá me lo mataron, allá NO me lo van a sembrar. ¿Qué esa era su última voluntad? ¿Quién dice tantas mentiras de, Pipito?. Un hombre de 30 años no tiene últimas voluntades. Eso es para una vieja como yo. Es más, esa es mi última voluntad, que a mi hijo lo entierren en su tierra. Yo soy su mamá y aquí se hace lo que yo diga, es por su bien (Desvariando) Pipito, venga pa’ ca, que no quiero que coja calle, usted se queda aquí conmigo, en mi falda, no importa que le digan enfaldao, en mi falda usted estará cuidado. Eso se lo dicen por envidia, pues a usted lo envidian mucho (Con dolor) O te odian o te aman. No hay medias tintas contigo. Te me escapaste de mi falda, y te mataron Pipito. (Se quita accesorios de vestuario de la mamá de Felipe. Llora desconsoladamente como Mujer 1)

Escena 12:
Hombre 1:     ¿Está bien doctora Escobar?
Mujer 1:         (Como la doctora) No me llames así. Y no, nada está bien, pero estará. Ya no puedo más, pobre Felipe. (A hombre 2) No puedo ayudarte. Como tal vez la madre de Pirela, con toda su buena intención no pudo hacerlo. Su esposa, su suegra, su público, su manager. Al igual que ellos a Pirela, no puedo ayudarte.
Hombre 2:     Pero usted no es eso, usted es mi doctora.
Mujer 1:         No lo soy ¿Contento? No soy tu doctora. Soy psiquiatra, pero estoy recluida aquí como un paciente más. Ok, se acabó ya.
Hombre 2:     ¿De qué habla?
Mujer 1:         (A Hombre 2) No puedo sacarte de aquí (A Mujer 2) No puedo hacerte famosa (A Hombre 1) No puedo validar tu historia. Y lo que más lamento, no puedo ayudar a Pirela a cumplir su última voluntad. No soy la doctora Escobar, soy la ex doctora Saldivia. ¿Ven? Soy otra persona distinta a la que decía ser.
Hombre 2:     Si esto es otro ejercicio no me gusta. Su interpretación es muy buena, pero es algo cruel, algo no me cuadra.
Mujer 1:         Claro que no cuadra, pero es la verdad ¿Eso no es lo ustedes buscaban? Aquí la tienen: Soy un fraude. Soy otra celebridad, como otra de las personas que imitan los recluidos aquí.  José Page. Soy la Prensa. Soy el público.  
Hombre 1:     Pero usted estaba dirigiendo esta terapia, y lo hacía muy bien. Usted me mostró un carnet.
Mujer 1:         ¿Y lo revisaste? ¿Lo leíste? Me creíste inmediatamente. Como Felipe creía en su gente. ¿Tú no eres periodista? Mi caso fue muy publicitado, soy la reconocida psiquiatra que terminó en reconocida perturbada. Lo único verdadero que tengo es la pistola que uso. No es falsa como dije, y está cargada. (Hombre 1, asombrado, revisa nuevamente la pistola) Me especializaba en el estudio de conductas de personas que se creen otra, me obsesioné, experimenté con personas y me recluyeron aquí, y me encuentro con Josué, y pensé que podría demostrar que mi obsesión era fundamentada, que podía curarlo. Pensé que Josué era mi libertad, y de alguna manera lo es.
Hombre 2:     ¿Yo era un experimento para usted? ¿Cree que lo que digo de Pirela es mentira?
Mujer 1:         No he dicho eso.
Hombre 2:     ¿Usted no entiende que debo salir de aquí? (Gritando. Buscando la salida) ¡¡Auxilio!! ¡¡Sáquenme de aquí!! ¡Que venga la doctora Escobar auténtica!
Mujer 1:         (Trata de calmar a hombre 2 sujetándolo) Solo empeorarás las cosas, esta gente no es como yo, es peor. (Intentando separarlos Hay un breve forcejeo entre todos. Se separan, tensa pausa) 
Hombre 2:     (Tras pausa) Ya sé lo que sintió Pirela cuando lo traicionaron. Nunca me he sentido más Pirela que ahora.
Mujer 1:         Yo no quise traicionarte, quise ayudar.
Hombre 2:     Lo mismo le decían a Pirela, y murió, y nadie hace nada.
Mujer 1:         Lo siento, Pirela, me liberó. Yo no sabía muchas cosas que aquí se han dicho, yo pensé que podía ayudarte… Él liberó a mucha gente.
Hombre 2:     (Molesto) La idea era liberarlo a él, siempre los terceros. El problema es Pirela, a ese es a quién quiero liberar. Ya estoy harto de (Imitando el prejuicio de la gente) –No, no digas eso ¿Qué va a decir la gente?- ¿Ustedes creen que Felipe descansa en paz? Ese señor dejó claramente dicho, que quería ser enterrado en Puerto Rico ¿Por qué? por la razón que sea ¿Lo dijo loco? ¿Borracho? No. Y ¿Saben algo?, uno no escoge donde nacer, ni a sus padres, ni el idioma, la religión, a uno le dicen: Esto es lo que hay. Si eres más o menos audaz te vas deslastrando de esas cosas, te vas formando, y aprendes idiomas, o te mudas de país, o lo que sea. Pero la mayoría de nosotros anda con la cruz de la herencia a cuesta de por vida. Pero hay algo que uno puede escoger: Donde ser enterrado. Felipe lo escogió. Tal vez si Dios o el destino, le habrían dado tiempo, habría cambiado de opinión, pero no fue el caso, murió joven, le faltaban pocos meses para cumplir los 31 ¿Y qué fue lo primero que hizo la familia? Buscar su cuerpo, y enterrarlo en su tierra. Y está bien, pues ellos pensaban que hacían lo correcto, todo fue muy rápido, era un momento muy duro para ellos. Pero hoy, si lo miramos en frio, fue un error. (Imitando a un prejuicioso) No, no digas que su suegra lo perjudicó, por la familia de esa señora. No, no digas esto, por esta gente. No digas lo otro por estos otros, no digas, no digas, no diga eso. Coño ¿Y Pirela? No entienden que esto no es por su entorno, esto es por Pirela ¿Descansa en paz Pirela?

Escena 13:
Mujer 1:         Ya basta. Ya basta. Por favor.
Hombre 2:     ¿Cómo cumpliré la última voluntad de Felipe? ¿Cómo Camaleona será famosa? Ella depende de ti.
Mujer 2:         Yo estoy bien. Yo estoy agradecido de la doctora, de hecho, quisiera que todo siguiera igual.
Hombre 2:     Por favor, Camaleona. Ese tipo de consuelo no es lo que necesito.
Mujer 2:         No. Yo tampoco soy lo que ustedes creen. Yo soy otra mentirosa -sin ofender, doctora-. Yo no soy yo.
Hombre 1:     (Extrañado) ¿Quién eres? ¿Un hombre? ¿La autentica doctora Escobar? ¿Con qué cosa nos vas a venir?
Mujer 2:         No soy nada de eso, o soy todo eso. Solo sé que no quiero ser yo. Yo no quiero ser famosa. Decía eso pues sabía que jamás saldría de aquí. Para tener una justificación para ocultarme.
Hombre 2:     Desde que entré a este lugar haz imitado a mucha gente, te mueres por demostrar tu talento ¿De qué hablas?
Mujer 2:         Lo hacía para no ser yo, al ser otras personas huía de mí, decía eso para esconderme, para ocultar la verdad, para que no descubrieran que yo odio ser yo.
Hombre 2:     Pero, si eres muy bella y especial.
Mujer 2:         Eso no me decían mis padres, pero, olvídenlo,  no quiero caer en “pobrecita yo”. Soy feliz siendo otras personas. (Nostálgica) Mi mamá me y criticaba mucho, nada de lo que hacía la complacía, y entonces para agradarla empecé a ser como mi prima, Clara (Acentúa unos gestos muy refinados) que tanto mi mamá amaba. Ella, mi prima, era muy estirada. En el colegio (Haciendo ahora gestos de mujer superior e inteligente) era como, Tibisay, a quien mis profesores respetaban. Pero nunca pude complacer a nadie siendo yo. No quiero ser famosa. Solo quiero pasar el dia siendo cualquier cosa que no sea yo. Mientras soy Estelita no soy yo. Mientras soy Mariela no soy yo. Ahora, me gustaría ser una canción interpretada por Pirela, sería un honor.
Hombre 2:     (Tras corta pausa) ¿Sabes, Camaleona?
Mujer 2:         Me llamo Esperanza, ese es mi nombre verdadero
Hombre 2:     ¿Sabes, Esperanza? Eres una bella persona, no deberías ocultarte de nadie.
Mujer 2:         Gracias. Tal vez tú no deberías salir de aquí.
Hombre 2:     No es por mí, es por Pirela. (Suspira profundo) Me imagino que Felipe se sintió como me siento ahora: Sin salida, sin esperanzas, traicionado. ¿Cómo saldré de aquí? ¿Qué podemos hacer ahora?
Hombre 1:     (Lejano, misterioso) Solo hay algo que podemos realizar….

Escena 14:
Mujer 1:         (A hombre 2) Sé que te fallé, pero entonces déjame no fallarle a Pirela, déjame ayudarte a salvarlo.
Hombre 2:     (A mujer 1) ¿Usted? ¿Cómo?
Mujer 1:         No lo sé. Pero déjame.
Hombre 2:     Usted no puede sacarme de aquí.
Mujer 2:         ¿Y esa es la única forma de ayudarte? ¿Quieres salir de aquí para cumplir la última voluntad de Pirela?
Hombre 2:     Sería como un último bolero, para que ahora podamos celebrar a Felipe, pero él descansando en paz.
Mujer 1:         Pero Pirela está enterrado en Venezuela ¿Cómo vas traer sus restos acá a Puerto Rico? Necesitarías una autorización de su familia, un acuerdo entre ambos países, sería algo muy complicado.
Hombre 2:     ¿De qué les he hablado estas horas? ¿Qué han aprendido de la vida de Pirela? ¿Para qué uno quiere ser otra persona?
Mujer 2:         ¿Para huir?
Hombre 2:     O para cumplir últimas voluntades, la de un grande como Felipe. Al ser enterrado aquí en Puerto Rico será una forma de cumplir con él. Esa es mi última voluntad: Cumplir la de Pirela.
Mujer 2:         ¿Morirás?
Hombre 2:     Voy a vivir, ser sembrado aquí será una forma de vivir.
Mujer 2:         ¿La muerte de Pirela lo liberará?
Hombre 2:     Cumplir su última voluntad lo hará. La muerte de Pirela es inevitable, ya nada podemos hacer sobre eso, pero sí podemos sembrarlo aquí, sería un buen final para tan mal principio.
Mujer 1:         No, no permitiré que te mates.
Hombre 2:     Yo no me voy a matar. Pirela muchas veces quiso morir, es verdad, imagínense. Un hombre humilde, exitoso, amado por su país, y que de pronto es rechazo por su pueblo, fue duro para él.  Pero Felipe jamás se habría suicidado, por eso tengo que salir de aquí.
Mujer 2:         No entiendo.
Hombre 2:     Me matarán.
Mujer 1:         ¿Qué? Yo no lo haré, conmigo no cuentes.
Mujer 2:         Conmigo menos, ni haciendo malas imitaciones podría matarte, ese papel si no haré por ti.
Hombre 2:     Mi asesino está allá afuera, lo sé como lo sabía Felipe. Luis Portabales me espera. Que curioso. El asesino de Pirela, al igual que nosotros tenía muchos nombres e identificaciones distintas.
Mujer 2:         ¿Será que no quería ser él?
Hombre 2:     Tal vez. Este era mafioso, traficante, chulo. Tenía un mes de conocer a Pirela. Ese día era, Luis Portabales, y tenía una pistola calibre 38.  
Mujer 1:         No todas las pistolas que asesinan a personas son del mismo calibre, sean celebridades o no, pero todas tienen algo en común: matan.
Hombre 2:     Curiosamente, Portabales había comprado esa arma muy pocos días antes ¿Por qué?. En la noche del 1ero. de Julio de 1972, antes de salir a cantar al “Molino Rojo”, llamó a Venezuela para hablar con su hija de 7 años, que tenía mucho tiempo sin ver (Como Pirela hablando a su hija) “Te amo, mi amor, pronto nos veremos”. (A la mujer 1) ¿Ahora me entiende doctora? Debo salir de aquí.
Mujer 1:         (Ya convencida) ¿Cómo hacemos para que salgas? La seguridad aquí es muy estricta.
Mujer 2:         Es cierto. Nadie ha logrado escapar. No tengo idea como Sergio pudo entrar acá.
Hombre 1 / Asesino:           (Mordaz. Como nunca antes. A Hombre 2) Un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer. Y yo tenía que entrar para matarte, Felipe.
Mujer 1:         (Alarma general) ¿Qué dices?
Hombre 1 / Asesino:           (A Mujer 1) ¿Crees que tú y Camaleona son la única mentira?
Mujer 2:         ¿No eres, Sergio?
Hombre 1 / Asesino:           Claro que soy, Sergio. Y soy, Oscar, Pedro, Leoncio, soy Saúl, Herpidio, y lo que quieras soy para evitar la ley.  Pero hoy soy Luis Portabales, y vengo a cobrarte Felipe.
Hombre 2:     (A Hombre 1) Te esperaba afuera, eres astuto. Entonces, hoy es el día.
Mujer 2:         (A Hombre 2) ¿No eres periodista? ¿No nos harás famosas? Disculpen, pero la pregunta vale.
Hombre 1 / Asesino:           Soy eso y no soy. Pero te mataré Felipe como te mató la prensa de esa época en Venezuela.
Mujer 1:         (Cayendo en cuenta) Claro, él dijo cuando entró que quería “ayudar”.
Mujer 2:         Cierto. ¿Por eso te empeñaste en saber de Josué, es decir, de Pirela? Hasta lo imitaste con cierta burla.
Mujer 1:         Querías ir a la muerte de Felipe de una vez.
Mujer 2:         Es aterrador matar a un hombre, se le priva de lo que tiene, y de lo que podría tener. Tú querías resumir su vida.
Hombre 1 / Asesino:           Resumamos. Los últimos años. 1971. Pirela, mal, deprimido, divorciado, con una prohibición de salida de su país. Tenía que huir, y salió clandestinamente. Llegó a Cúcuta, Colombia, de ahí a Curazao para renovar pasaporte, luego a Puerto Rico, que lo recibió con los brazos abiertos.
Hombre 2 / Pirela: Me sobraba trabajo y aplausos, me sentía querido. Viajaba a muchos lados, pero siempre volvía a Puerto Rico.
Hombre 1 / Asesino:           Llegó 1972, historias confusas, malas compañías, -incluyendo la mía-, pero yo no vine a desprestigiar a Felipe, la prensa y el solito se encargaran de eso (Gritándole a hombre 2 con ironía, como reviviendo esos enfrentamientos) Oye, Pirela, ya tienes la visa americana vencida, o me pagas o te denuncio, cabrón.
Hombre 2:     (Al público) Me amenazaba constantemente, el infeliz.
Hombre 1 / Asesino:           (Este saca la pistola que la mujer 1 le había dado en la escena 1) Yo no lo quise matar, pero Pirela no huyó con el primer disparó que hice, me retó. Él no es lo que ustedes creen, lo que pasa es que la gente lo ama, pero él no es…
Hombre 2 / Pirela:   (Enfrentando a hombre 1 / asesino, pero con la palabra) ¿Y quién era yo? ¿Lo sabía alguien? ¿Qué sabías tú de mí? Lo que importa es mi obra ¿Qué pasará con mi legado? Con mis sueños. Con el proyecto de mi sello disquero. ¿Qué pasará con los temas que nunca pude escuchar y dejé grabados? ¿Qué pasará con mi pasado? Con mi presente, con mi futuro.
Hombre 1 / Asesino: Yo no lo quise matar, él se iba a casar.
Hombre 2 / Pirela: Paquita Berios era mi novia, nos íbamos a casar. Algunos dicen que era un matrimonio arreglado, para poder hacerme ciudadano americano, pero eso nunca se sabrá como muchas cosas más. Como mi asesino, no siempre se tendrá la certeza. Resulta que Luis Portabales, como todos lo que se ocultan en otra personalidad tenía un nombre verdadero, era, Ángel Luis Rosado Medina, un hampón y traficante. El 30 de julio de 1972, Puerto Rico estaba de fiesta, se celebraba el Miss Universo. Querían que yo fuera uno de los artistas invitados para ese importante evento, pero el destino quiso que ese día, en vez de cantar ahí, saliera en la prensa que habían atrapado a mi asesino.
Hombre 1 / Asesino:           Fui sentenciado a 15 años de prisión.
Hombre 2 / Pirela:   De la cárcel se sale, de una tumba no.
Hombre 1 / Asesino:           Yo prometí portarme bien, para así reducir mi pena. Solo cumplí 3 años de prisión. Salí bajo fianza y régimen de presentación, que nunca cumplí. Me atraparon 2 meses después en una redada de drogas, volví a salir bajo fianza, y huí, una vez más.
Mujer 2 / Periodista:            Pero de los asesinos no se habla mucho, a ellos se les veta, y no se les menciona. Pirela fue enterrado en Maracaibo, Venezuela, un 5 de julio de 1972. El sol brillaba y la gente lloraba. En cuestión de minutos cualquier diferencia con el cantor quedó saldada. Pero nadie se sentaba a pensar, que la voluntad del homenajeado no se cumplía, pero ¿Quién podía pensar en eso?
Mujer 1 / Periodista:            Alfredo Sadel dijo que con Pirela muerto, había muerto el bolero, así como murió el tango cuando Gardel se fue para el cielo. Años después, Héctor Lavoe, sacó un disco en homenaje a Pirela
Mujer 2:         Pirela habría sido feliz al saber esas cosas, pero ¿Ya para qué?      
Hombre 1 / Asesino:           Lo siento Pirela, lo siento Josué, pero ya se acabó el resumen, ya no podemos seguir postergando lo que todos saben que va a ocurrir.
Hombre 2 / Pirela:   (Al público) Ya eran las 2:45 de la madrugada del 2 de junio de 1972 cuando interpreté mi último bolero, “Sombras nada más”, la gente aplaudió a rabiar, me despedí con sincero agradecimiento.
Hombre 1 / Asesino:           Lo que ocurrió después de ese momento es confuso, declaraciones contradictorias. Lo cierto es que pasadas las 10 de la mañana de ese 2 de julio, después de un periplo de varios bares, y mucho licor, Felipe venía con el flaco Carmelo, por  la calle, rumbo a su hotel, yo antes había discutido con él
Hombre 2 / Pirela:   Estaba vestido todavía con la ropa de mi actuación de horas antes, e iba a mi habitación N° 734, la última de mi vida. Y apareció Luis en su Dodge marrón, y disparó una vez.
Hombre 1 / Asesino:           Felipe levantó los brazos, enfrentándome ¿Borracho? ¿Drogado?  ¿Harto?. Yo no soporté la insolencia y disparé 3 veces más, y luego huí, como siempre. Huir, eso es algo que hago muy bien (El hombre 2 / Pirela, cae al piso de rodillas).
Hombre 1:     Adiós, Josué.
Hombre 2:     Adiós, Sergio.
(En el piso, Hombre 2 canta un muy breve fragmento de, “Sombras nada más”, el último tema que Pirela interpretó, en eso: Oscuridad total. Se escuchan tres disparos. Silencio total. La luz vuelve poco a poco para ver a Mujer 1 y mujer 2- cuya comportamiento es como el de pacientes en un psiquiátrico. Ellas hacen ejercicios de relajación y concentración, pero están reflexivas, lejanas. Se colocan accesorios de los personajes que interpretarán)
Mujer 2 / Estelita: (Ya en personaje) Buenas noches, yo soy Berenice Perrone Huggins. O sea: La reina del bolero. Estelita del Llano, para servirles.
Mujer 1 / La Lupe: Yo soy Lupe Victoria. Es decir: La Lupe. Esta noche no habrá show, ni tuquituqui ni tacataca, hoy solo queremos rendirle homenaje a un grande, a Felipe Pirela.
Mujer 2 / Estelita:     Que lindo entierro el de Felipe Pirela en Puerto Rico.
Mujer 1 / La Lupe:   De Sergio no se sabe nada, es decir, de Luis. Logró huir.
Mujer 2 / Estelita:     De él nunca se sabrá, como nunca se sabe de los asesinos, pero Felipe descansa en paz en su eternidad (Oscuridad total. Esto se acabó señores. Caracas; Venezuela) Caracas; Venezuela. Derechos reservados. (Derechos reservados por su autor y SACVEN. Contactar a su autor por medio del correo electrónico paulsalazar504@gmail.com Teléfono 0412-7212911 / Sociedad de autores y compositores de Venezuela / Teléfonos:0212-5077373  0212-5077373       / Fax: 5077287)

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